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Onicomicosis

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Onicomicosis

La onicomicosis es la infección fúngica que afecta a la uña (matriz, lecho ungueal o lámina) producida por hongos y se considera la onicopatía más frecuente.

Los hongos son organismos eucarióticos que se caracterizan por la formación de hifas, estructuras filamentosas constituidas por una sucesión de células intercomunicadas que en conjunto constituyen el micelio. Estas estructuras representan la forma invasiva de los hongos patógenos y son las que se observan en las preparaciones histológicas del tejido infectado. Un grupo importante de hongos patógenos no producen hifas y se caracterizan por presentar únicamente estructuras unicelulares (levaduras)

Es la enfermedad más frecuente de las uñas, representa de 18 a 50% de todas las onicopatías, y 30% de todas las infecciones de la piel.

En la población general, se estima una prevalencia de 3 a 13.8% Estas cifras se incrementan en sujetos con factores de riesgo, como: tiña de los pies, uso de calzado estrecho, actividades deportivas (natación), baños comunitarios o públicos, traumatismos, edad avanzada, Diabetes Mellitus, alteraciones en la circulación periférica, inmunodeficiencia y predisposición genética, entre otros.
Es un padecimiento de la edad adulta y se considera que puede representar de 15 a 20% de la población entre 40 y 60 años; incluso, hay publicaciones que refieren hasta 41% de afectación en este grupo etario.

La prevalencia de onicomicosis en niños es menor de 0,5% y la razón no está clara. Se cree que el crecimiento más rápido de la lámina ungueal podría proteger de la infección por efecto de barrido.

La lámina ungueal también es más lisa, flexible y transparente que la del adulto, diferencias estructurales que podrían explicar la mayor resistencia a la colonización por hongos. La menor frecuencia de traumatismos ungueales hace que haya un menor riesgo de infección secundaria y el menor tamaño de la superficie ungueal disponible disminuye la posibilidad de ser atacado por un hongo

Habitualmente la onicomicosis inicia después de una tiña crónica de los pies, donde las esporas de los hongos infectan el borde libre de las uñas, pero también pueden comenzar de otras formas.

Por lo general, esta infección es más frecuente en las uñas de los pies (en más de un 80% de los casos) que en las uñas de las manos.

Etiología 

La onicomicosis puede estar provocada por 3 grupos de hongos:

1. Dermatofitos

Responsables del 90% de las onicomicosis. Los dermatofitos son un grupo de hongos considerados patógenos primarios, pues tienen la capacidad para digerir la queratina pudiendo invadir de esta manera las uñas sanas.

Los hongos penetran en la uña a través de pequeñas erosiones sin producir paroniquia
(inflamación del perioniquio). Al comienzo se afecta superficialmente la
uña, empezando por el borde lateral o distal. La uña cambia de color, pudiendo partirse, engrosarse o abombarse. En la parte inferior de la lámina ungueal van quedando restos de queratina alterada formando un detritus blanquecino. Finalmente, la uña puede afectarse profundamente y en su totalidad, incluida la matriz ungueal, y desprenderse.

Es un proceso lento que puede afectar a una o varias uñas.
Se produce en personas de todas las edades, aunque es rara en niños pequeños y es frecuente entre usuarios de piscinas, gimnasios, termas, vestuarios, duchas comunitarias y otras instalaciones donde la humedad y caminar descalzo favorecen su transmisión.

La especie más frecuente aislada es el Trichophyton rubrum (T.rubrum) y en menor medida Trichophyton mentagrophytes.

Imagen1

2. Levaduras

Las levaduras son células ovales o esféricas. Carecen de poder queratolítico y son invasores secundarios de una queratina previamente alterada por la acción de un hongo dermatofito, de un traumatismo o por paroniquia crónica que altera la uña para invadirla después, por lo que no suelen afectar uñas sanas.

Afectan generalmente a las uñas de la mano produciendo dolor, enrojecimiento,
tumefacción y a veces supuración por la zona de la matriz de la uña y el repliegue
subungueal.
Sin tratamiento evoluciona de forma crónica, con invasión de la lámina ungueal.

El hongo procedente de la piel o las mucosas penetra a través de pequeñas heridas y el
contacto prolongado con el agua favorece su persistencia. Las mujeres son las más afectadas
por este tipo de proceso.

La especie más frecuente aislada es Candida albicans.

