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Acné
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hace 14 minsel
Ya hablamos sobre el acné anteriormente, por lo que si quieres consultar la información sobre qué es el acné, accede al siguiente enlace:
El acné puede manifestarse mediante diferentes tipos de lesiones cutáneas, cuya aparición depende principalmente del grado de obstrucción del folículo pilosebáceo y del nivel de inflamación presente en la piel, variando desde presentaciones leves, como los comedones, hasta formas más profundas e inflamatorias que pueden provocar dolor y dejar cicatrices permanentes.
Índice
- 1 Tipos de acné (1-10)
- 1.1 Acné según la gravedad
- 1.2 Acné según el tipo de lesión
- 1.3 Según el período de aparición
- 1.4 Otros tipos de acné
- 1.5 Tratamiento (6-12)
- 1.5.1 Las guías dermatológicas suelen recomendar como primera línea de tratamiento diferentes opciones terapéuticas en función de la gravedad del acné:
- 1.5.2 Tratamientos dermatológicos principales
- 1.5.3 Tratamiento complementario y protocolo CMUC
- 1.5.4 Nuestros protocolos CMUC incluyen, además del tratamiento del acné, el abordaje sistemático de las 3H de la piel: higiene, hidratación y humedad.
- 1.6 Protocolo de las 3H en piel acneica
- 1.7 Productos recomendados en la fase de humedad
- 1.8 Beneficios de los aceites ozonizados en esta fase
- 1.9 2.3 Hidratación
- 1.10 ¿Qué es un producto no comedogénico? (9-12)
- 1.11 Bibliografía
Tipos de acné (1-10)
El acné puede clasificarse de diferentes formas según distintos autores y especialistas. Sin embargo, una de las clasificaciones más utilizadas lo divide en cuatro grados según la gravedad y el número de lesiones, entre otras clasificaciones.
Acné según la gravedad
Acné leve (grado 1): predominan los comedones (puntos negros y puntos blancos). Puede haber algunas pápulas o pústulas, pero son pocas, generalmente menos de 10 lesiones
Imagen acné grado 1, leve.
Acné moderado (grado 2): aparecen entre 6 y 20 lesiones inflamatorias en una mitad de la cara. Se observan más pápulas, pústulas y comedones, y en algunos casos también puede afectar al tronco.
Imagen acné grado 2, moderado.
Acné severo (grado 3): presenta entre 21 y 50 lesiones inflamatorias. Existen numerosas pápulas y pústulas (entre 40 y 100), además de lesiones profundas o nodulares. Puede extenderse a cara, pecho y espalda.
Imagen de acné grado 3, severo.
Acné muy severo (grado 4): se caracteriza por más de 50 lesiones inflamatorias. Incluye formas graves como el acné noduloquístico o el acné conglobata, con nódulos grandes, dolorosos y quistes que pueden dejar cicatrices.
Imagen acné grado 4, muy severo.
Acné según el tipo de lesión
Acné comedónico (leve).
Las lesiones más leves del acné son los comedones, que se consideran lesiones no inflamatorias. Estas se producen cuando el folículo piloso se obstruye por la acumulación de sebo y células muertas de la piel.
Existen dos tipos principales de comedones:
Los comedones abiertos, conocidos comúnmente como puntos negros, aparecen cuando el poro permanece abierto y el contenido acumulado se oscurece al entrar en contacto con el aire debido a un proceso de oxidación.
Por otro lado, los comedones cerrados, o puntos blancos, se forman cuando el poro permanece cerrado y el material acumulado no entra en contacto con el oxígeno, lo que da lugar a pequeñas elevaciones blanquecinas en la superficie de la piel.
Imagen: acné comedones abiertos.
Acné inflamatorio (moderado).
Ocurre cuando el proceso inflamatorio aumenta, pudiendo aparecer pápulas, que son lesiones elevadas, rojizas e inflamadas que generalmente no contienen pus visible. Estas suelen ser sensibles o dolorosas al tacto y reflejan una respuesta inflamatoria del organismo frente a la obstrucción del folículo piloso y la proliferación bacteriana.
Imagen de acné inflamatorio con pápulas.
Si la inflamación continúa progresando, pueden desarrollarse pústulas, que son lesiones similares a las pápulas, pero que contienen pus en su interior. Estas lesiones presentan normalmente un centro blanquecino o amarillento rodeado de enrojecimiento. Las pústulas se forman cuando la respuesta inflamatoria provoca la acumulación de células inmunitarias y material infeccioso dentro del folículo afectado.
Imagen de acné inflamatorio con pústulas.
Acné nodular (severo):
siendo uno de los casos severos de acné, pueden aparecer nódulos, que son lesiones profundas, sólidas y dolorosas que se desarrollan bajo la superficie de la piel, afectando a capas más profundas del tejido cutáneo, por lo que suelen requerir tratamiento médico y presentan un mayor riesgo de dejar cicatrices permanentes.
Imagen: nódulo por acné.
Acné quístico (severo):
Es la forma más grave del acné. Se caracteriza por la aparición de quistes inflamatorios llenos de pus que se desarrollan profundamente en la piel. Estas lesiones suelen ser extensas, dolorosas y persistentes, y con frecuencia se asocian a cicatrices permanentes si no se tratan adecuadamente. Debido a su gravedad, este tipo de acné suele requerir tratamiento dermatológico especializado.
Imagen de quiste en el acné.
Imagen de acné con nódulos y quistes.
Acné conglobata (muy severo):
Es una forma grave con gran cantidad de comedones, pápulas, pústulas, nódulos y quistes, a menudo interconectados.
Imagen de acné conglobata. Academia Española de Dermatología Vol. 101. Núm. 6.
Imagen: tipos de acné. Imagen obtenida de Dermaniac. https://www.dermaniac.com/blog/tipos-de-acne-causas-y-tratamientos
Según el período de aparición
Acné neonatal: aparece en recién nacidos durante las primeras semanas de vida.
Acné infantil: entre las 4 semanas y el primer año.
Acné de la infancia media: entre 1 y 8 años, asociado a veces a trastornos endocrinos.
Acné preadolescente: entre los 9 y 11 años, relacionado con el inicio de la pubertad.
Acné premenstrual: aparece o empeora antes de la menstruación debido a cambios hormonales.
Acné hormonal: está relacionado con cambios hormonales, afectando principalmente a mujeres mayores de 25 años, como los que ocurren durante la pubertad, el ciclo menstrual o el estrés. Suele aparecer en la mandíbula, barbilla y parte baja de las mejillas.
Otros tipos de acné
Acné tropical: forma severa asociada a climas cálidos y húmedos.
Acné por contacto: causado por sustancias que obstruyen los poros.
Acné cosmético: provocado por productos cosméticos.
Acné ocupacional: relacionado con sustancias en el trabajo.
Cloracné: causado por exposición a hidrocarburos halogenados.
Acné por aceites minerales: debido al contacto con derivados del petróleo.
Acné iatrogénico: provocado por ciertos medicamentos.
