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Cáncer de piel: tipos, diagnóstico y tratamiento
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hace 3 añosel
Cada 13 de junio celebramos mundialmente el Día del Cáncer de piel, una de los canceres más fáciles de prevenir si se toman unas precauciones básicas, pero también uno de los que actualmente más incidencia tiene en la población (uno de los más comunes en todo el mundo). Con esta entrada queremos aportar nuestro granito de arena para sensibilizar, fomentar la prevención y concienciar sobre esta enfermedad, aportando información sobre los diversos tipos de cáncer de piel y recordando algunas recomendaciones importantes.
En todo el mundo se diagnostican cada año tres millones de casos de cáncer de piel no melanoma, en España más de 78 000 casos (un 95% presentan un cáncer de piel no melanoma) según la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC).1
La mitad de los cánceres diagnosticados en el mundo son cánceres de piel.
Índice
Definición1,2
El órgano más grande del cuerpo humano es la piel, esta tiene varias capas, las dos principales son la epidermis (capa superior o externa) y la dermis (capa inferior o interna).
El cáncer de piel es el crecimiento anormal y descontrolado de las células de la piel, y comienza en la epidermis.
La epidermis tiene tres tipos de células:
- Células escamosas. Son células delgadas y planas, forman la capa superior.
- Células basales. Son redondeadas y las encontramos debajo de las células escamosas.

- Melanocitos: Son células que producen melanina y están en la parte inferior de la epidermis. La melanina es la que le da el color a nuestra piel (cuando la piel está expuesta al sol, los melanocitos la producen más y por eso se oscurece la piel).
Tipos de cáncer de piel2,3,4
El carcinoma basocelular, el carcinoma espinocelular y el melanoma son los principales tipos de cáncer de piel. Los dos primeros son los más comunes y con unas altas probabilidades de curación. El melanoma tiene una incidencia menor, pero es el más peligroso.
Carcinoma basocelular
El carcinoma basocelular inicia en las células basales (estas producen células cutáneas nuevas a medida que las viejas mueren). Aparece con mayor frecuencia en zonas de la piel que están expuestas al sol, especialmente en la cabeza y el cuello.
Suele aparecer como un cambio en la piel (por ejemplo, un bulto o una herida que no sana). Estas lesiones por regla general tienen una de las siguientes características:
- Muestra una elevación con aspecto brillante y de color piel, que es algo transparente (se logra ver algo a través de su superficie). En la piel blanca puede tener un color blanco perlado o de color rosado. En la piel morena o negra en cambio puede ser de color marrón o negro brillante. Es posible ver vasos sanguíneos pequeños, más difícil de ver en piel oscura. Se puede desarrollar una placa o sangrar.
- Presentar una lesión marrón, negra, azul o con puntos oscuros (con los bordes traslúcidos y que se levantan levemente).
- Presentar un parche plano y escamoso con el borde levantado (estos pueden crecer mucho).
- Una lesión blanca, de aspecto ceroso y parecida a una cicatriz (no tiene el borde claramente definido).
El carcinoma basocelular se da cuando las células basales de la piel desarrollan una mutación en su ADN. Estas células las encontramos en la capa inferior de la epidermis, está en la capa más externa de la piel. Según van produciendo nuevas células cutáneas, empujan hacia la superficie de la piel las células más viejas, ahí estas mueren y se desprenden. El proceso para crear nuevas células cutáneas lo controla el ADN de una célula basal. Este ADN tiene la información para que la célula sepa lo que tiene que hacer, una mutación en cambio le informa a la célula basal de multiplicarse rápidamente y que continue creciendo en vez de morir. Estas células se van acumulando y es cuando aparece una lesión en la piel. Seguramente el daño al ADN en las células basales lo causa la radiación ultravioleta (UV), que encuentras en la luz del sol, en las lámparas de bronceado y en camas solares comerciales. En algunos casos puede que la causa exacta no está clara (por ejemplo, si se manifiesta en piel que normalmente no está expuesta a la luz del sol).
Factores de riesgo que aumentan la posibilidad de un carcinoma de células basales son:
- Exposición crónica al sol. (Aumenta el riesgo si vives en un lugar soleado o de gran altitud).
- (La misma que se usa para tratar el acné y otros problemas de piel).
- Piel clara. (Personas con pecas, o que se queman más fácilmente al sol).
- Precedentes personales de cáncer de piel o algún familiar con este diagnóstico.
- Edad avanzada. (ya que este tipo de cáncer puede tardar décadas en desarrollarse, suele aparecer más en adultos mayores, aunque se está volviendo más común en adultos jóvenes de entre 20 y 30 años)
- Medicamentos immunosupresores. (por ejemplo, los que se toman después de un trasplante)
- Exposición al arsénico. (un metal tóxico que encuentras con frecuencia en el medio ambiente)
- Padecer algún síndrome hereditario que pueden causar cáncer de piel como alguna enfermedad rara (por ejemplo, Síndrome de Gorlin-Goltz o el Xeroderma pigmentoso).
Entre las posibles complicaciones del carcinoma de células basales se encuentran:
- Riesgo de reaparición. Aun si el tratamiento ha sido exitoso, es común que reaparezcan.
- Existe un mayor riesgo de tener otros tipos de cáncer. Aumenta la posibilidad de desarrollar otros tipos de cáncer de piel, por ejemplo, un carcinoma epidermoide.
- Existe la posibilidad que el cáncer se extienda más allá de la piel. Es muy raro que haga metástasis a los ganglios linfáticos próximos o a otras partes del cuerpo, como los huesos o los pulmones.
Diagnostico:
El médico realizara una exploración física general y recabara información realizándote preguntas sobre tu historia clínica, cambios en tu piel o cualquier síntoma que hayas tenido.
El médico también te realizara un examen de piel, no solo de la zona sospechosa sino también del resto de tu cuerpo para descartar otras lesiones.
Es posible que se te haga una biopsia de piel, esto quiere decir que se tomara una muestra de la lesión para analizarla en el laboratorio. Con esta prueba se puede saber si tienes cáncer de piel, y si lo es de que tipo se trata.
Tratamiento:
Extirpar el cáncer por completo es el objetivo principal del tratamiento para el carcinoma de células basales.
Para decidir el tratamiento a seguir, se tendrá en cuenta el tipo, la ubicación y el tamaño del cáncer. Influye también a la hora de decidir un tratamiento si es la primera vez que se presenta o si ya es recurrente.
Posibles tratamientos para este tipo de cáncer de piel son:
- La cirugía. Es el tratamiento más utilizado, se extirpa quirúrgicamente todo el cáncer y parte del tejido sano que lo rodea. Existen varias opciones de cirugía, entre ellas hablamos de:
- Escisión quirúrgica. El cirujano corta la lesión cancerígena y alrededor un margen de piel sana. Este margen se examinará más tarde bajo el microscopio para asegurarse que no existen células cancerosas. Este método esta recomendado en los carcinomas de células basales que tienen menos probabilidades de reaparecer, los encuentras en el pecho, la espalda, las manos y los pies.
- Cirugía de Mohs. Durante esta cirugía el cirujano va retirando capa por capa y examinando cada capa bajo el microscopio, hasta que no muestre más células anormales. Este método permite asegurar que se retira todo el tejido canceroso y evita retirar mucha piel sana de alrededor de él. Se aconseja este método si el carcinoma de células basales posee un riesgo más alto de volver porque al ser más grande, se prolonga más en la profundidad de la piel o cuando este se encuentra en la cara.
- Curetaje y electrodesecación. Se extirpa la superficie del cáncer de piel con un instrumento de raspado (cureta) y a continuación se sella con calor la base con una aguja eléctrica. Es una opción para tratar los carcinomas basocelulares pequeños (con menos probabilidades de recurrencia), suelen formarse en la espalda, el pecho, las manos y los pies.
- Radioterapia. Con haces de alta energía (como los rayos X y protones) se destruyen las células cancerígenas. En alguna ocasión también se usa después de una cirugía (cuando hay mayor riesgo de reaparecer) o si la cirugía no era una opción.