3. Mohos no dermatofitos

Están producidas por hongos saprofitos ambientales oportunistas con poca capacidad queratinolítica, pertenecientes a géneros muy diferentes.

Algunos tienen una distribución universal (Aspergillus, Scopulariopsis brevicaulis, Fusarium spp. Acremonium spp.) mientras que otros son propios de otras latitudes (Scytalidium dimidiatum, etc.), por lo que se aíslan solo en inmigrantes y viajeros.

Las lesiones tienen un aspecto indistinguible de las producidas por dermatofitos.

Imagen3

Manifestaciones clínicas 

A continuación, detallamos los signos clínicos más característicos de esta patología:

1. Onicolisis o despegamiento de la lámina ungueal del lecho ungueal.
2. Engrosamiento e irregularidad en la superfecie ungueal.
3. Presencia de hiperqueratosis en el lecho ungueal y/o hiponiquio.
4. Cromoniquias o cambio de coloración de la lámina ungueal.
5. Fragilidad e irregularidad en la superficie.
6. Presencia de detritus subungueal.
7. Perionixis o inflamación periungueal (en onicomicosis producidas por Candida)

Clasificación 

La primera clasificación clínica de la onicomicosis la propuso Zaias en 1972. La clasificó en subungueal distal y lateral, blanca superficial y proximal, pero esto ha ido cambiando a través del tiempo por el reconocimiento de nuevos microorganismos y vías de invasión.

Recientemente, Hay, et al., revisaron las diferentes manifestaciones clínicas y reconocieron la siguiente clasificación:

1. Onicomicosis subungueal lateral y distal

Es el patrón más frecuente de las manifestaciones. El hongo invade la capa córnea del hiponiquio y/o del lecho ungueal y posteriormente la superficie de la lámina ungueal se hace opaca. Esto hace que se produzca un engrosamiento de la capa córnea elevando el extremo libre de la lámina ungueal, habiendo alteración de la unión entre el lecho y la lámina ungueal. Posteriormente la infección se extiende en sentido proximal hasta la matriz.

Clínicamente se observa hiperqueratosis subungueal, cambios de coloración de la lámina,
engrosamiento e irregularidad en la superficie. Puede aparecer onicolisis primaria que
puede asociarse a la presencia de Candida.

Cualquier hongo puede producir este tipo de onicomicosis, pero el más frecuente aislado es
el Trichophyton rubrum.

Imagen4

2. Onicomicosis superficial

Los organismos causantes producen unas pequeñas manchas blancas, como una decoloración blanquecina o leuconiquia que afecta exclusivamente a la lámina en su parte más superficial pudiendo infectar el lecho ungueal y el hiponiquio.

Posteriormente estas manchas se pueden ir juntando y gradualmente cubrir toda la uña.
La superficie se vuelve áspera y con una textura más blanda de lo normal.
No observaremos hiperqueratosis subungueal.

El hongo causal más frecuente es el Trichophyton mentagrophytes var y existe una variante
superficial más negra mucho más infrecuente causada por Trichophyton rubrum y
Scytalidium spp.

Imagen5

3. Onicomicosis subungueal proximal

Es la presentación menos común en personas sanas.
El estrato córneo de la parte ventral del surco proximal de la lámina ungueal es el punto de
invasión fúngica. Cuando alcanza la matriz invade principalmente la parte inferior de la
lámina ungueal apareciendo una mancha blanca en la zona de la lúnula que irá avanzando
hacia distal, permaneciendo esta zona normal hasta fases tardías de la infección.

Observaremos hiperqueratosis subungueal y onicolisis, leuconiquia y destrucción de la
lámina ungueal por la parte proximal. Puede asociarse con inflamación del tejido
periungueal o paroniquia.

Como esta clínica es poco frecuente, algunos autores creen que un traumatismo anterior es
un requisito que provocará esta infección en paciente inmunodeprimidos.

Los hongos que la producen son Trichophyton rubrum, Aspergillus spp, Fusarium spp y
Candida albicans.

imagen6

4. Endonyx

Se describe como una nueva forma de invasión de la lámina ungueal.

Se produce una afectación de la uña desde la superficie afectando a un mayor grosor de la
lámina ungueal que la onicomicosis superficial, es decir, el hongo penetra en la queratina de
la lámina donde formarán placas blancas, sin hiperqueratosis ni onicolisis.

Los hongos más frecuentes aislados son Trichophyton soudanense y Trichophyton
violaceum.