Rosácea: durante mucho tiempo se consideró un tipo de acné, aunque hoy se clasifica como una enfermedad diferente. Si quieres saber más sobre lo que es la rosácea, haz clic en el siguiente enlace: https://www.ulceras.info/noticias/la-rosacea/?highlight=%22rosacea%22
Tratamiento (6-12)
Las guías dermatológicas suelen recomendar como primera línea de tratamiento diferentes opciones terapéuticas en función de la gravedad del acné:
Tratamientos dermatológicos principales
Retinoides tópicos: son derivados de la vitamina A que actúan regulando la renovación celular del epitelio folicular, evitando la obstrucción de los poros y la formación de comedones. Además, presentan un leve efecto antiinflamatorio. Son considerados el tratamiento de base en el acné, especialmente en formas leves y moderadas; sin embargo, pueden provocar irritación, sequedad y descamación en las primeras fases de uso.
Peróxido de benzoilo: es un agente antibacteriano y antiinflamatorio, indicado principalmente para acné comedoniano e inflamatorio leve, ya que actúa eliminando la bacteria Cutibacterium acnes, implicada en el desarrollo del acné.
También posee un efecto queratolítico leve que elimina las células muertas y ayuda a reducir la inflamación. Una de sus principales ventajas es que no genera resistencias bacterianas, aunque puede causar irritación cutánea y sequedad.
Ácido salicílico: es un beta-hidroxiácido (BHA) con acción queratolítica y comedolítica, que ayuda a exfoliar la capa superficial de la piel y a desobstruir los poros. Además, presenta propiedades antiinflamatorias y seborreguladoras, lo que lo convierte en un activo útil en el tratamiento del acné leve y como complemento en rutinas dermocosméticas.
Antibióticos tópicos u orales (en ciertos casos): se utilizan principalmente en formas inflamatorias de acné, con el objetivo de reducir la carga bacteriana y la inflamación. Los antibióticos tópicos, como clindamicina o eritromicina, suelen combinarse con peróxido de benzoilo para evitar resistencias. En casos más severos, pueden emplearse antibióticos orales, como doxiciclina o minociclina, siempre bajo supervisión médica.
Tratamiento complementario y protocolo CMUC
Nuestros protocolos CMUC incluyen, además del tratamiento del acné, el abordaje sistemático de las 3H de la piel: higiene, hidratación y humedad.
El manejo de la piel acneica debe realizarse de forma integral, considerando no solo la eliminación de las lesiones, sino también la preservación del equilibrio cutáneo y la integridad de la barrera epidérmica.
En este sentido, nuestro protocolo de las 3H constituye una estrategia eficaz que permite estructurar el cuidado de la piel acneica de manera lógica y progresiva, basada en tres pilares fundamentales: la limpieza adecuada de la piel, el mantenimiento del equilibrio del manto hidrolipídico y la correcta hidratación cutánea. Su aplicación es especialmente relevante en pieles acneicas, ya que muchos tratamientos dermatológicos pueden provocar sequedad, irritación o alteraciones en la función barrera.
Por ello, incluimos en nuestras recomendaciones complementarias para el tratamiento del acné los productos de aceites ozonizados, formulados a base de aceites vegetales ozonizados que, junto con activos como el aloe vera, la glicerina, las ceramidas o el ácido hialurónico, presentan propiedades hidratantes, calmantes, reparadoras y antimicrobianas, lo que los convierte en un complemento adecuado dentro del protocolo de las 3H, especialmente en pieles sensibles, reactivas o con tendencia acneica.
Protocolo de las 3H en piel acneica
2.1 Higiene
La higiene constituye el primer paso imprescindible en el tratamiento de la piel acneica, ya que permite eliminar los factores que contribuyen a la obstrucción del folículo pilosebáceo. Este proceso incluye la retirada de sebo en exceso, células muertas, restos de productos cosméticos, contaminantes ambientales y microorganismos presentes en la superficie cutánea.
Una limpieza adecuada no solo ayuda a prevenir la formación de nuevos comedones, sino que también mejora la eficacia de los tratamientos posteriores, al facilitar la penetración de los principios activos.
La higiene debe basarse en una limpieza suave y respetuosa con la barrera cutánea, evitando productos agresivos que puedan provocar irritación, sequedad o un aumento compensatorio en la producción de sebo. Una higiene incorrecta puede agravar el cuadro clínico, ya sea por exceso de limpieza, que altera la barrera cutánea, o por una limpieza insuficiente, porque favorece la acumulación de sebo y la proliferación bacteriana. Por ello, es fundamental emplear productos que limpien eficazmente sin comprometer el equilibrio fisiológico de la piel.
En la higiene de la piel acneica se recomiendan varios tipos de productos dermocosméticos con funciones específicas, siempre que sean suaves, no comedogénicos y adaptados a piel grasa o con tendencia acneica, como limpiadores suaves tipo geles, espumas o syndets, con un pH fisiológico aproximado de 5.5, no irritantes y con activos útiles como el ácido salicílico o la gluconolactona. Estos productos eliminan el exceso de sebo, bacterias e impurezas sin dañar la barrera cutánea y permiten controlar el exceso de grasa, mantener la función barrera y prevenir la obstrucción de los poros.
Exfoliación y productos complementarios
Los exfoliantes químicos suaves constituyen una herramienta útil, aplicándose con una frecuencia de una a tres veces por semana según la tolerancia cutánea. Entre los activos más utilizados se encuentran el ácido salicílico y los alfa-hidroxiácidos, como el ácido glicólico y el ácido láctico, los cuales favorecen la renovación celular y contribuyen a desobstruir los poros, previniendo así la formación de comedones. No obstante, su uso debe ser moderado para evitar irritaciones que puedan agravar el acné.
Asimismo, los tónicos o lociones seborreguladoras, empleados tras la limpieza, ayudan a restablecer el equilibrio cutáneo y preparar la piel para tratamientos posteriores, ya que suelen contener ingredientes como la niacinamida, el hamamelis o el ácido salicílico, que actúan regulando la producción de sebo, reduciendo el brillo y proporcionando un efecto calmante, lo que contribuye a mejorar el estado general de la piel acneica.
Aceites ozonizados en la fase de higiene
Por ello, los productos formulados con aceites ozonizados resultan adecuados para esta fase debido a sus propiedades higienizantes y respetuosas con la piel. Entre ellos destacan:
Jabón de aceite ozonizado, que permite una limpieza eficaz eliminando impurezas sin resecar la piel.
Gel de baño ozonizado, especialmente indicado en casos de acné corporal, ayudando a reducir la carga bacteriana en zonas como espalda y pecho.
Soluciones limpiadoras suaves con aceites ozonizados, que respetan el pH cutáneo y son adecuadas para pieles sensibles o reactivas.
Además, los aceites ozonizados aportan beneficios adicionales en esta fase por su acción higienizante y antimicrobiana, reduciendo la proliferación de microorganismos implicados en el acné, respetando el equilibrio cutáneo, ya que no alteran el manto hidrolipídico, evitando la sequedad excesiva y previniendo la irritación. Del mismo modo, por sus propiedades calmantes, ayudan a minimizar la irritación asociada a la limpieza en pieles sensibles o acneicas.
Es decir, los limpiadores a base de aceites ozonizados limpian, desinfectan y reducen la grasa, creando un entorno menos favorable para el acné cuando se usan como complemento en la higiene.