- Este tratamiento congela las células cancerosas con nitrógeno líquido (criocirugía). Una posible opción para tratar lesiones superficiales en la piel.
- Tratamientos tópicos. Si la cirugía no es una opción podrían recetarse cremas para tratar el carcinoma de células pequeños y delgados.
- Terapia fotodinámica. En esta terapia se combinan medicamentos fotosensibles y luz para tratar el cáncer de piel superficial. Un medicamento líquido es aplicado sobre la piel (consigue que las células cancerosas se vuelvan sensibles a la luz), a continuación, se ilumina esa parte con una luz que destruirá las células cancerosas de la piel.
- Tratamiento del cáncer si esta hace metástasis a los ganglios linfáticos cercanos y a otras partes del cuerpo:
- Terapia con medicamentos con diana específica. Se considera después de otros tratamientos o cuando otros no son posibles. Estos medicamentos actúan bloqueando las señales moleculares que permiten que el cáncer siga creciendo.
- Son medicamentos más fuertes para destruir las células cancerosas. Es una opción cuando otros tratamientos no han sido eficaces.
Carcinoma espinocelular, también llamado carcinoma epidermoide o escamoso (CEE)5,6,7
Este tipo es el segundo más frecuente de cáncer de piel que se caracteriza por el crecimiento anormal y acelerado de las células escamosas.
Encontramos las células escamosas en las capas media y externa de la piel. El carcinoma de células escamosas (CEE) aparece cuando hay cambios anormales en el ADN de las células escamosas, estos cambios son desencadenados por la exposición a la radiación ultravioleta (ya por la luz solar, las camas solares o las lámparas de bronceado) o por otros agentes dañinos. Las células escamosas las localizamos cerca de la superficie de la piel, son planas y continuamente se están desprendiendo según se forman nuevas.
Puede aparecer en cualquier parte del cuerpo donde se encuentren estas células, y eso significa en muchos lugares del cuerpo. Con mayor frecuencia aparece en la piel que más expuesta al sol esta, como el cuero cabelludo, el dorso de las manos, los antebrazos, el cuello, las orejas o los labios, pero también puede aparecer en los genitales.
Un CEE puede presentar los siguientes síntomas/signos:
- Una mancha roja, gruesa, y escamosa con bordes irregulares que puede en ocasiones formar una costra o sangrar.
- Una nueva úlcera o un área elevada en una cicatriz o úlcera antigua.
- Una costra áspera y escamosa en el labio o dentro de la boca que puede evolucionar hasta convertirse en una herida abierta.
- Una mancha roja y elevada o una herida en forma de verruga en el ano o en los genitales.
- Estas lesiones pueden formar costras, sangrar, o que no se curan por completo.
- También puede presentarse como un crecimiento con unos bordes elevados y una zona en el centro inferior que puede sangrar o picar.
Para detectar a tiempo o evitar que ocurra este tipo de cáncer, es importante conocer los factores de riesgo que aumentan el riesgo de padecerlo:
- La exposición a los rayos ultravioletas del sol intensa y prolongada que puede producir quemaduras solares, como la exposición acumulativa al sol durante toda nuestra vida. Por suerte la exposición a los rayos UV es un factor de riesgo que podemos controlar.
- Antecedentes de bronceado artificial. Una persona que se ha bronceado de forma artificial utilizando una lámpara/cama de bronceado aumenta en un 67% el riesgo de desarrollar este tipo de cáncer de piel. En los últimos treinta años el número de mujeres menores de 40 años que se les ha diagnosticado un CCE ha ido aumentando constantemente (los expertos creen que está relacionado con el bronceado artificial).
- Tener un sistema inmunológico debilitado debido a alguna enfermedad (VIH), que reciben quimioterapia o las que toman inmunosupresores contra el rechazo en un trasplante de órgano (en estos pacientes el riesgo aumenta casi 100 veces más las probabilidades de un CCE).
- Tener antecedentes de cáncer de piel (no tiene por qué aparecer en la misma zona).
- Tener la piel clara (aunque también una persona con piel más oscura, pero con menos riesgo) proporciona menos protección contra los rayos UV (tienen menos pigmento en la piel). Una persona con el pelo rubio o pelirroja, con ojos claros pecas y/o se quema más fácilmente al sol, aumenta el riesgo de padecer este tipo de cáncer.
- El género. El cáncer de células escamosas aparece más en los hombres que en las mujeres, se piensa que es debido a las mayores cantidades acumuladas a la exposición al sol de los hombres.
- Tener un trastorno genético raro, como por ejemplo un xerodermia pigmentosa (causa una sensibilidad extrema a la luz solar).
- Precánceres de la piel como la queratosis actínica. De 40 a 60% de todos los CCE inician como una lesión precancerosa no tratada que se denomina queratosis actínica (entre el 2-10% de las no tratadas evolucionan, tanto rápidamente como hasta en un plazo de dos años, hasta convertirse en un cáncer de células escamosas). También nombrar la enfermedad de Bowen, que se considera una etapa temprana y no invasiva del CCE, si no es tratada puede transformarse en un cáncer invasivo.
- Antecedentes de virus del papiloma humano (puede surgir en las membranas mucosas de la nariz y la boca, y también en la piel).
Por norma general este cáncer de piel no es mortal, pero sí que suele ser agresivo. Si no es tratado puede crecer, destruir el tejido sano alrededor, expandirse a los ganglios linfáticos o a otros órganos, y ser mortal (aunque esto es poco frecuente). El riesgo de un carcinoma espinocelular agresivo se eleva en casos que sean en especial grande o profundo, o afecten a las mucosas (como los labios).
Diagnóstico
El diagnóstico es muy parecido al del carcinoma de células basales, incluyendo:
- Una exploración física por parte del médico (realizando preguntas sobre tus antecedentes y examinando toda la piel en busca de anomalías).
- Realizar una biopsia extrayendo una muestra del tejido que se enviara a un laboratorio para examinarla. El médico corta con ayuda de un instrumento una parte o la totalidad de la lesión sospechosa en la piel.
Tratamiento
Según el tamaño, la localización y la agresividad del tumor decidirán el tratamiento más adecuado.
En la mayoría de los casos se logra por completo extraerlo con una cirugía menor, también en alguna ocasión llega con aplicar un medicamento.
Los diferentes tratamientos son parecidos a los anteriormente nombrados y utilizados para el cáncer de células basales de la piel:
- Si el cáncer es pequeño y con menos riesgo de diseminación se consideran los siguientes tratamientos menos invasivos:
- Curetaje y electrodesecación. La superficie del cáncer de piel es extirpada con un instrumento de raspado y a continuación se sella la base con una aguja eléctrica. Se suele usar en cánceres de células escamosas pequeños o superficiales de la piel.
- Terapia láser, suele es una las mejores opciones para tratar lesiones cutáneas muy superficiales. Con un haz de luz intenso quema los crecimientos, normalmente dañando muy poco el tejido circundante, y un riesgo bajo de sangrado, hinchazón y cicatrices.
- Congelación. También un tratamiento opcional para lesiones superficiales de la piel. Consiste en congelar las células cancerosas con nitrógeno líquido (criocirugía), este se puede realizar después de usar un instrumento de raspado (cureta) sobre la superficie del cáncer de piel.
- Terapia fotodinámica. También una terapia para tratar el cáncer de piel superficial. Durante este proceso se aplica un fotosensibilizador sobre la piel, el cual consigue que las células cancerosas sean sensibles a la luz, cuando se ilumina el área con una luz estas células son destruidas.
- Tratamientos más invasivos si el CCE es más extenso y ya ha penetrado más en la piel:
- Escisión simple. Se corta el tejido canceroso y un margen circundante de piel sana, dependiendo el caso el médico podría recomendar una escisión amplia, que sería retirar más piel normal de alrededor del tumor.
- Cirugía de Mohs.
- Radioterapia. Con haces de alta energía (como rayos X y protones) las células cancerosas son destruidas. Después de una cirugía puede ser que se aplique radioterapia si existe un riesgo alto de que el cáncer reaparezca. También es una opción si por cualquier razón el paciente no puede someterse a una cirugía.