Imagen7

5. Onicomicosis distrófica total

Es el patrón evolutivo de todos los tipos de onicomicosis anteriores

La totalidad de la uña está afectada y se produce hiperqueratosis en el hiponiquio. Se
puede observar una lámina ungueal engrosada que puede estar abombada o curvada.
También puede astillarse o desprenderse total o parcialmente y se observan cambios de la
coloración.

Imagen8

6. Onicomicosis secundaria

Enfermedades como la psoriasis, la distrofia traumática o la queratodermia, pueden predisponer a la infección.

En mi próxima publicación abordaremos diagnóstico y tratamiento de esta patología.

Bibliografía:

  1. Alfaro D., González C. Onicomicosis en pediatría: actualización y tratamiento. Rev Chil Pediatr 2020;91(1):20-30.
  2. Cobos D., Fierro L., Arellano I., Bonifaz A. La onicomicosis y su influencia en la calidad de vida. Dermatol CMQ 2016; 14(4):318-327.
  3. Ramírez L., Gómez A., Sánchez D., Arenas R. Onicomicosis por mohos no dermatofitos. Dermatol CMQ 2017; 15(3):184-194.
  4. Casanova E., Navarrete P. Perfil epidemiológico y características clínicas de la onicomicosis en población militar. Med Cutan Iber Lat Am 2017; 45(3):191-194.
  5. Pupiales J., López S., Guerrero M., Guamán C. Onicomicosis por Tricophyton rubrum. Recimundo 2020;4(2):127-133.

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Caso Clínico

Microinjertos Cutáneos – Casos Clínicos

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Casos clínicos con microinjertos cutáneos

En el primer blog de esta serie de blogs sobre los microinjertos cutáneos, os explicamos los fundamentos de la técnica Hy-Tissue Micrograft (HT-MG): un procedimiento mínimamente invasivo que utiliza microfragmentos de piel autóloga para estimular la cicatrización en heridas crónicas cuando los tratamientos convencionales no han sido eficaces.

En este segundo artículo, nos centramos en la experiencia clínica recogida en el estudio: cinco pacientes con heridas de etiologías diversas tratados mediante HT-MG.

Se trata de un estudio analítico, observacional, transversal y prospectivo, para evaluar la eficacia clínica de esta técnica en términos de cierre de la herida, disminución del dolor y seguridad del procedimiento, manteniendo un enfoque práctico y reproducible en el entorno asistencial.

Perfil de los pacientes y características de las heridas

El estudio incluyó un total de cinco pacientes, seleccionados tras valorar que sus heridas no respondían de forma adecuada al tratamiento convencional con cura en ambiente húmedo (CAH).

La edad media fue de 63,8 años, con cuatro mujeres y un hombre, y una evolución media de las lesiones de dos años, lo que refleja la cronicidad de los casos. El tamaño medio de las heridas fue de 45,8 cm², con variaciones según la localización y etiología.

Las causas de las lesiones fueron variadas, lo que permitió observar la aplicación de la técnica en distintos contextos clínicos:

  • Enfermedad de Hansen 

  • Dos úlceras venosas

  • Una lesión por dermatoporosis grado IV

  • Una úlcera neuropática plantar

Todas las heridas se encontraban limpias, sin signos de infección activa y con un lecho apto para la técnica HT-MG, cumpliendo los criterios establecidos para garantizar la viabilidad del injerto.

Los cinco casos incluidos en el estudio muestran la aplicación práctica de la técnica HT-MG en heridas de distinta etiología, con resultados globalmente positivos.

Caso 1 – Lesión por enfermedad de Hansen

Paciente diagnosticado de enfermedad de Hansen con una lesión cutánea crónica que no respondía al tratamiento convencional.
Tras aplicar el microinjerto autólogo mediante HT-MG, se observó una evolución progresiva hacia la cicatrización, con una reducción del tamaño de la herida hasta un residuo final de 2 × 2 cm al cierre del seguimiento.

Caso 2 – Úlcera venosa crónica

Paciente con úlcera venosa de larga evolución.
Tras la aplicación de HT-MG, se evidenció una mejoría rápida en el aspecto del lecho y una epitelización progresiva, alcanzando la cicatrización completa durante el periodo de seguimiento.