2.2 Humedad
La fase de humedad en el tratamiento del acné se centra en restaurar y mantener el manto hidrolipídico, una película protectora compuesta por agua y lípidos que recubre la piel. Esta estructura desempeña un papel esencial en la protección frente a agentes externos, la regulación de la pérdida de agua transepidérmica y el mantenimiento del equilibrio microbiológico cutáneo.
En la piel acneica, especialmente cuando está sometida a tratamientos tópicos, este equilibrio suele verse alterado, lo que puede provocar sequedad, irritación y aumento de la sensibilidad. Por ello, esta fase resulta fundamental para reparar la barrera cutánea y devolver el confort a la piel.
Productos recomendados en la fase de humedad
En este contexto, los productos formulados con aceites vegetales ozonizados constituyen una opción adecuada. El fluido facial de aceites ozonizados destaca por su textura ligera tipo sérum, no oclusiva, que permite mantener la hidratación sin obstruir los poros, siendo especialmente indicado en piel grasa y acné inflamatorio.
Por su parte, la crema facial de aceites ozonizados aporta hidratación y humectación gracias a componentes como glicerina, aloe vera y factores naturales de hidratación (NMF). Además, contribuye a la reparación de la barrera cutánea y ejerce una acción calmante, por lo que resulta ideal en pieles deshidratadas, sensibles o en tratamiento con retinoides o peróxido de benzoilo.
Asimismo, el aceite ozonizado puede emplearse como agente reparador con efecto oclusivo para sellar la hidratación. Su uso se recomienda de forma puntual, especialmente en procesos de cicatrización postacné o en pieles secas. En casos de acné activo, puede aplicarse en muy baja cantidad, de 1 a 2 gotas, preferiblemente en la rutina nocturna y en pieles no excesivamente grasas.
En resumen, dentro de la fase de humedad se prioriza el uso del fluido ozonizado en acné activo, la crema ozonizada en situaciones de deshidratación o sensibilidad y el aceite ozonizado de forma puntual y controlada, con el objetivo de retener agua, reparar la barrera cutánea y evitar la oclusión del poro.
Beneficios de los aceites ozonizados en esta fase
Algunos de los principales beneficios de los aceites ozonizados en esta fase son restaurar el manto hidrolipídico por la emoliencia y confort que aportan, favoreciendo la retención de la humedad y reduciendo la sensación de sequedad o tirantez; reparar la barrera cutánea tras procesos inflamatorios o tratamientos dermatológicos; así como su acción calmante y antiinflamatoria, ya que el ozono estabilizado en aceites vegetales presenta propiedades que ayudan a disminuir la irritación, el eritema y la sensibilidad cutánea, además de su actividad antimicrobiana, favoreciendo el equilibrio de la microbiota cutánea y previniendo sobreinfecciones en lesiones acneicas.
2.3 Hidratación
La hidratación constituye el tercer pilar del protocolo y se centra en aportar agua a la piel y favorecer su retención, manteniendo su elasticidad, funcionalidad y aspecto saludable. Este paso es esencial para preservar la integridad de la barrera cutánea y evitar alteraciones derivadas de la deshidratación.
En pieles con acné, la hidratación adquiere especial importancia, ya que existe la falsa creencia de que este tipo de piel no necesita hidratación. Sin embargo, la deshidratación puede provocar un aumento compensatorio de la producción de sebo, empeorando el cuadro clínico. Además, muchos tratamientos antiacné presentan efectos secantes que pueden generar descamación, tirantez e irritación. Por eso, en la piel acneica, la hidratación tiene como objetivo principal restaurar el contenido hídrico de la epidermis, mejorando la tolerancia cutánea a los tratamientos y reduciendo la irritación sin aumentar la comedogenicidad.
Activos hidratantes y productos ozonizados
Los productos de aceites ozonizados contienen activos con alta capacidad hidratante, como el ácido hialurónico, la glicerina o el aloe vera, que actúan favoreciendo la captación y retención de agua en la piel, pudiendo integrar a los aceites vegetales ozonizados como parte de la estrategia de hidratación y reparación, siempre adaptados al tipo de piel y al grado de acné.
Dentro de esta fase, estos productos aportan múltiples beneficios porque aportan y retienen agua gracias a sus ingredientes, que permiten captar grandes cantidades de agua, manteniendo la piel hidratada y flexible, mejorando la función barrera y reduciendo la pérdida de agua transepidérmica, así como la descamación y la tirantez, mejorando el confort y, por lo tanto, la tolerancia a tratamientos dermatológicos. Entre ellos destaca el fluido facial de aceites ozonizados, ideal en piel grasa, mixta y acné inflamatorio; y la crema facial de aceites ozonizados, ya que es más nutritiva y reparadora que el fluido, indicada principalmente en piel deshidratada, sensible o en tratamiento.
Beneficios de la hidratación con aceites ozonizados
La hidratación con aceites ozonizados en piel acneica no busca aportar grasa, sino restaurar el contenido hídrico y mejorar la función barrera sin aumentar la oclusión folicular.
Imagen de gama de productos a base de aceites ozonizados. Ozoaqua.
Por todo ello, y porque cumplen con nuestra base de protocolo de tratamiento de las 3H de la piel, los aceites ozonizados pueden ser una opción útil como tratamiento complementario en el manejo del acné, ya que presentan propiedades antibacterianas, antiinflamatorias y cicatrizantes. Además, algunas formulaciones están diseñadas para ser no comedogénicas y respetuosas con el equilibrio cutáneo, siendo por ello una elección de tratamiento coadyuvante que puede emplearse junto a terapias dermatológicas convencionales, especialmente en casos de acné leve o piel sensible.
¿Qué es un producto no comedogénico? (9-12)
Los productos no comedogénicos son cosméticos o productos para el cuidado de la piel formulados para no obstruir los poros.
El término proviene de la palabra comedón, que es la lesión básica del acné, es decir, puntos negros o puntos blancos. Por ello, un producto no comedogénico está diseñado para reducir la probabilidad de que se formen comedones y brotes de acné.
Estos productos funcionan de manera que no bloquean los poros y permiten que la piel respire; no favorecen la acumulación de sebo ni células muertas por los ingredientes que utilizan y suelen tener texturas ligeras o libres de aceite, siendo este el principal motivo de recomendación para personas con piel grasa o mixta, tendencia acneica y acné adulto.
Actualmente, muchos productos cosméticos incluyen la etiqueta “non-comedogenic”, “no comedogénico” u “oil-free”, como, por ejemplo, limpiadores faciales, hidratantes faciales, protectores solares o maquillajes.
Estos productos están formulados para hidratar o tratar la piel sin aumentar el riesgo de obstrucción de los folículos pilosebáceos, lo cual es clave en el control del acné.
Ingredientes recomendados y a evitar en piel acneica
Algunos productos no comedogénicos y bien tolerados por pieles acneicas incluyen ingredientes como el ácido hialurónico, niacinamida, glicerina, aloe vera, ácido salicílico o zinc. Por el contrario, algunos ingredientes cosméticos que pueden favorecer la obstrucción de los poros en ciertas personas, es decir, ingredientes comedogénicos, son el aceite de coco, la manteca de cacao, la lanolina o algunas siliconas densas.
Sin embargo, es importante tener en cuenta que el efecto comedogénico depende también del tipo de piel y de la formulación completa del producto.