- Si el cáncer ya se ha diseminado más allá de la piel, se pueden recomendar los siguientes tratamientos farmacológicos:
- Quimioterapia. Las células cancerosas son destruidas con fuertes medicamentos. Si el carcinoma de células escamosas ha pasado a los ganglios linfáticos o a otras partes del cuerpo, la quimioterapia puede usarse sola o en combinación con otros tratamientos.
- Terapia con medicamentos con diana específica. Estos medicamentos atacan debilidades específicas que se encuentran dentro de las células cancerosas. Al bloquear estas debilidades estos medicamentos pueden producir la muerte de las células cancerosas. Por norma general se combina con la quimioterapia.
- Inmunoterapia. Este tratamiento apoya al sistema inmunitario a luchar contra el cáncer. Nuestro sistema inmunitario al combatir esta enfermedad podría no atacar el cáncer porque las células cancerosas producen unas proteínas que podrían cegar a las células de nuestro sistema inmunitario. En este tipo de cáncer de piel se considera la inmunoterapia cuando el cáncer ya está avanzado y no son una opción otros tratamientos.
Melanoma
El melanoma es el tipo de cáncer de piel más grave. Se produce en los melanocitos (células que producen melanina, el pigmento que le da color a la piel y permite proteger la piel de los rayos ultravioleta).
La mayoría de los melanomas aparecen en la piel expuesta al sol, ya puede ser por una exposición continuada o por exposiciones intermitentes (quemaduras solares, por ejemplo). Cuando nuestro cuerpo pierde la capacidad de reparar estos daños, se producen malformaciones en estas células que hacen que pierdan el control sobre su capacidad de multiplicarse. Si no se para por las propias células o nuestro sistema inmune no es capaz de detectarlas y destruirlas, es cuando aparece el melanoma.
Sobre el 90% de los melanomas aparecen en la piel, de los cuales un 75-80% de los casos aparece sin que haya habido antes un lunar previo.
En nuestro país se diagnostican unos 6179 casos nuevos de melanoma de piel al año.
En occidente, está siendo uno de los tumores de piel con más incidencia, esto puede deberse a abuso de la exposición solar y a una mayor concienciación de esta enfermedad, ya que acuden con mayor frecuencia a la consulta del dermatólogo. concienciación de la población (ante la aparición de lesiones en la piel se acude antes a los dermatólogos).
Diferenciamos entre varios tipos de melanoma, que son los siguientes:
- Melanoma de extensión superficial. El más frecuente en las personas de piel clara, puede aparecer en cualquier zona de la piel (en las mujeres más común en la espalda y miembros inferiores, en los hombres en el tronco. Por norma general aparece entre los 30 y 50 años.
- Melanoma nodular. Es el segundo tipo de cáncer de piel más frecuente y también más agresivo. Normalmente se presenta en el tronco, cabeza o cuello entre los 50-60 años de edad.
- Léntigo maligno melanoma. Aparece más en piel dañada por el sol como la cara, el cuello y los brazos, y normalmente en personas de avanzada edad.
- Melanoma acral. El menos común de los tipos, aparece en las palmas de las manos, las plantas de los pies o debajo de las uñas, y más común en personas de piel oscura.
- Melanoma de mucosas. Son raros que ya se presentan en las mucosas, puede afectar a la mucosa nasal, la cavidad orofaríngea, el aparato genital, el aparato urinario o el aparato digestivo. No son fáciles de diagnosticar debido a su localización y rareza.
- Melanoma uveal u ocular. También muy raros y en la mayoría de los casos afectan a la capa interna del ojo, aunque más raro que afecte al iris.
Para reconocer un melanoma, debes de estar atento a los primeros síntomas, que por lo general son: cambio en un lunar existente o la formación de un nuevo bulto pigmentado o de aspecto anormal en la piel.
Aparte de la exposición solar existen otros factores de riesgo como:
- La edad. La gran mayoría se diagnostican a partir de los 55 años. Cada año se van diagnosticando en personas de edades más jóvenes. Pero lo cierto es que pueden aparecer a cualquier edad.
- El sexo. Es un poco más frecuente en mujeres, pero también suelen tener mejor pronostico.
- La coloración de la piel y el cabello. El riesgo aumenta cuanto más clara es la piel, ojos y pelo (especialmente en personas rubias y pelirrojas). Existe menos incidencia de un melanoma en la piel en personas de piel oscura.
- La presencia de lunares (nevus). La mayoría de los melanomas aparecen en la piel normal, y solo un 20-25% surgen de un lunar previo. Cuantos más lunares se tengan más aumenta el riesgo de melanoma (sobre todo si son grandes y se tienen desde el nacimiento). Es muy importante conocer los signos de alerta ante cualquier nueva aparición de un lunar o sobre algún cambio en los que ya tenemos (un lunar normal es de color uniforme, como tostado, marrón o negro, tienen un borde limpio, pueden ser ovalados o redondos, y la mayoría tienen menos de 6mm de diámetro). Para ello existe una regla sencilla, el ABCDE (resume todas las características de sospecha de una lesión cutánea pigmentada).
- Existe un mayor riesgo de padecer un melanoma en pacientes con leucemias, linfomas, trasplantes de órganos, infección por VIH o cualquiera enfermedad con una inmunodepresión provocada por medicación.
- Factor de riesgo hereditario. Según un estudio (realizado por el Grupo Español de Melanoma) el 7% de los casos de melanoma tienen algún criterio de riesgo familiar (múltiples casos en la familia de primer grado como padres, hijos, hermanos/múltiples casos en la misma persona/asociado a otros tumores como el cáncer de páncreas).
Todos estos factores de riesgo son muy importantes, pues cuanto antes se detecta un melanoma más altas son las posibilidades de ser curado.
Diagnostico
Las pruebas que se realizan para diagnosticar este tipo de cáncer de piel son:
- Examen físico por un médico. Este hará preguntas sobre tus antecedentes y examinará la piel minuciosamente.
- Realizar una biopsia del tejido dañado. El médico recomendara que tipo de biopsia según la situación de cada paciente. La técnica más común es la biopsia con un sacabocados (un bisturí circular). también pueden realizar una biopsia por escisión, en la que con un bisturí se corta la piel anormal.
Si el resultado de la biopsia es un melanoma, el siguiente paso es determinar en que fase/estadio se encuentra. El saber la fase/estadio es importante para conocer la extensión del tumor, y así poder decidir el tratamiento más adecuado.
también se pueden realizar pruebas de imagen como:
- Ecografía ganglionar. Para detectar si hay ganglios vecinos sospechosos. Dependiendo el resultado es posible que se necesite realizar una punción de estos ganglios para un análisis patológico.
- TAC corporal. Para detectar metástasis, normalmente se realiza cuando el melanoma tiene un grosor al menos intermedio-alto (más de 2mm) y esta ulcerado.
- PET-TAC. Detecta metástasis en lugares en los que otras pruebas no llegan.
La fase/estadio se califica según el sistema TNM:
- T corresponde a la profundidad en la que el melanoma penetra en la piel.
- N representa la existencia o no de adenopatías tumorales
- M si presenta metástasis.
Tratamiento de melanomas pequeños
Si el melanoma se encuentra en la etapa inicial, el tratamiento suele ser extirpar mediante cirugía el melanoma. Puede darse el caso que si el melanoma es muy delgado se retira por completa en el momento de realizar la biopsia y no precisar de ningún tratamiento adicional.
Tratamiento de melanomas que se diseminan más allá de la piel
Si ya existen metástasis del melanoma, hay varias opciones de tratamiento:
- Cirugía para extirpar los ganglios linfáticos afectados. Es posible recomendar otros tratamientos antes o después de haber realizado esta cirugía.
- Inmunoterapia. Es una farmacoterapia que ayuda al sistema inmunitario a luchar contra el cáncer. Suele recomendarse después de una cirugía para extirpar los ganglios linfáticos u otras partes del cuerpo afectadas. también si no se ha podido extirpar todo el melanoma se podría inyectar directamente en el tumor la inmunoterapia.