Caso 3 – Úlcera venosa crónica

Segundo caso de etiología venosa, con características clínicas similares al anterior.
El tratamiento con HT-MG permitió una evolución favorable, con formación de nuevo tejido epitelial y cierre completo de la lesión sin complicaciones.

Caso 4 – Dermatoporosis grado IV

Paciente con dermatoporosis avanzada (grado IV), que presentaba una lesión atrófica persistente.
La aplicación de microinjertos cutáneos favoreció una respuesta cicatricial notable, con cierre completo de la herida en las semanas posteriores y mejora del tejido circundante.

Caso 5 – Úlcera neuropática plantar

Caso de úlcera neuropática en la planta del pie, con evolución tórpida pese al manejo convencional.
El procedimiento HT-MG consiguió una epitelización completa sin signos de infección ni recidiva, lo que confirma su utilidad en este tipo de lesiones complejas.

 

Resultados generales y observaciones clínicas

Los resultados globales del estudio muestran una respuesta positiva en todos los casos tratados con microinjertos cutáneos HT-MG. La técnica permitió reducir los tiempos de cicatrización, disminuir el dolor y mejorar la calidad del tejido epitelial obtenido tras el cierre de las heridas.

El tiempo medio de cicatrización fue de aproximadamente 2,5 meses, con una evolución satisfactoria y sin necesidad de hospitalización. Ninguno de los pacientes presentó signos de colonización bacteriana ni infección local tras la aplicación.

El sitio donante (de donde se obtuvieron las biopsias de piel) mostró una recuperación completa entre los 7 y 15 días, sin complicaciones relevantes.

Además, se destacó la facilidad de aplicación del procedimiento, lo que sugiere que puede integrarse en el ámbito ambulatorio o en atención primaria, siempre que se cumplan los requisitos de asepsia, limpieza del lecho y estado general adecuado del paciente.

Consideraciones técnicas y biológicas

El éxito de la técnica se apoya en su base biológica: los microfragmentos obtenidos conservan la matriz extracelular (MEC), que actúa como soporte estructural y favorece la regeneración tisular al mantener nichos celulares activos y factores de crecimiento.

Desde el punto de vista mecánico, se hace referencia al principio de tensegridad, según el cual la estructura de la MEC mantiene la conexión entre las células y el entorno, facilitando su supervivencia e integración en el tejido receptor.

Conclusiones del estudio

El uso de microinjertos cutáneos autólogos (HT-MG) se presenta como una alternativa eficaz y mínimamente invasiva en el tratamiento de heridas crónicas que no responden a los métodos convencionales.

La técnica permite acortar los tiempos de cicatrización, reducir el dolor y obtener una cicatriz funcional y estéticamente aceptable, sin complicaciones infecciosas ni efectos secundarios relevantes.

Entre sus ventajas se encuentran:

  • Procedimiento ambulatorio, sin necesidad de hospitalización.

  • Recuperación rápida del sitio donante.

  • Aplicación sencilla y reproducible, adaptable al entorno de atención primaria o unidades de heridas.

No obstante,  el éxito del tratamiento depende de una correcta selección del lecho, que debe estar bien irrigado y libre de tejido necrótico, fibrinoso o infectado.
La técnica no debe aplicarse directamente sobre hueso o tendón expuesto, ya que comprometería la viabilidad del injerto.

El trabajo demuestra que los microinjertos cutáneos HT-MG pueden ser una herramienta útil dentro del abordaje integral de las heridas complejas, especialmente cuando otras terapias no han logrado resultados satisfactorios.

En CMUC, apostamos por la incorporación de técnicas basadas en evidencia, seguras y adaptadas al paciente, que permitan avanzar hacia una cicatrización más rápida y eficaz.

👉 Si te perdiste la primera parte de esta serie, puedes leerla aquí para conocer cómo funciona la técnica HT-MG paso a paso.

Y no olvides seguirnos para descubrir más sobre las nuevas terapias avanzadas en el tratamiento de heridas crónicas.

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Microinjertos Cutáneos

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El objetivo de esta serie de dos blogs es explicar, de forma clara, una técnica para tratar heridas de difícil cicatrización mediante microinjertos cutáneos autólogos.

En este primer blog resumimos qué es la técnica, cómo se realiza, qué materiales requiere, cuándo no debe aplicarse y qué resultados globales se observaron.

En el segundo blog presentaremos los casos clínicos incluidos en el estudio (enfermedad de Hansen, úlceras venosas, dermatoporosis grado IV y úlcera neuropática plantar), con su evolución y hallazgos principales.