El uso de productos no comedogénicos es una medida importante en el manejo del acné porque reduce el riesgo de nuevos brotes, evita empeorar lesiones existentes, permite hidratar la piel sin obstruir los poros y complementa los tratamientos dermatológicos. Por esta razón, los dermatólogos suelen recomendarlos para el acné, especialmente en el rostro.
El acné es una de las afecciones cutáneas más frecuentes que precisa de una evaluación individualizada para determinar el tratamiento más adecuado, que no solo busca controlar las lesiones activas, sino también prevenir secuelas como cicatrices y alteraciones en la pigmentación; por ello, es fundamental acudir a profesionales cualificados.
Bibliografía
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Índice
Acné en adultos
Introducción (1, 2)
En España, el acné en adultos es una afección bastante frecuente, especialmente entre los jóvenes. Las estimaciones indican que aproximadamente el 74 % de los adolescentes entre 12 y 18 años en España presentan acné. En jóvenes de 18 a 24 años, la prevalencia es de alrededor del 19 % y, en adultos, la frecuencia disminuye cerca del 8 % entre 25 y 34 años y alrededor del 3 % entre 35 y 44 años; siguen teniendo acné.
En términos generales, se estima que entre el 70 % y el 85 % de las personas lo padecen en algún momento de su vida de acné, sobre todo durante la adolescencia, y aunque en muchos casos el acné es leve y temporal, este problema dermatológico afecta a millones de personas en todo el mundo y puede provocar no solo lesiones cutáneas, sino también complicaciones físicas y psicológicas si no se trata adecuadamente.
Por esta razón creemos importante hablar sobre el acné en adultos, sus causas, tipos de lesiones, riesgos de infección, cómo tratar las heridas y qué cuidados deben seguirse para evitar complicaciones, ya que, con el tratamiento adecuado y hábitos de higiene apropiados, es posible controlar y reducir significativamente esta afección.
¿Qué es el acné en adultos? (1, 2)
El acné es una enfermedad inflamatoria crónica de la piel que afecta a las unidades pilosebáceas, es decir, a los folículos pilosos y las glándulas sebáceas. Se produce cuando los poros se obstruyen con grasa (sebo) y células muertas de la piel, lo que permite el crecimiento de bacterias, provoca inflamación y con ello la aparición de diferentes lesiones en la piel, como espinillas, puntos negros, pápulas, pústulas o quistes.
El acné suele aparecer con mayor frecuencia en zonas donde hay más glándulas sebáceas, como la cara, la frente, el pecho, la espalda y los hombros. Entre las principales causas se encuentran los cambios hormonales, especialmente durante la pubertad, la producción excesiva de sebo, la acumulación de células muertas y la proliferación de bacterias en la piel.
Aunque es más frecuente durante la adolescencia, el acné en adultos también puede aparecer entre los 25 y 50 años, especialmente en mujeres. En muchos casos, este acné tiende a ser más profundo y puede dejar cicatrices o marcas permanentes en la piel.
Imagen de acné vulgar. Imagen obtenida en Wikipedia.
Causas del acné en adultos (1)
El desarrollo del acné en adultos es un proceso multifactorial en el que intervienen diversos factores biológicos y ambientales.
Producción de sebo y obstrucción del poro
Uno de los mecanismos principales es la producción excesiva de sebo por parte de las glándulas sebáceas, ya que producen más grasa de lo normal; el sebo puede acumularse en los folículos pilosos favoreciendo la obstrucción de los poros de la piel.
A este proceso de producción excesiva de sebo se suma la acumulación de células muertas en la superficie cutánea; normalmente, estas células se eliminan de forma natural, pero cuando se mezclan con el exceso de sebo pueden formar un tapón que bloquea el folículo piloso y facilita la aparición de comedones, conocidos comúnmente como puntos negros o puntos blancos.
Bacterias y respuesta inflamatoria
Otro factor importante es la participación de bacterias presentes de forma natural en la piel cuando los poros se encuentran obstruidos, como la Cutibacterium acnés, bacteria que se multiplica dentro del folículo piloso, desencadenando una respuesta inflamatoria que da lugar a las lesiones características del acné.
Cambios hormonales y factores externos
Los cambios hormonales también desempeñan un papel relevante en el desarrollo del acné en adultos. Las fluctuaciones hormonales que ocurren durante el ciclo menstrual, el embarazo o la menopausia pueden estimular la actividad de las glándulas sebáceas, aumentando la producción de sebo y favoreciendo la aparición de brotes de acné.
Además de estos factores biológicos, existen factores externos que pueden contribuir al desarrollo o empeoramiento del acné. Entre ellos se encuentran el estrés, el uso de determinados medicamentos, la aplicación de productos cosméticos comedogénicos, la contaminación ambiental, algunos hábitos dietéticos y la predisposición genética. Todos estos elementos pueden favorecer la obstrucción de los poros y aumentar la inflamación cutánea, lo que contribuye a la aparición y persistencia de las lesiones acneicas (1).
Tipos de acné en adultos (3 – 5)
El acné en adultos puede manifestarse mediante diferentes tipos de lesiones cutáneas, cuya aparición depende principalmente del grado de obstrucción del folículo pilosebáceo y del nivel de inflamación presente en la piel. Estas lesiones pueden variar desde formas leves, como los comedones, hasta formas más profundas e inflamatorias que pueden provocar dolor y dejar cicatrices permanentes.
Comedones
Las lesiones más leves del acné son los comedones, que se consideran lesiones no inflamatorias. Estas se producen cuando el folículo piloso se obstruye por la acumulación de sebo y células muertas de la piel.
Existen dos tipos principales de comedones. Los comedones abiertos, conocidos comúnmente como puntos negros, aparecen cuando el poro permanece abierto y el contenido acumulado se oscurece al entrar en contacto con el aire debido a un proceso de oxidación. Por otro lado, los comedones cerrados, o puntos blancos, se forman cuando el poro permanece cerrado y el material acumulado no entra en contacto con el oxígeno, lo que da lugar a minúsculas elevaciones blanquecinas en la superficie de la piel.
Pápulas y pústulas
Cuando el proceso inflamatorio aumenta, pueden aparecer pápulas, que son lesiones elevadas, rojizas e inflamadas que generalmente no contienen pus visible. Estas lesiones son por lo general sensibles o dolorosas a la palpación y reflejan una respuesta inflamatoria del organismo frente a la obstrucción del folículo piloso y la proliferación bacteriana.
Si la inflamación continúa progresando, pueden desarrollarse pústulas, que son lesiones similares a las pápulas pero que contienen pus en su interior. Estas lesiones presentan normalmente un centro blanquecino o amarillento rodeado de enrojecimiento. Las pústulas se forman cuando la respuesta inflamatoria provoca la acumulación de células inmunitarias y material infeccioso dentro del folículo afectado.
Nódulos y acné quístico
En los casos más severos de acné pueden aparecer nódulos, que son lesiones profundas, sólidas y dolorosas que se desarrollan bajo la superficie de la piel. A diferencia de las lesiones más superficiales, los nódulos afectan capas más profundas del tejido cutáneo, por lo que suelen requerir tratamiento médico y presentan un mayor riesgo de dejar cicatrices permanentes.