- Terapia dirigida. Estos tratamientos farmacológicos atacan unas debilidades específicas de las células cancerosas y así causar su muerte. Las células del melanoma se analizan en un laboratorio para saber si esta terapia puede ser eficaz. En el caso del melanoma se recomienda si existen metástasis en los ganglios linfáticos o en otras partes del cuerpo.
- Quimioterapia. Como y hemos explicado este tratamiento usa medicamentos para destruir las células cancerosas. Puede ser en forma de pastillas o vía intravenosa, o ambas formas para que se desplace por todo el cuerpo.
Hacer referencia a que a parte de los tres tipos de cáncer de piel nombrados hay otros tipos de cáncer de piel menos frecuentes:
- Sarcoma de Kaposi. Es un tipo poco frecuente de cáncer de piel y aparece en los vasos sanguíneos de la piel causando unas manchas rojas o púrpuras tanto en la piel como en las membranas mucosas.
- Carcinoma de células de Merkel. Esta forma de cáncer de piel produce nódulos firmes y brillantes en la piel, o justo debajo de ella, y en los folículos pilosos (donde nace el pelo).
- Carcinoma de glándulas sebáceas. Poco frecuente y agresivo que se presenta en las glándulas sebáceas de la piel, generalmente aparecen como nódulos duros e indoloros y pueden estar en cualquier parte (la mayoría en el párpado, donde se confunden a menudo con otros problemas de párpado).
Recomendaciones para todos los tipos de cáncer de piel
Para prevenir y reducir el riesgo de un cáncer de piel, puedes seguir las siguientes recomendaciones:
- Evitar el sol durante el mediodía. Entre las 10:00 y las 16:00 los rayos del sol son más fuertes, por eso organiza tus actividades al aire libre para fuera de esas horas, incluso si el cielo está nublado.
- Usar todo el año protector solar. Incluso en días nublados utiliza un protector solar de amplio espectro (con un factor de protección de al menos 30). Vuelve a aplicarlo cada dos horas o si nadas/transpiras.
- Usar ropa de protección. Proteger brazos y piernas con prendas oscuras y tejidos ajustados, utilizar un sombrero de ala ancha (da más protección que una gorra) y no te olvides de las gafas de sol (con cristales que bloqueen ambos tipos de radiación ultravioleta: UVA y UVB).
- Evitar las camas solares. Estas emiten radiación ultravioleta y aumentan el riesgo.
- Conoce el tratamiento oral que tomas. Algunos medicamentos aumentan la sensibilidad de la piel a los rayos ultravioleta.
- Revisar la piel regularmente realizando una autoexploración de la piel. Si aparecen cambios, informar a tu médico. Vigila si aparecen nuevos bultos o cambios en lunares, pecas, protuberancias y marcas de nacimiento existentes. Examina todo el cuerpo: rostro, cuello, orejas, cuero cabelludo, tórax, la parte de arriba de los brazos/manos/piernas/pies, etc.
#notequemesconelsol
Bibliografía:
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Índice
- 1 ¿Por qué duelen las úlceras y las heridas crónicas?
- 2 Dolor en las úlceras venosas.
- 3 Dolor en las úlceras por presión.
- 4 El dolor nociceptivo en las heridas crónicas.
- 5 ¿Por qué por la noche duelen más las úlceras?
- 6 Pero ¿por qué una úlcera podría no doler?
- 7 Consulta especializada en heridas crónicas.
¿Por qué duelen las úlceras y las heridas crónicas?
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Dolor en las úlceras venosas.
Las úlceras vasculares venosas, úlceras venosas o por insuficiencia venosa, duelen por múltiples mecanismos fisiopatológicos, los cuales están relacionados principalmente con una mala circulación, una inflamación crónica y un daño del tejido provocados por el mal retorno de la sangre al corazón, acumulándose la sangre en las venas, y eso genera inflamación y daño en los tejidos.
Tipo de dolor : ardor, pesadez, molestia constante localizado en la parte interna del tobillo o pierna con una Intensidad que va de moderada a severa, no tolerando bien estar de pie y especialmente el dolor se agrava cuando hay infección o con vendajes mal colocados o inadecuados.
Existen medidas que alivian el dolor en lesiones venosas, como elevar la pierna, mantener una compresión adecuada mediante vendajes de compresión adecuada o medias de compresión.
¿Por qué duelen las úlceras venosas?
- La inflamación crónica del tejido debido a la hipertensión venosa sostenida produce extravasación de líquidos, proteínas y células inmunes, lo que desencadena una inflamación continua, la cual estimula las terminaciones nerviosas locales, provocando un dolor persistente, ardor o escozor.
- Isquemia relativa o hipoxia. Aunque no es una úlcera arterial, los tejidos ulcerados no reciben oxígeno adecuadamente, por lo que la hipoxia aumenta la acidosis local (ambiente ácido), que activa los receptores del dolor.
- Infección secundaria. Muchas úlceras venosas se infectan con bacterias, lo que agrava el dolor por la liberación de toxinas, pus, y aumento de la inflamación, entre otros factores.
- Presión o posición. El dolor puede empeorar al estar de pie o con las piernas colgando, porque aumenta la presión venosa, aliviando el dolor al elevar las piernas, ya que se favorece el retorno venoso.
Por lo que, al tratar la causa, mejorando el retorno venoso mediante la compresión y controlando el edema, aliviamos el dolor, que puede verse disminuido si lo conjugamos con la toma correcta de analgésicos.
Así como también podremos controlar el dolor evitando infecciones mediante la higiene, apósitos antimicrobianos si es necesario, es decir, si realizamos unos cuidados avanzados de heridas mediante el desbridamiento, apósitos especializados y terapia compresiva, las lesiones venosas van a provocar menos dolor.
- Daño directo de la piel y tejido subcutáneo debido a las enzimas inflamatorias y productos de degradación tisular que causan necrosis parcial y activan receptores nociceptivos, sintiendo un dolor agudo o punzante.
2. Dolor en las úlceras isquémicas.
Son lesiones cutáneas causadas por una reducción severa o interrupción del flujo arterial hacia una zona del cuerpo, típicamente en las extremidades inferiores (dedos del pie, talones o borde externo del pie). Son comunes en personas con enfermedad arterial periférica (EAP).
¿Por qué duelen las úlceras isquémicas?
- Isquemia del tejido es lo mismo que hipoxia severa debido a la falta de sangre arterial que impide el aporte de oxígeno y nutrientes, lo que provoca una muerte celular, una acumulación de metabolitos ácidos (como el ácido láctico), activándose los receptores de dolor (nociceptores), provocando un dolor intenso, profundo y persistente.
- Inflamación y necrosis debido al daño isquémico que genera una respuesta inflamatoria intensa, liberando mediadores como prostaglandinas y bradiquininas, que sensibilizan aún más las fibras nerviosas, que aumentan el dolor si existe una necrosis seca o húmeda.
- Dolor de reposo arterial. Habitualmente, el dolor suele empeorar en reposo, en la cama o estando con las piernas elevadas, porque se reduce el flujo sanguíneo sin ayuda de la bomba muscular, por lo que muchas personas deben dormir con la pierna colgando para aliviar el dolor; por ello no pueden dormir en la cama y lo hacen generalmente en el sillón o en cama con la pierna colgando.
- Estimulación de fibras nerviosas superficiales, ya que la piel está más fina y debilitada, y la exposición de terminaciones nerviosas en zonas ulceradas o necróticas intensifica la sensación de dolor.
¿Cómo es el dolor de las úlceras isquémicas?
El tipo de dolor de las úlceras isquémicas es intenso, punzante, profundo y persistente.
Este dolor se localiza principalmente en los dedos, talón y el borde del pie, es decir, las zonas distales. Suele agravarse tras la elevación de la pierna, durante el reposo nocturno. En los casos más avanzados, el dolor puede acompañarse de frialdad en la extremidad, piel delgada, pulsos débiles o ausentes y una coloración pálida o negruzca.