¿Por qué hablar de esto? Porque las heridas crónicas consumen muchos recursos, elevan los costes y empeoran la calidad de vida. Suelen mantenerse en inflamación persistente, con proteasas elevadas que dificultan la regeneración, alteran la matriz extracelular (MEC) y la angiogénesis, favoreciendo una cicatrización deficiente. La microfragmentación tisular se propone como alternativa mínimamente invasiva, capaz de estimular la cicatrización en casos donde el tratamiento convencional no ha sido suficiente.

Este trabajo evalúa la técnica HT-MG en un entorno especializado y describe su aplicación práctica y resultados.

Qué son los microinjertos cutáneos (HT-MG)

Los microinjertos cutáneos autólogos son pequeños microfragmentos de piel obtenidos del propio paciente a partir de biopsias. Mediante un dispositivo estéril de un solo uso (Hy-tissue Micrograft, HT-MG), esas biopsias se fragmentan mecánicamente para generar una suspensión de microinjertos que se aplica en el lecho de la herida y se infiltra en los bordes con el objetivo de estimular la cicatrización cuando los tratamientos convencionales no han sido suficientes.

Materiales y dispositivo necesarios

Para realizar la técnica se emplea el dispositivo Hy-tissue Micrograft (HT-MG), formado por:

  • Micromotor

  • Cápsula de microfragmentación con su conector

  • Base metálica para la fragmentación

Además, se utiliza instrumental de cirugía menor para la obtención y manejo de las biopsias cutáneas.

Procedimiento clínico (paso a paso)

1) Preparación del área

  • Desinfectar el sitio donante y limpiar la herida.

2) Obtención de biopsias

  • Tomar cuatro biopsias de piel del sitio donante.

  • Colocarlas en la rejilla de la cápsula de fragmentación.

3) Preparación de la cápsula

  • Cargar la cápsula con 15 ml de suero fisiológico estéril, sellarla y conectarla al micromotor.

4) Microfragmentación

  • Fragmentación mecánica durante 1 minuto hasta obtener una suspensión turbia de microinjertos.

  • Mantener la herida húmeda con PHMB durante el proceso.

  • Analgesia en bordes según sensibilidad: crema de lidocaína o vaporización de nitrógeno líquido.

  • Infiltrar microfragmentos en la periferia (~0,5 mm hacia la herida) y aplicar en el lecho.

5) Aplicación y cobertura

  • Aplicar la suspensión de microfragmentos sobre el lecho de la herida.

  • Depositar el sobrante sobre un apósito bioactivo de colágeno y ácido hialurónico (Hyalo4 Regen®) y colocarlo sobre la herida.

  • Cubrir con espuma siliconada o apósito con PHMB y asegurar con vendaje (compresivo o de sujeción según etiología).

  • En el sitio donante, colocar fragmentos de 5 mm del apósito Hyalo4 Regen® saturados con el sobrante en los huecos de las biopsias.

Contraindicaciones

La técnica no debe aplicarse cuando el injerto tenga pocas probabilidades de prender por falta de irrigación o por un lecho inadecuado. En concreto, se evita en presencia de:

  • Necrosis en placa

  • Tejido esfacelar

  • Tejido fibrinoso

  • Exposición de tendones o de hueso

En estas situaciones, primero hay que optimizar el lecho (desbridar, controlar la infección, mejorar perfusión, etc.) y solo después valorar el microinjerto.

Para realizar el procedimiento con garantías, se requieren dos condiciones básicas:

    • Paciente en buen estado general.

    • Lecho de la herida limpio y sin signos de infección.

Por qué funciona esta técnica

La microfragmentación cutánea (HT-MG) conserva la matriz extracelular (MEC) como andamiaje natural, lo que favorece la organización del tejido y mantiene nichos celulares útiles para la reparación. En la suspensión resultante hay células viables (como fibroblastos y queratinocitos), además de citocinas y factores de crecimiento implicados en la cicatrización. También se han observado queratina acelular, epitelio, fibrina y linfocitos, elementos que acompañan al proceso de regeneración.
Desde el punto de vista mecano-biológico, el artículo menciona el principio de tensegridad: la MEC contribuye a mantener la conexión célula–MEC y la estabilidad por tensión, lo que favorece la integración de los microinjertos en el lecho receptor.