La forma más grave del acné es el acné quístico, caracterizado por la aparición de quistes inflamatorios llenos de pus que se desarrollan profundamente en la piel. Estas lesiones suelen ser grandes, dolorosas y persistentes, y con frecuencia se asocian a cicatrices permanentes si no se tratan adecuadamente. Debido a su gravedad, este tipo de acné suele requerir tratamiento dermatológico especializado.
Riesgos y complicaciones del acné en adultos (1, 2, 4)
Cuando el acné en adultos no se trata adecuadamente o las lesiones se manipulan de forma incorrecta, pueden aparecer diversas complicaciones que afectan tanto a la salud de la piel como al bienestar general de la persona. Aunque en muchos casos el acné puede considerarse una afección leve, las formas inflamatorias o persistentes pueden generar consecuencias dermatológicas significativas si no se controlan de manera adecuada.
Infecciones bacterianas secundarias
Una de las complicaciones más frecuentes es la aparición de infecciones bacterianas secundarias. Esto puede ocurrir cuando los granos se manipulan, se presionan o se rompen de forma inadecuada. Al hacerlo, las bacterias presentes en la piel pueden penetrar más profundamente en los tejidos cutáneos, lo que aumenta la inflamación y puede agravar la lesión original. Este proceso no solo retrasa la cicatrización, sino que también puede favorecer la aparición de lesiones más dolorosas o extensas.
Cicatrices permanentes
Otra de las complicaciones más importantes del acné en adultos es la formación de cicatrices permanentes, que aparecen cuando las lesiones inflamatorias afectan capas profundas de la piel y dañan las estructuras del tejido cutáneo. Dependiendo del tipo de daño producido, las cicatrices pueden presentarse como depresiones en la piel (cicatrices atróficas) o como áreas elevadas y engrosadas (cicatrices hipertróficas). En muchos casos, estas marcas pueden persistir durante años y resultar difíciles de tratar.
Imagen de cicatrices atróficas en la cara. Fuente de imagen: Eucerin.
Hiperpigmentación postinflamatoria
Además, tras la resolución de una lesión inflamatoria, es frecuente que aparezca hiperpigmentación postinflamatoria, que se manifiesta como manchas oscuras en la piel en las zonas donde previamente hubo lesiones acneicas. Estas manchas se producen como consecuencia de la respuesta inflamatoria de la piel y del aumento en la producción de melanina. Aunque no siempre son permanentes, pueden tardar varios meses en desaparecer y resultar estéticamente molestas para quienes las presentan.
Imagen de hiperpigmentación postinflamatoria del acné. Fuente de imagen: Eucerin.
Impacto psicológico y emocional
Por último, el acné en adultos no solo tiene consecuencias físicas, sino también impacto psicológico y emocional. La presencia visible de lesiones en la piel puede afectar la autoestima, generar inseguridad y provocar ansiedad o malestar social en algunas personas. En ciertos casos, estas repercusiones pueden influir en la calidad de vida y en las relaciones sociales, lo que pone de manifiesto la importancia de abordar el acné de manera adecuada y temprana.
Tratamiento del acné en adultos (4, 5)
El tratamiento adecuado de las lesiones producidas por el acné en adultos es fundamental para prevenir complicaciones como infecciones, inflamación persistente o la aparición de cicatrices permanentes. Un manejo correcto de estas lesiones no solo ayuda a mejorar el aspecto de la piel, sino que también contribuye a acelerar el proceso de curación y a evitar que las lesiones empeoren con el tiempo.
Evitar manipular los granos
Una de las recomendaciones más importantes es evitar manipular o reventar los granos, aunque a veces puede resultar tentador intentar eliminar las lesiones manualmente, exprimir o rascar los granos puede empeorar la inflamación y favorecer la entrada de bacterias en capas más profundas de la piel, lo cual puede provocar infecciones secundarias, aumentar el tamaño de la lesión y elevar el riesgo de que queden cicatrices o manchas posteriores.
Estrés y alimentación
Otro factor relevante en la prevención del acné es el control del estrés, ya que las situaciones de estrés prolongado pueden influir en la actividad hormonal del organismo y favorecer la producción de sebo en la piel. Por este motivo, adoptar hábitos que ayuden a manejar el estrés, como la práctica de actividad física o técnicas de relajación, puede contribuir a mejorar la salud cutánea.
La alimentación equilibrada también puede desempeñar un papel importante en el mantenimiento de una piel saludable. Aunque la relación entre dieta y acné puede variar entre personas, mantener una dieta variada y equilibrada contribuye al buen funcionamiento del organismo y puede ayudar a mejorar el estado general de la piel.
Protocolo de las 3H en el acné en adultos
Como enfermería especializada en el deterioro de la integridad cutánea, aplicamos nuestro protocolo de las 3H para el manejo del acné en adultos, centrado en mantener la piel saludable y prevenir complicaciones:
Higiene: mediante una limpieza diaria adecuada para eliminar exceso de sebo, células muertas y residuos que puedan obstruir los poros, mediante el uso de productos específicos para piel con acné, evitando irritantes que empeoren la inflamación. Entre otros, recomendados los jabones syndet de aceites ozonizados, tanto el líquido como la pastilla de jabón, por su poder higienizante.
Hidratación: mediante la aplicación de emolientes y cremas adecuadas para piel acneica que protejan la barrera cutánea, favoreciendo la elasticidad de la piel y ayudando a prevenir cicatrices y lesiones secundarias. Entre otros, recomendamos la crema facial de aceites ozonizados, que proporciona hidratación profunda, efecto calmante y reparación de la barrera cutánea, y su acción hidratante y calmante contribuye a mejorar la tolerancia de la piel acneica a tratamientos tópicos (como peróxido de benzoilo o retinoides) que pueden causar sequedad o irritación.
Humedad: restaurar el equilibrio del manto hidr
olipídico y la barrera cutánea con activos calmantes y reparadores como el fluido facial de aceites ozonizados, entre otros.
Higiene diaria y tratamientos tópicos
Siendo esencial en el manejo del acné, es mantener una higiene adecuada de la piel. Generalmente, se recomienda lavar el rostro una o dos veces al día con limpiadores suaves que ayuden a eliminar el exceso de grasa, las impurezas y las células muertas acumuladas en la superficie cutánea. Es importante evitar productos demasiado agresivos o abrasivos, ya que pueden irritar la piel y empeorar la inflamación. En algunos casos, los productos que contienen ácido salicílico o peróxido de benzoilo pueden resultar útiles, ya que ayudan a reducir la proliferación bacteriana y a controlar el exceso de sebo en la piel.
Además de las 3H de la piel como cuidado diario, el tratamiento del acné suele incluir tratamientos tópicos; entre los más utilizados se encuentran los retinoides tópicos, como el adapaleno o la tretinoína, que ayudan a regular la renovación celular y a prevenir la obstrucción de los poros, así como el peróxido de benzoilo, que posee propiedades antibacterianas, y algunos antibióticos tópicos que contribuyen a reducir la inflamación y controlar la proliferación de bacterias asociadas al acné.