Para aliviarlo, colgar la pierna puede favorecer el flujo sanguíneo gracias al efecto de la gravedad.
Cuando el dolor es muy intenso, puede ser necesario recurrir a opioides.
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Dolor en las úlceras por presión.
Las úlceras por presión (UPP) o lesiones por presión (LPP) o úlceras por decúbito son lesiones localizadas en la piel y tejidos subyacentes causadas por una presión continua, generalmente sobre prominencias óseas como lo son talones, caderas, sacro… En aquellas personas que tienen una movilidad reducida, como personas encamadas o aquellas que padecen lesiones medulares, entre otras.
Aunque también surgen úlceras en zonas de fricción (como en los pies por el calzado, colocación de escayolas etc.) que pueden doler más aún por el contacto constante. Sin embargo, si hay daño nervioso o disminución de la sensibilidad, no causan dolor al inicio.
¿Por qué duelen las úlceras por presión?
- Por la isquemia tisular sostenida debido a presión constante que comprime capilares y reduce el flujo sanguíneo, provocando hipoxia y necrosis, esto activa los receptores del dolor en los tejidos dañados.
- Por la inflamación aguda y crónica debido a la muerte celular que activa una respuesta inflamatoria con liberación de prostaglandinas, bradiquinina y sustancia P que aumentan la sensibilidad al dolor en la zona.
- Por la infección a la que las lesiones por presión son propensas, lo que intensifica el dolor debido a la presencia de pus, descomposición de los tejidos y la liberación de toxinas bacterianas.
- Por la exposición de terminaciones nerviosas, como ocurre en estadios avanzados como los grados III o IV en la clasificación de las lesiones por presión, el daño puede llegar a músculo, hueso o nervios expuestos, provocando dolor severo, punzante o irradiado.
- Por factores mecánicos externos como el roce, fricción, humedad (incontinencia) o presión repetida sobre la úlcera, aumentan el dolor, así como vendajes mal colocados o movilizaciones inadecuadas también pueden empeorarlo.
El dolor en lesiones provocadas por presión suele ser percibido como un ardor, punzante, presión, sensibilidad local en las zonas más propensas a lesiones por presión, como el sacro, los glúteos, los talones, las caderas y omóplatos, entre otros, que se agravan ante el movimiento, cambio de postura, contacto directo.
Cómo se manifiesta el dolor en las úlceras por presión.
Las lesiones por presión pueden ser indoloras en aquellos casos en los que hay daño neurológico, como la lesión medular, neuropatía, etc.
En pacientes con deterioro cognitivo o con dificultad para hablar, el dolor puede pasar desapercibido, de ahí la importancia de observar signos indirectos como gestos, muecas, resistencia al movimiento, agitación, sudoración.
El dolor nociceptivo en las heridas crónicas.
Así que sí, querido paciente, las úlceras SÍ duelen y existe un factor común en todos los tipos de úlceras o heridas crónicas, que es el dolor nociceptivo, es el dolor que se produce como respuesta normal y fisiológica a un estímulo nocivo que daña los tejidos, que es detectado por los nociceptores.
Este mecanismo explica por qué duelen las úlceras y otras heridas crónicas, ya que el daño en los tejidos activa directamente los receptores del dolor.
Los nociceptores son terminaciones nerviosas libres del sistema nervioso periférico que responden a estímulos mecánicos como la presión, por ejemplo, a estímulos térmicos y estímulos químicos como las sustancias liberadas por el tejido dañado.
El dolor nociceptivo es el tipo de dolor que ocurre cuando los nervios detectan daño en los tejidos del cuerpo. En el caso de las úlceras, este dolor aparece porque la piel y otros tejidos están lesionados o inflamados.
Así como también tiene una respuesta al aumento del dolor nocturno.
¿Por qué por la noche duelen más las úlceras?
Durante la noche aumenta el dolor. El dolor suele aumentar en la noche por varias razones psicológicas, como una menor distracción, enfocándote más en las sensaciones físicas como el dolor y por eso su intensificación. Pero además existen razones fisiológicas como los cambios hormonales relacionados con el cortisol. El cortisol es una hormona que tiene ritmo circadiano, es decir, disminuye en la noche y tiene un efecto antiinflamatorio natural, por lo que, al disminuir en la noche, aumenta la inflamación y con ello el dolor. También existen cambios circulatorios durante el sueño, ya que al disminuir el movimiento o mantenerse en una sola posición, la circulación disminuye en ciertas áreas del cuerpo, como los miembros inferiores y superiores; por ello empeora el dolor debido a esa disminución circulatoria.
También el hecho de padecer enfermedades como la artritis reumatoide, fibromialgia, neuropatías, entre otras, tiene picos de dolor nocturnos como parte de su patrón.
Por lo tanto, y como factor común, cuando una úlcera se forma por presión prolongada, mala circulación venosa o arterial o infecciones, se activan los nociceptores, que son los receptores del dolor en la piel. Estos envían señales al cerebro, lo que genera una sensación dolorosa que suele ser localizada, es decir, que se siente directamente en la zona de la herida.
Este tipo de dolor suele describirse como punzante, ardoroso o sordo. Aumenta si la úlcera se toca, se limpia o se infecta, y puede dificultar el descanso o la movilidad del paciente.
El dolor nociceptivo en las úlceras no solo es una molestia física, sino que también puede afectar el estado emocional de la persona. Por eso, es importante controlarlo con el tratamiento adecuado, que puede incluir limpieza adecuada, medicamentos para el dolor y cuidados específicos de la herida.
Si quieres saber cómo realizamos curas sin dolor en úlceras y heridas crónicas, puedes consultar el siguiente artículo:
https://www.ulceras.info/divulgacion/curas-sin-dolor/?highlight=%22dolor%22
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Pero ¿por qué una úlcera podría no doler?
Siendo al ausencia de dolor quizás más grave que la presencia de dolor, ya que podría indicar:
- Neuropatía periférica: siendo la causa más frecuente de úlceras indoloras, es la neuropatía periférica, especialmente en pacientes con diabetes mellitus. La degeneración progresiva de fibras nerviosas, tanto sensitivas como autonómicas, impide la percepción del dolor y favorece el desarrollo de lesiones crónicas, particularmente en los pies (pie diabético).
Estas úlceras suelen tener bordes bien definidos, están localizadas en zonas de presión (metatarsos, talón) y pueden avanzar sin que el paciente lo note, aumentando el riesgo de infección y amputación.
Aunque también ocurre en otras enfermedades que cursan con neuropatía, como la enfermedad genética amiloidosis hereditaria o la enfermedad Charcot-Marie-Tooth (CMT), o enfermedades autoinmunes como la esclerosis múltiple o incluso trastornos metabólicos como la insuficiencia renal o el hipotiroidismo, que pueden provocar neuropatía periférica.
- Isquemia crítica en fases avanzadas de enfermedad arterial periférica: la isquemia severa puede dañar no solo los tejidos, sino también las terminaciones nerviosas, resultando en úlceras arteriales que, paradójicamente, pueden volverse indoloras. Esta situación requiere atención urgente, ya que indica un compromiso vascular profundo y suele asociarse a necrosis y riesgo de pérdida del miembro.
- Isquemia severa, como puede ocurrir en úlceras arteriales muy avanzadas; debido a la falta de oxígeno, los tejidos como los nervios locales pueden dañarse, anulando la percepción de dolor. Sin embargo, esto suele ir acompañado de otros signos graves, como piel fría, palidez o necrosis.
- Lesión medular o pérdida sensorial localizada, como ocurre en aquellas personas con lesión medular o enfermedades neurológicas (como esclerosis múltiple), que pueden desarrollar úlceras por presión en zonas insensibles sin experimentar dolor, debido tanto a la inmovilidad como a la pérdida de sensibilidad.