Resultados observables

  • Tiempo medio de cicatrización aproximado: 2,5 meses.

  • Disminución del dolor durante la evolución.

  • Sin complicaciones por colonización o infección reportadas.

  • Sitio donante con recuperación rápida (7–15 días).

  • Procedimiento sencillo y realizable sin hospitalización, con potencial de implantación en atención primaria.

La microfragmentación de piel con HT-MG es una opción mínimamente invasiva que aprovecha tejido autólogo para estimular la cicatrización en heridas complejas, siempre que el lecho esté limpio y bien irrigado y se eviten las contraindicaciones descritas.

En el próximo blog presentaremos los casos clínicos incluidos en el trabajo (enfermedad de Hansen, úlceras venosas, dermatoporosis grado IV y úlcera neuropática plantar), con su evolución y resultados.

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Cura húmeda y cura seca: diferencias

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CURA HUMEDA_SECA

En este artículo explicamos las diferencias más importantes entre la cura húmeda y la cura seca en el tratamiento de heridas.

Las heridas crónicas suelen tener una duración prolongada y una alta tasa de complicaciones. Entre los principales factores que retrasan su cicatrización se encuentran:

  • Un estado inflamatorio crónico o mantenido.

  • El desequilibrio entre proteasas e inhibidores de proteasas en el lecho de la herida.

  • La colonización bacteriana y la presencia de biofilm.

  • La acumulación de especies reactivas de oxígeno (ROS).

Curas húmedas

La cura en ambiente húmedo (CAH) en heridas crónicas ha demostrado grandes beneficios:

  • Acelera la cicatrización, gracias al mantenimiento de un nivel de humedad óptimo.

  • Proporciona mayor protección frente a la colonización bacteriana.

  • Es una técnica más versátil que la gasa tradicional, ya que existen numerosos apósitos adaptados a cada necesidad (absorción, impermeabilidad, acción antibacteriana…).

  • Es un procedimiento menos doloroso y menos traumático, porque los apósitos no se adhieren ni a la piel ni al lecho de la herida.

Los estudios que comparan la cura húmeda con la tradicional muestran que, aunque los apósitos modernos tienen un coste inicial más elevado, a medio plazo suponen un ahorro para el sistema sanitario.

Por ejemplo, las úlceras venosas tratadas con cura húmeda cicatrizan en promedio cinco meses antes que aquellas tratadas con cura seca, en las que el proceso puede alargarse hasta 48-50 meses. Esta diferencia es frustrante tanto para el paciente como para el personal de enfermería, ya que la cura húmeda consigue los beneficios mencionados con anterioridad de forma más rápida y eficaz.

Curas Húmedas

La Cura en Ambiente Húmedo en las heridas crónicas ha demostrado que produce: (2)

  • Una cicatrización acelerada favorecida por el grado de humedad que se mantiene de forma exacta.
  • Genera una protección aumentada frente a la colonización por agentes patógenos.
  • Técnica muy versátil frente a la gasa tradicional ya que existen una amplia gama de apósitos que se adaptan a la situación patológica (mayor o menor absorción, impermeabilidad, mayor o menor poder antibacteriano…).
  • La cura se convierte en un procedimiento menos doloroso y traumático para el paciente puesto que los apósitos no se quedan adheridos a la piel o al lecho de la herida.

Además, si nos centramos en los estudios que revelan la eficacia de la cura húmeda frente a la tradicional, los resultados establecen que, aunque los apósitos de las nuevas formas de tratamiento son más costosos que el material tradicional; este tipo de cura supone un menor gastos la sanidad.

Muestra de ello es que las ulceras venosas se curan en un promedio de unos cinco meses menos que aquellas que se tratan con curas secas; donde el tratamiento puede alargarse hasta unos cuarenta y ocho o cincuenta meses; algo que se vuelve desesperante para el profesional de Enfermería y para el paciente ya que la cura en ambiente húmedo genera los beneficios mencionados con anterioridad.

Curas Secas

La cura seca se usa poco ya que retrasa la cicatrización. Consiste en mantener la herida limpia y seca para prevenir infecciones, siendo la responsable de:

  • Disminuir la temperatura en el lecho de la úlcera, provocando que las células sanas se sequen y mueran.
  • Eliminar la humedad, originando que las células epidérmicas emigren hacia el interior, retrasando el proceso de cicatrización.
  • Originar una costra, que se fija en planos inferiores mediante fibras de colágeno, impidiendo la aparición del nuevo tejido.
  • Exponer la herida a contaminantes externos.