Tratamientos sistémicos
En los casos en los que el acné es moderado o severo, o cuando los tratamientos tópicos no son suficientes, puede ser necesario recurrir a tratamientos sistémicos, que actúan desde el interior del organismo. Estos tratamientos pueden incluir antibióticos orales para controlar la infección bacteriana, terapias hormonales destinadas a regular la actividad de las glándulas sebáceas o, en situaciones más graves, medicamentos como la isotretinoína, que reduce significativamente la producción de sebo y la inflamación cutánea, debiendo ser prescritos y supervisados por un profesional médico especializado como el servicio de dermatología.
Conclusión
El acné en adultos es una afección dermatológica común que puede tener múltiples causas y manifestaciones. Aunque muchas veces se considera un problema estético, en realidad puede provocar infecciones, cicatrices permanentes y afectación emocional si no se maneja adecuadamente.
El diagnóstico temprano, el tratamiento adecuado y una buena higiene de la piel son fundamentales para prevenir complicaciones y mantener una piel saludable.
Referencias
Mayo Clinic. Acné: síntomas y causas [Internet]. Rochester (MN): Mayo Foundation for Medical Education and Research; [citado 9 mar 2026]. Disponible en: https://www.mayoclinic.org/es/diseases-conditions/acne/symptoms-causes/syc-20368047
Sanitas. Acné en adultos [Internet]. Madrid: Sanitas; [citado 9 mar 2026]. Disponible en: https://www.sanitas.es/biblioteca-de-salud/enfermedades-y-trastornos/dermatologicas/acne-adultos
Quirónsalud. Acné: síntomas y tratamiento [Internet]. Madrid: Grupo Quirónsalud; [citado 9 mar 2026]. Disponible en: https://www.quironsalud.com/es/enfermedades-sintomas/acne
Cleveland Clinic. Acne Papules [Internet]. Cleveland (OH): Cleveland Clinic; [citado 9 mar 2026]. Disponible en: https://my.clevelandclinic.org/health/diseases/22905-acne-papules
MedlinePlus. Cuidados personales para el acné [Internet]. Bethesda (MD): National Library of Medicine; [citado 9 mar 2026]. Disponible en: https://medlineplus.gov/spanish/ency/patientinstructions/000750.htm
El desbridamiento cortante es una de las técnicas más utilizadas en el manejo avanzado de heridas crónicas. Su objetivo es eliminar tejido muerto, dañado o infectado para favorecer la cicatrización y mejorar el estado del lecho de la herida.
En este artículo explicamos qué es el desbridamiento, para qué sirve y en qué casos se utiliza el desbridamiento cortante, una técnica habitual en el tratamiento de úlceras y lesiones complejas.
Índice
¿Qué es el desbridamiento?
El desbridamiento, también denominado aseo quirúrgico, consiste en la eliminación del tejido muerto, dañado o infectado con el objetivo de mejorar el estado del tejido restante y favorecer la cicatrización.
Este procedimiento puede realizarse mediante diferentes técnicas, como:
-
desbridamiento quirúrgico o cortante.
-
desbridamiento mecánico.
-
desbridamiento químico o enzimático.
-
desbridamiento autolítico.
-
desbridamiento mediante terapia larval.
El desbridamiento permite un abordaje muy selectivo de la lesión. Mediante instrumentos como el bisturí, la cureta o la cuchara de Volkmann es posible retirar manualmente el tejido desvitalizado de una parte o de la totalidad de la herida.
Objetivos del desbridamiento de heridas.
El valor del desbridamiento reside en su papel fundamental en la cicatrización de las lesiones. Sus principales objetivos son:
-
Eliminar restos necróticos, esfacelos y detritus celulares que dificultan la cicatrización y favorecen la infección.
-
Reducir o eliminar el mal olor de la herida.
-
Favorecer la restauración funcional y estructural de la piel.
-
Facilitar la curación al acelerar las fases de proliferación celular.
-
Permitir una mejor valoración del lecho de la herida, incluyendo posibles focos de exudado o abscesos y la profundidad de las capas afectadas.
¿Qué es el desbridamiento cortante?
El desbridamiento cortante, también denominado desbridamiento agudo, consiste en retirar el tejido muerto mediante instrumentos como el bisturí o las tijeras.
Esta técnica suele emplearse principalmente en heridas superficiales o cuando es necesario eliminar rápidamente tejido necrótico. En muchos casos requiere repetirse en varias curas para lograr retirar completamente el tejido desvitalizado.
El manejo de las heridas es una de las funciones fundamentales de los profesionales de enfermería. Por ello, conocer los distintos tratamientos disponibles, tanto físicos como farmacológicos, resulta esencial.
Además de una adecuada limpieza de la herida, el desbridamiento es una técnica clave para favorecer una correcta cicatrización.
Las heridas son lesiones en las que se produce una pérdida de continuidad en los tejidos blandos. Entre ellos se incluyen la piel, el tejido subcutáneo, músculos, tendones, nervios y otros tejidos blandos del organismo.
La presencia de bacterias y exudado puede provocar una cicatrización tórpida, lo que genera complicaciones y molestias en los pacientes.
Por este motivo, una correcta limpieza y un desbridamiento eficaz ayudan a reducir la contaminación bacteriana y favorecen el proceso de curación.
Antes de realizar cualquier desbridamiento es imprescindible realizar un diagnóstico diferencial del tipo de úlcera. Según su origen y características, se determinará si el desbridamiento es o no la técnica más adecuada.
Contraindicaciones del desbridamiento cortante.
Las contraindicaciones más conocidas del desbridamiento cortante son:
-
Arteriopatía periférica grave (EAP) hasta que se haya realizado una revascularización adecuada.
-
Presencia de placas necróticas secas en talones.
-
Pioderma gangrenoso activo.
El desbridamiento cortante también está contraindicado cuando:
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No existe experiencia o formación suficiente en la técnica.
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El aporte vascular es insuficiente, como en lesiones arteriales sin posibilidad de revascularización.
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No existe cobertura antibacteriana sistémica en caso de riesgo de sepsis.
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El paciente presenta trastornos de la coagulación o está bajo tratamiento anticoagulante.
Riesgos del desbridamiento cortante.
Como cualquier procedimiento clínico, el desbridamiento cortante puede presentar ciertos riesgos si no se realiza correctamente. Entre ellos destacan:
-
Dolor durante el procedimiento.
-
Hemorragia.
-
Retirada incompleta del tejido necrótico.
-
Riesgo de infecciones secundarias que pueden diseminarse a través del torrente sanguíneo.
-
Fracaso del tratamiento por un diagnóstico incorrecto del tipo de úlcera.
Para controlar el dolor es recomendable utilizar analgesia o anestesia local cuando sea necesario.
Asimismo, para evitar infecciones secundarias es fundamental mantener una adecuada asepsia durante el procedimiento y realizar un correcto tratamiento posterior del lecho de la herida.
Recomendaciones para realizar un desbridamiento.
Antes de realizar el desbridamiento en extremidades inferiores es recomendable realizar una evaluación vascular completa, por ejemplo para descartar insuficiencia arterial.
No se deben desbridar úlceras por presión en miembros isquémicos cuando presentan una escara dura, seca y estable.
En estos casos se recomienda:
-
Evaluar la herida diariamente para detectar signos de infección como eritema, dolor, edema, purulencia, fluctuación, crepitación o mal olor.