La ausencia de dolor en una úlcera debe alertar al profesional sanitario sobre la necesidad de explorar causas neurológicas y vasculares. La evaluación mediante pruebas de sensibilidad mediante pin‑prick, vibración y monofilamento, así como la evaluación de reflejos, índice tobillo-brazo y estudios neurofisiológicos, puede ser clave para orientar el tratamiento.
Por lo que, si tienes una úlcera que no duele, no es necesariamente una úlcera leve. La falta de dolor suele indicar un deterioro de la función sensorial y conlleva un mayor riesgo de complicaciones, por lo que exige un abordaje diagnóstico integral y un seguimiento riguroso.
Comprender por qué duelen las úlceras es clave para poder tratarlas correctamente y mejorar la calidad de vida del paciente.
Si tienes una lesión que te provoca dolor o no, no dudes en contactar con nosotros.
Consulta especializada en heridas crónicas.
Si tienes una herida o úlcera que provoca dolor, o incluso una lesión que no duele pero no cicatriza, es importante que sea valorada por profesionales especializados en heridas crónicas.
En el Centro Multidisciplinar de Úlceras Crónicas (CMUC) contamos con experiencia en el diagnóstico y tratamiento avanzado de úlceras venosas, arteriales, por presión y pie diabético.
Puedes contactar con nosotros o solicitar una valoración a través de nuestra web: https://www.centroulcerascronicas.com
Tratamiento del dolor en úlceras y heridas crónicas.
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Divulgación
El pie diabético y sus deformidades
Publicado
hace 2 mesesel
17 de marzo de 2026Por
CMUC Admin
Hoy en ulceras.info os vamos a hablar de las deformidades del pie diabético, una de las complicaciones más frecuentes y relevantes dentro del síndrome de pie diabético. Comprender por qué aparecen estas deformidades del pie diabético y cómo influyen en el riesgo de ulceración es fundamental para su prevención y para evitar complicaciones mayores.
El síndrome de pie diabético es definido por la OMS (Organización Mundial de la Salud) como la ulceración, infección y/o gangrena del pie asociados a neuropatía diabética y diferentes grados de enfermedad arterial periférica, y es el resultado de la interacción compleja de diferentes factores, de ahí la importancia que tiene su prevención.
Por tanto, el pie diabético sufre de diferentes componentes que aumentan el riesgo de ulceración y, a su vez, de deformidades del pie diabético:
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Pérdida de la sensibilidad: con el avance de la enfermedad se produce una afectación de la sensibilidad superficial y profunda.
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Afectación motora: como consecuencia se desarrollan deformidades muy características, debilidad muscular, etc.
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Anhidrosis: quiere decir que hay una falta de hidratación de la piel que va a suscitar la aparición de fisuras en la piel.
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Problemas vasculares: se producen oclusiones vasculares periféricas que impiden que la circulación en los pequeños vasos sea eficiente.
Índice
1. Deformación del pie diabético
Las deformidades del pie diabético pueden anteceder a la aparición de la neuropatía diabética o aparecer y evolucionar negativamente como consecuencia de la misma.
Existen estudios que abalan que las personas con neuropatía tienen mayor riesgo de sufrir ulceraciones en los pies, aunque no presenten deformidades. Hay muchas teorías que intentan explicar el por qué el pie del diabético es más susceptible a sufrir deformidades. La teoría más aceptada es que la debilidad y pérdida muscular se produce por la neuropatía motora. Cuando existe una inestabilidad muscular, hay unos músculos que sobreactúan más que otros, provocando deformidades.
2. Tipos de deformaciones causadas por el pie diabético
2.1 Juanete (Hallux valgus)
Se produce una serie de desviaciones en las falanges y el primer metatarsiano, dando lugar a ese bulto tan característico que llamamos juanete, que no es más que una prominencia ósea resultante a dichas desviaciones.
Al principio, cuando aparecen los síntomas, son leves y preocupa más la estética; sin embargo, cuando evoluciona, encontramos los primeros síntomas:
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Dolor al calzarse
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Ineficiencia del primer radio en la marcha, por tanto, va a sobrecargar a los demás radios, produciendo dolor en los mismos.
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Bursitis
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Durezas y callosidades
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Se puede asociar a esta patología dedos en garra, martillo, maza…
2.2 Dedo en martillo
Es una deformidad que se caracteriza por la flexión excesiva de la última articulación del dedo y extensión de la articulación metatarsofalángica.
Este tipo de patología es más frecuente en personas que utilizan a diario calzado estrecho, ya que oprime el pie y obliga a los dedos a realizar una flexión. Es muy común la aparición de callosidades (helomas) en el dorso del dedo a consecuencia de esa flexión y por consiguiente si no se elimina el roce con el calzado puede derivar a una úlcera.
A consecuencia de esto, las cargas plantares se alteran, aumentando la presión en la parte del antepié (es la parte anterior a los dedos) provocando un adelgazamiento de la almohadilla grasa plantar, con lo cual disminuye la capacidad de amortiguación.
Dedos en martillo
2.3 Dedo en garra
Encontramos la articulación metatarsofalángica extendida y la flexión de las articulaciones interfalángicas. Esta deformidad es muy frecuente en mujeres, ya que suelen utilizar tacones con punta estrecha, esto favorece la garra de los dedos.
Al principio, cuando se va consolidando la deformidad, la garra es flexible; es decir, se puede volver a recolocar el dedo. Sin embargo, cuando la deformidad se establece, los tendones ya se han anquilosado y la garra permanece.
Se debe tener precaución a la hora de poner el calzado ya que ocurre como el caso anterior, puede aparecer una callosidad que roce con el zapato y puede desencadenar una herida.
Dedo en garra
2.4 Dedo en mazo
Observamos la última articulación del dedo flexionada. En este caso podemos observar una callosidad en la parte dorsal del dedo como en la punta del dedo por el apoyo del mismo.
Dedo en mazo
2.5 Arco normal
Estructura del pie correcta.
arco normal
2.6 Pie plano
Se caracteriza por una pérdida o disminución del arco interno del pie (bóveda plantar). Se asocian problemas en las articulaciones, tendones, musculatura, etc.
Puede producirse dolor en la planta del pie a consecuencia de un apoyo ineficiente, causando puntos de presión excesiva que puede provocar una úlcera.
pies planos
2.7 Pie cavo
Es el caso opuesto al anterior. Podemos observar un aumento del arco interno. Las manifestaciones que encontramos son principalmente el apoyo excesivo del antepié y la parte del talón pudiendo dolor en los metatarsianos, fascitis plantar, dificultad para calzarse, deformidades en los dedos, dolores musculares/articulares, etc.
Caso Clínico
Calzado en el pie diabético
Publicado
hace 2 mesesel
3 de marzo de 2026Por
Ramón Burgos
El cuidado del pie es un aspecto fundamental en la práctica enfermera, especialmente en personas con factores de riesgo como diabetes, neuropatía periférica, deformidades del pie, edad avanzada o mala circulación. Un problema común y prevenible que observamos habitualmente en consulta es la aparición de úlceras derivadas del uso de calzado o plantillas inadecuadas, por eso es importante que, como personal especializado en tratamiento de lesiones, conozcamos los requisitos ideales tanto de calzado como de ortesis plantares, para poder identificar los riesgos, así como tratar las lesiones y evitar recidivas.
El cuidado del pie en personas con diabetes representa un reto constante en la práctica clínica y comunitaria. Las úlceras del pie diabético no solo afectan la calidad de vida del paciente, sino que constituyen una de las principales causas de infecciones, hospitalizaciones y amputaciones evitables. En este contexto, el calzado adecuado deja de ser un simple complemento para convertirse en una herramienta terapéutica fundamental.
La enfermera, por su cercanía con el paciente y su papel clave en la prevención, educación y seguimiento, debe contar con conocimientos sólidos sobre el uso del calzado terapéutico, la descarga de presiones plantares y la identificación temprana de factores de riesgo. Comprender cómo un zapato mal ajustado puede generar puntos de presión, rozaduras o microtraumatismos es tan importante como saber reconocer los signos iniciales de una úlcera.