Sin embargo, si nos fijamos en el análisis de los costos en función del tiempo de evolución de las heridas crónicas, es cierto que, inicialmente las curas avanzadas son mucho más costosas que las tradicionales, pues se precisa de un material específico y de profesional cualificado para realizar dicho procedimiento.

En las heridas en las que se emplea cura seca , se debe prestar extrema atención al momento en que se retira el apósito, pues al estar adherido al lecho de la herida causa extremo dolor para los enfermos y es uno de los motivos por los que rechazan las curas.

Es preciso conocer, por todos los profesionales de la salud, que este tipo de cura sólo debe ser empleado en las heridas quirúrgicas o en aquellas heridas que presenten zonas sin vascularización, con signos evidentes de necrosis. Con el objetivo de frenar el avance de la lesión, en el caso de que no haya tratamiento quirúrgico, como por ejemplo, en el caso de las lesiones isquémicas.

La cura seca usa materiales de baja absorción y alta capacidad de desecación, representados por gasa y algodón, en forma de compresas, apósitos o torundas. Estos materiales son pasivos, en el sentido de que no intervienen en el proceso de cicatrización y, peor aún, lo lentifican y complican. Varios estudios aleatorios han demostrado que estos materiales disminuyen la cicatrización, aumentan los costos, aumentan la incidencia de infección y generan más dolor.(3)

las curas se caracterizan por ser de frecuencia diaria, dolorosas, ya que en cada evento de curación se remueve tejido sano de manera cruenta con sangrado y dolor, son más costosas, porque implican gastos para el proveedor de salud y para el paciente en cada consulta para la curación, y alargan el periodo de cicatrización, haciéndolo más susceptible a complicaciones locales o sistémicas (3)

Lamentablemente, se caracterizan por un alto nivel de empirismo por parte de las personas que lo realizan, sumado a conceptos de cultura popular y folclor que van en detrimento de la atención profesional, como el uso de plantas, azúcares tipo panela, soluciones antisépticas como el peróxido de hidrógeno, soluciones yodadas o con cloro, que se ha demostrado que lentifican y complican el proceso de cicatrización, tanto en heridas agudas como crónicas. (3)

Para la cura se utilizan productos pasivos aquéllos que no interactúan con la herida, tienen alta capacidad de desecación y poca absorción, y además, favorecen la infección. Son los usados en la curación convencional. El más representativo es la gasa tejida o prensada, material de origen natural que destruye el tejido de granulación en diferencia con los Productos activos que son los utilizados en la curación avanzada y son activos porque interactúan con la herida favoreciendo su proceso de cicatrización.(3)

Sin embargo, a pesar de haber sido superada por la cura en ambiente húmedo, no se puede ignorar pues sigue estando justificada en determinados casos: (4)

  • Curación de heridas cerradas por primera intención (suturas, grapas, etc.) – Como medida de protección frente a infecciones secundarias. – Como acolchado de protección frente a irritaciones mecánicas.
  • Además de en heridas agudas, la CT se viene utilizando en lesiones isquémicas no revascularizadas, con el objetivo de evitar infecciones, no la curación. Así mismo, para delimitar necrosis cara a una posterior resección (amputación mayor o menor).

Finalmente, El 90% de los estudios han demostrado que, la curación húmeda en pacientes con heridas crónicas como las úlceras venosas, presentan una cicatrización acelerada acompañada de una disminución evidente de las complicaciones de la patología y una mejora en la calidad de vida del enfermo.(5)

Curas húmedas y secas. Tabla de recomendación

La mayoría de las curas secas se realizan con la povidona yodada, pero, si esta está indicada para su uso en piel sana e intacta, ¿es correcto su uso en heridas crónicas?.

La povidona yodada tiene un tiempo de actividad de 3 min y un efecto residual de 3h. Se ha demostrado que retrasa el crecimiento del tejido de granulación, y puede producir efectos sistémicos adversos, tales como acidosis metabólica; hipernatremia, trastornos de la función renal, hepática y tiroidea.

Además, es incompatible con las enzimas proteolíticas como la colagenasa, por ello si se utiliza previo al desbridamiento la inactiva, al igual que los productos con plata.(4)

En la siguiente tabla podemos ver las diferencias entre curas húmedas y secas.