-
Consultar de forma urgente con cirugía vascular si aparecen estos signos.
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Realizar un desbridamiento urgente si existen signos de infección y si se ajusta a los objetivos terapéuticos del paciente.
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Desbridar el tejido desvitalizado cuando sea apropiado para la situación clínica del paciente.
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Seleccionar el método de desbridamiento más adecuado según el estado del paciente, las características de la úlcera y el contexto asistencial.
-
Utilizar métodos mecánicos, autolíticos, enzimáticos o bioquirúrgicos cuando no exista una necesidad urgente de drenaje o eliminación del tejido necrótico.
Cuando el desbridamiento cortante se realiza en presencia de celulitis avanzada, crepitación, fluctuación o sepsis secundaria a infección de la úlcera, debe ser realizado exclusivamente por profesionales cualificados y con formación específica, utilizando siempre instrumentos estériles.
También debe utilizarse con precaución en pacientes con:
-
compromiso inmunológico
-
suministro vascular comprometido
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ausencia de cobertura antibacteriana sistémica
Además, está contraindicado en pacientes con trastornos hemorrágicos o bajo terapia anticoagulante.
En el caso de úlceras crónicas, el desbridamiento de mantenimiento puede repetirse hasta que el lecho de la herida esté cubierto por tejido de granulación y libre de tejido necrótico.
El desbridamiento cortante es una técnica fundamental en el tratamiento de heridas crónicas, úlceras por presión y otras lesiones complejas. Cuando se realiza por profesionales cualificados y tras una correcta valoración clínica del paciente, permite eliminar tejido necrótico, reducir el riesgo de infección y favorecer la cicatrización de la herida.
Si quieres profundizar más, puedes consultar también nuestro artículo sobre desbridamiento de heridas y sus diferentes técnicas en https://www.ulceras.info/desbridamiento/
Saber más
Puedes contactar con nosotros o solicitar una valoración a través de nuestra web: https://www.centroulcerascronicas.com
Bibliografía
- Desbridamiento de heridas – Bupa Latam [Internet]. [citado 28 de junio de 2022]. Disponible en: https://www.bupasalud.com/salud/desbridamiento-heridas
- Montero EC. Cuando el desbridamiento cortante «enfada» a la úlcera [Internet]. Elena Conde Montero. 2022 [citado 28 de junio de 2022]. Disponible en: https://www.elenaconde.com/desbridamiento-cortante-enfada-ulcera/
- Martínez-Méndez JR, Serracanta-Domènech J, Monclús-Fuertes E, Pérez del Caz D, López-Suso E, García-Contreras J de D, et al. Guía clínica de consenso en el uso de desbridamiento enzimático en quemaduras con NexoBrid®. Cir Plástica Ibero-Latinoam. junio de 2017;43(2):193-202.
- Tipos de desbridamiento de heridas. Técnica enfermera – Revista Electrónica de Portales Medicos.com [Internet]. [citado 28 de junio de 2022]. Disponible en: https://www.revista-portalesmedicos.com/revista-medica/tipos-desbridamiento-heridas-tecnica-enfermera/
- Desbridamiento de Heridas Quirúrgicas Y Ulceras de la Piel – GNEAUPP [Internet]. 2016 [citado 28 de junio de 2022]. Disponible en: https://gneaupp.info/desbridamiento-de-heridas-quirurgicas-y-ulceras-de-la-piel/
- Desbridamiento. En: Wikipedia, la enciclopedia libre [Internet]. 2021 [citado 28 de junio de 2022]. Disponible en: https://es.wikipedia.org/w/index.php?title=Desbridamiento&oldid=139223121
- Preevid SM de S. Banco de preguntas Preeevid. ¿Es recomendable el desbridamiento enzimático o quirúrgico en úlceras necróticas secas en el talón? [Internet]. Preevid. Servicio Murciano de Salud. Region de Murcia; 2014. Disponible en: http://www.murciasalud.es/preevid.php?op=mostrar_pregunta&id=19780
- Edsberg LE, Black JM, Goldberg M, McNichol L, Moore L, Sieggreen M. Revised National Pressure Ulcer Advisory Panel Pressure Injury Staging System. J Wound Ostomy Continence Nurs. noviembre de 2016;43(6):585-97.
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Infecciones de la piel en verano
Publicado
hace 10 mesesel
21 de julio de 2025Por
CMUC Admin
En la primera parte de este artículo te hablábamos sobre los problemas cutáneos más comunes en verano, como la foliculitis, el sarpullido por calor o la alergia al sol, explicando por qué se producen y cómo prevenirlos. En esta segunda parte os hablaremos de las infecciones de la piel en verano.
Profundizaremos en afecciones como la dermatitis atópica o de contacto, pitiriasis versicolor, queratolisis punctata, infecciones fúngicas como el pie de atleta o candidiasis vaginal, y también en las temidas picaduras de insectos y medusas. Todas ellas pueden intensificarse durante los meses de calor, sobre todo si no se detectan a tiempo o no se tratan de forma adecuada.
Conocer sus causas, síntomas y pautas de prevención es clave para mantener una piel sana también en verano, especialmente si tienes piel sensible o antecedentes de alergias o infecciones cutáneas.
Índice
Dermatitis de contacto
La dermatitis de contacto se produce cuando la piel entra en contacto con una sustancia que provoca una reacción alérgica o irritativa. Suele manifestarse con enrojecimiento, descamación y picor, y en verano es especialmente común en personas que practican deportes acuáticos.
Esto se debe a que pueden desarrollar reacciones a componentes presentes en materiales como las gafas de natación, gorros de goma o máscaras de buceo. En muchos casos, estas reacciones son causadas por sustancias como la dibutiltiourea o dietiltiourea, o por tratamientos químicos del agua, como el bromo o el cloro de las piscinas.
Estas dermatitis suelen respetar las zonas cubiertas y son más o menos intensas según la sensibilidad individual.
Dermatitis atópica
Aunque no es exclusiva del verano, la dermatitis atópica puede empeorar durante esta estación por diferentes factores ambientales:
-
El sudor excesivo puede favorecer el eccema, especialmente en los pliegues.
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Pasar muchas horas en agua clorada o salada, sin aclarado posterior, puede resecar y agredir la piel.
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Además, el uso de protección solar inadecuada para pieles sensibles puede irritarla aún más.
Por eso es importante adaptar el cuidado de la piel durante el verano, utilizando productos suaves, adecuados para piel atópica y evitando agentes irritantes.
Pitiriasis versicolor
También conocida como tiña versicolor, esta afección se manifiesta con manchas de color rosado o marrón claro que aparecen especialmente en la espalda, el pecho o el cuello. Curiosamente, estas manchas se vuelven blancas al exponerse al sol, por lo que a menudo se confunden con “manchas por el sol”.
Está causada por un crecimiento excesivo del hongo Pityrosporum ovale, que vive de forma natural en los poros de la piel. Su proliferación está favorecida por el exceso de humedad y calor, como el sudor.
Para prevenir esta afección es fundamental mantener una buena higiene diaria, especialmente después de sudar, y secar muy bien la piel tras el baño. También se recomienda el uso de productos higienizantes adecuados para este tipo de piel.