En esta entrada abordaremos la relación entre el calzado y la aparición de úlceras, así como los conocimientos esenciales que toda enfermera debe manejar para orientar, prevenir complicaciones y promover un cuidado integral del pie diabético desde la práctica diaria.
El uso de un calzado inadecuado representa un factor de riesgo silencioso pero determinante en la salud del pie, especialmente en personas con diabetes, neuropatías de miembros inferiores y deformidades, ya que un zapato mal ajustado, rígido o con costuras internas puede generar puntos de presión, fricción continua y microtraumatismos que pasan desapercibidos cuando existe pérdida de sensibilidad.
Estas pequeñas lesiones iniciales, si no se detectan a tiempo y se aplican los tratamientos o cambios necesarios, pueden evolucionar hacia úlceras de difícil cicatrización.
Además, un mal calzado altera la biomecánica de la marcha, favoreciendo la aparición de deformidades, inestabilidad y sobrecarga en determinadas zonas del pie, lo que incrementa el riesgo de caídas, dolor y fatiga, afectando la movilidad y la autonomía de las personas. En casos más avanzados, la presión mantenida puede provocar callosidades, ampollas e infecciones que comprometen seriamente la integridad del tejido.
Por ello, la elección adecuada del calzado no debe considerarse un aspecto secundario. La enfermera desempeña un papel clave en la identificación de estos riesgos, en la educación de personas de riesgo y en la prevención de complicaciones, promoviendo hábitos seguros que contribuyan a proteger el pie y preservar la calidad de vida.
- Riesgos de usar un calzado inadecuado
- Presión excesiva en zonas específicas; puede causar callos, ampollas y úlceras.
- Fricción constante; favorece la formación de heridas y erosiones en la piel.
- Alteración de la marcha; provoca dolor, fatiga y riesgo de caídas.
- Deformidades del pie; como dedos en garra, juanetes o colapso del arco.
- Reducción de la circulación y ventilación; favorece infecciones y mal olor, como onicomicosis, pie de atleta, infecciones por hongos etc
- Complicaciones en personas con neuropatía; las lesiones pueden pasar desapercibidas y empeorar rápidamente.
- Impacto en la calidad de vida ya que provoca dolor, limitación de la movilidad y dependencia en actividades diarias.
- ¿qué calzados recomendados en nuestros centros?
En personas con alteraciones en el pie, el calzado que más recomendamos es la marca Calzamedi ®, ya que es una marca española, que ofrece calzado muy cómodo, con velcro, hormas anchas adaptadas para pies sensibles.
Entre otras, las que mas cumplen nuestros objetivos son Orthofeet ®, Drcomfort ®, Propet ® …. Por supuesto no todos los calzados son adecuados para todas las personas, por eso es importante valorar las necesidades de forma individualizada y buscar como norma general las siguientes características:
- Punta ancha y con espacio suficiente para que los dedos no estén apretados ni comprimidos, es decir que tenga una forma anatómica que respete la estructura natural del pie alojando todos los dedos sin comprimirlos, por eso siempre decimos que deben tener un alto y ancho especial cuya puntera sea cuadrada o redonda evitando el uso de zapatos de punta estrecha prestando atención al quinto dedo que es el que se expone más al roce en el zapato.
- El contrafuerte del zapato (pieza de refuerzo situada en la parte posterior del talón, diseñada para dar estructura, estabilidad y soporte al pie) debe ser rígido, para recoger el talón durante el impacto del choque de talón en la marcha y evitar que el pie se venza, especialmente cuando el pie está deformado en pronación o en supinación.
- Cierre ajustable con cordones, velcro o hebillas, y nosotros recomendamos preferiblemente velcro para facilitar su colocación sobre todo en personas de edad avanzada y en edad infantil, así como para aquellas personas con problemas de agilidad, con obesidad, ya que es más fácil a la hora de adaptar el calzado al pie. además, recomendamos que siempre tengan una buena sujeción en el talón para evitar movimientos excesivos, así como que posea lengüeta acolchada para proteger el dorso del pie de la presión de cordones o hebillas.
- Que contemple una buena amortiguación en la suela para absorber el impacto al caminar o estar de pie, además de aportar soporte en el arco del pie, especialmente importante para quienes tienen arcos planos o altos.
- Disponibilidad siempre de la opción de plantillas extraíbles para poder usar plantillas ortopédicas personalizadas si es necesario.
- La suela es preferible blanda y acolchada ya que estos diseños absorben el impacto al caminar y reducir la presión en áreas sensibles, evitando la formación de durezas y úlceras, sobre todo en aquellas personas con pie diabético y/o neuropatía o Suela Semirrígida en aquellos casos cuando existen deformidades o neuropatía, para proteger el pie sin ser totalmente rígida y preferiblemente con suela corrida, ya que se evita así el hueco que forman puntera y tacón, lo cual evita que el pie colapse hacia la parte interna y que el arco plantar pierda su estructura.. Además, que sea antideslizante ya que es fundamental para proporcionar estabilidad y disminuir el riesgo de caídas. El Grosor Adecuado de la suela debe tener entre 2 y 4 cm para mayor estabilidad nunca mayor para mantener una pisada más natural, teniendo en cuenta que cada cm de altura que se incremente en el tacón aumenta entre el 10%- 15% la presión que se recibe en el antepié.
- Forma de Balancín o Rocker, Facilita el despegue del antepié durante la marcha, aliviando la presión en la zona delantera del pie, estando recomendado este tipo de calzado para Los zapatos con forma de balancín (rocker) se recomiendan para reducir dolores articulares, aliviar la fascitis plantar, tendinitis de Aquiles, artritis y mejorar el equilibrio en personas mayores o con movilidad reducida. Su suela curva facilita la pisada, optimizando la transición y despegue del pie al caminar o correr.
- Materiales externos del calzado que sean transpirables, suaves y elásticos o maleables (como cuero natural piel, malla, licra) con forro interno liso, que permitan una correcta ventilación y evitar la acumulación de humedad, sudor e infecciones, así como el interior del zapato debe estar libre de costuras y protegido con un forro continuo, transpirable y que no forme arrugas en el interior con el uso, a consecuencia de la humedad del sudor y facilite el posterior secado.
- Tamaño o número de pie, ya que el calzado debe alojar el pie no sólo en longitud, sino también en anchura y en altura, por ello es un error en personas que tienen el pie muy ancho usar un número mayor al que necesitan perjudicándoles por el aumento de los movimientos de fricción con el pie, así como la perdida de la relación anatómica que el zapato tiene previamente diseñado de forma estándar.
Caso clínico 1:
Paciente varón 79 años, independiente para las actividades de la vida diaria que acude a nuestro servicio de enfermería derivado por servicio de podología por úlcera en zona plantar desde hace 5 meses tras retirada de heloma, que no evoluciona, en paciente con antecedentes personales de Diabetes Mellitus en tratamiento con insulina e hipertensión arterial en tratamiento.
Se observa ausencia de vello y dermopatía diabética, uñas engrosadas, piel seca, dermopatía diabética y buen relleno veno capilar. Pulsos distales positivos con un índice tobillo brazo de 1.1 mmhg y pruebas de sensibilidad disminuida casi ausente.
Imagen úlcera en pie diabético. CMUC
Imagen úlcera en pie diabético. CMUC
Procedemos a la realización de curas en ambiente húmedo según las necesidades de la lesión por presión junto con descargas selectivas, adaptadas al paciente y al calzado que debe ser cambiado inmediatamente, consiguiendo una epitelización de la lesión en 5 meses, con tratamientos interrumpidos por ingresos hospitalarios por otras patologías.
El calzado que presentaba en el momento de la valoración era un calzado tipo ejecutivo, sin puntera muy estrecha, pero le indicamos porque, aunque parezca un buen calzado no lo es:
- Excesiva presión en el antepié, que, aunque no tenga una puntera muy estrecha sigue siendo estrecha, concentrando la carga obre la cabeza del 1º dedo pie., as como aumenta la máxima presión plantar máxima lo cual favorece a la que herida se mantenga abierta, se retrase la cicatrización y pone en riesgo que esta lesión se profundice.