Cura húmeda y seca diferencias

4 motivos por el que realizar una cura en ambiente húmedo

Guía del Ministerio de Sanidad, Manual de consenso de profesionales y Sumario de Evidencias (SE) de Uptodate, definen a la cura húmeda frente a la cura seca como nivel de evidencia alto.

Según las guías de práctica clínica consultadas podemos indicar 5 motivos por el que realizar CAH:

1 – Previene la formación de costras y cicatrices antiestéticas

En un entorno húmedo, se previene la formación de costras. Si las heridas se curan sin costras y el proceso de curación y la formación de nuevo tejido permanece intacto, la probabilidad de cicatrización disminuye obteniendo mejores resultados estéticos. Las heridas que se dejan secar al aire siempre crearan costras, lo que dificultará que la herida cierre por sí misma. Bajo estas condiciones secas, el nuevo tejido tendrá dificultades para formarse. Lo que muchos no saben: una costra no es un signo de curación saludable, en realidad impide que la piel se cure y se recupere de nuevo.

2 – Porque acelera hasta 2 veces la curación

Explicado anteriormente – Pulsa aquí

3 – Mantiene la flexibilidad en la herida

Las cicatrices tienen un aspecto diferente al de la piel normal. Esto se debe a que la piel está formada por dos proteínas: la elastina, que le proporciona flexibilidad, y el colágeno, que le confiere resistencia. El cuerpo no puede crear elastina nueva; por lo tanto, las cicatrices están hechas completamente de colágeno. Por eso son más duras y menos flexibles que la piel circundante.

4 – Por su alta tolerancia cutánea, evitando y reduciendo el estrés oxidativo

Ya que rellenan el estrato corneo, reforzando la función barrera de la piel en las pieles sensibles. ¿qué es el estrés oxidativo? El exceso de ROS, del que mencionamos anteriormente en los factores que reducen la cicatrización, produce estrés oxidativo y retraso en la cicatrización. Por tanto, la reducción del estrés oxidativo permite reactivar el proceso de cicatrización que se ha estancado en la fase inflamatoria. (1,5)
Por tanto; el estrés oxidativo es el resultante de un exceso de radicales libres de oxígeno en el cuerpo humano. Los radicales libres son especies con uno o más electrones desapareados altamente inestables que hacen que reaccione con otras moléculas generando nuevos radicales libres. Cuando los antioxidantes no son suficientes para contrarrestar los radicales libres y aumenta su número en la célula incrementa la actividad oxidativa en el interior de la célula, se produce un cambio estructural y funcional de la misma lo cual acelera su envejecimiento y favorece la apoptosis o muerte celular.

También queremos invitaros a leer este artículo de Enfermería Ciudad Real, donde se pueden encontrar extractos de nuestros artículos sobre Cura Húmeda y Cura Seca.

Artículo Cura Húmeda y Cura Seca

Para saber más sobre las diferencias entre curas húmedas y secas puedes consultar aquí

 

 

Bibliografía:

  1. CuiDsalud. Controlar el estrés oxidativo como estrategia para favorecer la cicatrización de heridas crónicas [Internet]. CuiDsalud. 2020 [citado 3 de julio de 2021]. Disponible en: https://cuidsalud.com/estres-oxidativo-heridas/
  2. Preevid SM de S. Banco de preguntas Preeevid. Ventajas que justifican el uso de la cura húmeda frente a la seca en las úlceras por presión (upp) [Internet]. Preevid. Servicio Murciano de Salud. Region de Murcia; 2015. Disponible en: http://www.murciasalud.es/preevid.php?op=mostrar_pregunta&id=20864
  3. Ortiz-Vargas I, García-Campos ML, Beltrán-Campos V, Gallardo-López F, Sánchez-Espinosa A, Ruiz Montalvo ME. Cura húmeda de úlceras por presión. Atención en el ámbito domiciliar. Enfermería Universitaria. 1 de octubre de 2017;14(4):243-50.
  4. https://sanidad.castillalamancha.es/sites/sescam.castillalamancha.es/files/documentos/farmacia/bft_1_2018.pdf.
  5. Qué es el estrés oxidativo. Causas, síntomas y tratamiento [Internet]. Global Remediation. Laboratorio de la Naturaleza. 2017 [citado 3 de julio de 2021]. Disponible en: http://www.globalremediation.es/que-es-el-estres-oxidativo-causas-sintomas-y-tratamiento/E

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