Queratolisis punctata
Esta afección, poco conocida pero relativamente frecuente, está causada por una bacteria llamada Corynebacterium. Afecta principalmente a personas con sudoración excesiva en los pies o que caminan frecuentemente descalzas.
Los microorganismos responsables “devoran” la capa superficial de la piel, provocando lesiones con forma de cráteres, un aspecto sucio y un olor muy característico. Entre sus manifestaciones clínicas más habituales están la hiperhidrosis (exceso de sudor) y la bromhidrosis plantar (mal olor), en algunos casos acompañada de lesiones cutáneas características.
El diagnóstico suele ser clínico, aunque puede confundirse con otras enfermedades, especialmente infecciones por hongos, por lo que es importante conocerla y saber diferenciarla.
Molusco contagioso
El molusco contagioso, conocido también como “verruga de agua”, es una infección causada por un virus de la familia de los Poxvirus. Se transmite principalmente a través del contacto directo con la piel de una persona infectada, aunque también puede contagiarse mediante objetos contaminados, como toallas, ropa o juguetes.
Es especialmente frecuente en niños, aunque los adultos también pueden verse afectados.
Las lesiones suelen multiplicarse y, aunque tienden a desaparecer por sí solas con el tiempo (pueden tardar entre 1 y 3 años), resultan molestas e incómodas por el picor y la inflamación que generan.
El tratamiento habitual es la eliminación de las verrugas en consulta, además de cuidados domiciliarios con productos antisépticos y virucidas adecuados.
Para aliviar los síntomas, especialmente el picor provocado por la respuesta inflamatoria del cuerpo, es importante aplicar productos que calmen la piel y ayuden a su recuperación.
Pie de atleta
El pie de atleta es una infección fúngica provocada por dermatofitos, un tipo de hongo que afecta sobre todo a los surcos entre los dedos de los pies. Es una afección muy común en verano, ya que se contagia fácilmente en piscinas, duchas públicas o suelos húmedos.
Los síntomas incluyen enrojecimiento, fisuras, descamación de la piel y, en algunos casos, ampollas o vesículas que producen picor.
Para tratar esta infección se suelen utilizar cremas o polvos antifúngicos que contienen principios activos como miconazol, clotrimazol, terbinafina o tolnaftato.
Además del tratamiento médico, es esencial establecer cuidados diarios para prevenir la reinfección:
-
Mantener los pies limpios y bien secos.
-
Usar calzado abierto o transpirable.
-
Elegir calcetines de algodón o materiales que favorezcan la transpiración.
-
Evitar caminar descalzo en zonas húmedas públicas.
El uso de jabones antisépticos y productos adecuados puede marcar la diferencia entre un pie sano o una recaída continua.
Candidiasis vaginal
Otra de las infecciones de la piel en verano que se suelen dar con el uso frecuente de bañadores húmedos y el aumento de la temperatura, crea las condiciones ideales para el crecimiento de Candida albicans, el hongo responsable de la candidiasis vaginal.
Entre los síntomas más comunes están:
-
Picor intenso en la vulva o vagina
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Ardor o escozor
-
Enrojecimiento e inflamación
-
Flujo espeso, blanco y grumoso, similar al requesón
-
Molestias al orinar o durante las relaciones sexuales
Cada mujer puede experimentar estos síntomas con distinta intensidad, por lo que, ante cualquier sospecha, lo más recomendable es acudir al médico.
Para prevenir la candidiasis se aconseja:
-
Mantener la zona íntima seca
-
Cambiar con frecuencia el bañador
-
Usar toallas limpias y evitar ropa sintética
-
Elegir ropa interior de algodón y transpirable
Picaduras: mosquitos, medusas y otras
Durante el verano, tanto en la playa como en la montaña, estamos más expuestos a sufrir picaduras de insectos y animales marinos, como mosquitos, medusas o incluso arañas.
Las picaduras de mosquitos suelen ser leves pero muy molestas, mientras que las de medusa, aunque más raras, son fácilmente reconocibles por el ardor inmediato y las marcas en la piel.
En cuanto a las arañas, aunque son menos comunes, sus picaduras pueden causar reacciones más intensas, incluso llegar a producir ampollas o necrosis en algunos casos. Por eso, si tras una picadura observas inflamación excesiva, ampollas o signos de infección, es fundamental acudir al médico.
¿Qué hacer ante una picadura de medusa?
-
Lava la zona con agua salada (¡nunca con agua dulce!).
-
Aplica frío local para reducir la inflamación.
-
Evita la exposición al sol en la zona afectada.
-
Protege la piel para prevenir cicatrices tras la curación.
El tratamiento adecuado aliviará los síntomas y ayudará a evitar complicaciones.
Como has visto, durante el verano pueden aparecer muchas infecciones de la piel en verano que van más allá de lo habitual. Desde dermatitis e infecciones por hongos o bacterias, hasta picaduras y problemas víricos, es fundamental conocer sus causas, saber identificarlas y actuar a tiempo.
Mantener una higiene adecuada, proteger la piel del sol, evitar la humedad prolongada y observar cualquier cambio inusual son pasos clave para disfrutar del verano sin sobresaltos dermatológicos.
Y recuerda: ante cualquier duda o si los síntomas persisten, consulta siempre con un especialista. El cuidado preventivo y un diagnóstico temprano marcan la diferencia en la salud de tu piel.
Esperamos que esta guía te haya servido para comprender mejor cómo protegerte de estos problemas estivales. Y si aún no lo has leído, te recomendamos visitar la primera parte de este artículo, donde hablamos sobre afecciones como la foliculitis, el sarpullido por calor o la alergia al sol.
Bibliografía
-
Pitiriasis versicolor – Síntomas y causas – Mayo Clinic
https://www.mayoclinic.org/es-es/diseases-conditions/tinea-versicolor/symptoms-causes/syc-20378385 -
Queratólisis punctata – MedlinePlus
https://medlineplus.gov/spanish/ency/esp_imagepages/2460.htm -
Guía-ABE – Queratolisis Punctata
https://www.guia-abe.es/temas-clinicos-queratolisis-punctata -
Molusco contagioso – Manual MSD
https://www.msdmanuals.com/es/hogar/trastornos-de-la-piel/infecciones-v%C3%ADricas-de-la-piel/molusco-contagioso -
Pie de atleta – Síntomas y causas – Mayo Clinic
https://www.mayoclinic.org/es-es/diseases-conditions/athletes-foot/symptoms-causes/syc-20353841 -
muvucare. Calcetín pie diabético – MUVU
https://www.muvucare.com/productos/calcetin-pie-diabetico-leros/ -
Candidiasis vaginal, una infección frecuente en verano – Kern Pharma
https://www.kernpharma.com/es/blog/candidiasis-vaginal-una-infeccion-frecuente-en-verano -
Picaduras de medusa – Mayo Clinic
https://www.mayoclinic.org/es-es/diseases-conditions/jellyfish-stings/symptoms-causes/syc-20353284 -
Esto es lo que tienes que hacer si te pica una medusa – COPE
https://www.cope.es/emisoras/illes-balears/baleares/mallorca/noticias/esto-que-tienes-que-hacer-pica-una-medusa-20200627_789533 -
Ozopick – Laboratorios Ozoaqua
https://www.ozoaqua.es/ozopick-3/
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