- No posee descarga selectiva, es decir no permite el uso de plantillas personalizadas o descargas temporales, lo cual impide que la presión se redistribuya lejos de la lesión.
- Material del calzado rígido, ya que, aunque parezca “bueno” por ser de piel es una piel dura y poco adaptable lo cual provoca fricción y cizallamiento.
- Suela fina y poco amortiguada, lo que impide la absorción impactos y además provoca un aumento del estrés repetido en la zona lesionada mientras camina.
- Limitación del volumen interno, comprimiendo de forma directa la lesión, así como dificulta el uso de vendajes, apósitos avanzados entre otros.
- Alteración de la biomecánica, ya que favorece la presión del antepié, sometiéndolo a una hiperpresión del antepié y del primer dedo, agravando deformidades asociadas como juanetes, dedos rígidos, prominencia del metatarso como es este caso en particular.
Desde un inicio indicamos la necesidad de cambio de calzado ya que porta un calzado inadecuado para su pie y patologías, no pudiendo permitir la realización de descargas selectivas, indicando el uso de calzado postquirúrgico con descarga delantera si no es posible acceder rápidamente a otro calzado con las características necesarias. Algunos de los calzados especializados temporales (médicos/ortopédicos), que recomendamos cuando existen lesiones activas, como en este caso, donde necesitamos descargar la parte delantera son los llamados zapatos offloading o post-operatorio, ya que es lo más recomendable clínicamente para aliviar la presión en la zona afectada como mostramos en las imágenes siguientes, diferentes modelos (12):
Imagen de diferentes modelos de calzados pos-operatorios. (12)
Imagen de diferentes modelos de calzados pos-operatorios. (12)
Imagen de diferentes modelos de calzados pos-operatorios. (12)
Tras conseguir la epitelización recomendamos la realización de plantillas personalizadas con descarga de esa zona por tener una cabeza del metatarso muy pronunciada, la cual provoca metatarsalgia (dolor/inflamación en la bola del pie) por sobrecarga, a menudo causada por mala mecánica al caminar, calzado inadecuado que se manifiesta con con dolor punzante, ardor y callosidades (hiperqueratosis) al apoyar, cuyo tratamiento principal y para evitar recidivas es el uso del plantillas personalizadas y calzado adaptado y cómodo.
Caso clínico 2:
Paciente varón 79 años, independiente para las actividades de la vida diaria que acude a nuestro servicio de enfermería por lesión en pulpejo del primer dedo del pie derecho desde hace unas semanas. Antecedentes personales de Diabetes Mellitus en tratamiento con insulina, insuficiencia venosa crónica, e hipertensión arterial en tratamiento.
Presenta lesión con fibrina desnaturalizada con gran cantidad de hiperqueratosis y costras secas sanguinolentas muy adheridas. Se observa ausencia de vello y dermopatía diabética, uñas engrosadas, piel seca, dermopatía diabética y buen relleno venocapilar. Pulsos distales positivos con un índice tobillo brazo de 1.1 mmhg y pruebas de sensibilidad ausente.
Imagen úlcera en pie diabético. CMUC
Imagen úlcera en pie diabético. CMUC
Procedemos a la realización de curas en ambiente húmedo según las necesidades de la lesión por presión junto con descargas selectivas, adaptadas al paciente y al calzado que debe ser cambiado inmediatamente, consiguiendo una epitelización de la lesión en 3 meses, con tratamientos interrumpidos por ingresos hospitalarios por otras patologías.
En la valoración acude con zapatilla de deporte de una marca comunmente usadas por sus buenas caracteristicas, pero que para esta persona con esas patologias no son las mas adecuada, habiendo otras opciones dentro de la marca, que pueden ser beneficiosas.
En este caso las zapatillas deportivas no son las mas recomendadas por los sieguientes motivos:
- Poseen un exceso de flexibilidad en el antepie ya que son blandas y flexibles, de manera que el pie se “hunde” cuando camina y provoca una hiperpresion repetida en el pulpejo del primer dedo, que se ve acentuado y empeorado por la ausencia de dolor debido a la neuropatia diabetica, siendo desapercibido el microtraumatismo constante , ya que al ser un material blando no descarga sino que concentra la presion enla zona.
- Puntera aunque aparentemente es ancha no es baja, es decir la altura interna es escasa, provocando roce constante sufriendo el dedo una presion dorsal y frontal.
- El tejido, es un tejido tipo mesh el cual provoca transpiracion al ser un tejido con estructura abierta y perforada, muy ligero y transpirable ideal para calzado deportivo, pero es un tejido que no protege y se deforma con la marcha provocando friccion y cizallamiento .
- La plantilla que posee el calzado es muy blanda sin descarga en el primer radio y no controla las presiones aumentando el tiempo de apoyo del hallux.
- Ausencia de suela tipo rocker, no poseen balancin anterior real por lo que el dedo gordo empuja mas tiempo en la fase final d ela marcha sobrecargandose continuamente.
Por lo que este tipo de calzado blando y cómodo para una persona diabética permite demasiado movimiento y presión en el primer dedo que de forma continua con ausencia de la sensibilidad provoca una úlcera.
El conocimiento en calzado y sus características no es una moda, es una parte más del conocimiento necesario del personal encargado en cuidados del pie, aún más para aquellos profesionales que tratan o en aquellas personas que tienen alguna alteración tanto en sensibilidad, anatomía y/o alguna patología con afectación en los pies como la neuropatía, diabetes etc.
Por ello, no cualquier calzado por “bueno”, “caro” y que se pueda comprar en ortopedias es adecuado para cualquier pie, he aquí la importancia del conocimiento en los diferentes calzados existentes y las necesidades de cada persona, aun más en aquellas que padecen diabetes, deformidades u otras alteraciones que puedan ocasionar lesiones por presión en los pies.
Si tienes alguna patología en los pies y te interesa conocer más en profundidad no olvides consultar nuestras publicaciones:
- Pincha aquí , si quieres saber sobre: Juanetes (HAV): Qué son, diagnóstico y tratamiento: https://www.ulceras.info/divulgacion/juanetes-hav-que-son-diagnostico-y-tratamiento/?highlight=%22calzado%22
- Pincha aquí , si quieres saber sobre: Fascitis Plantar – Etielogía y tratamiento: https://www.ulceras.info/noticias/fascitis-plantar-etielogia-y-tratamiento/?highlight=%22calzado%22
- Pincha aquí , si quieres saber sobre: espolón calcáneo: https://www.ulceras.info/divulgacion/espolon-calcaneo/?highlight=%22calzado%22
- Pincha aquí , si quieres saber sobre: Helomas; heloma nicotínico: https://www.ulceras.info/divulgacion/2024-ano-nuevo-y-nuevos-propositos/?highlight=%22calzado%22
- Pincha aquí , si quieres saber sobre: La importancia de las descargas selectivas en el pie: https://www.ulceras.info/caso-clinico/la-importancia-de-las-descargas-selectivas-en-el-pie/?highlight=%22calzado%22
- Pincha aquí , si quieres saber sobre: Descargas aplicadas al PIE Diabético: https://www.ulceras.info/noticias/podologia-descargas-aplicadas-al-pie-diabetico/?highlight=%22calzado%22
Bibliografía:
- Márquez RP. El calzado adecuado como parte integral del tratamiento del paciente con diabetes. [Revista]. 2022;volumen:[páginas]. Disponible en: https://dialnet.unirioja.es
- Secretaría de Economía. NMX-A-238-SCFI-2019, Calzado–Calzado para personas con diabetes–Clasificación, especificaciones y métodos de prueba. Diario Oficial de la Federación; 25 oct 2019. México.
- Veintimilla Paguay EF, Campos Salinas TP, Ríos Elizalde AL, Quinche Suquilanda ÁM. Socks and shoes suitable for a patient with diabetes mellitus. Revisión bibliográfica. Ocronos. 2022;5(2):20.
- Sociedad Española de Diabetes (SED). Guía específica para calzado y descarga: basada en el informe del consenso “Calzado y descarga para el pie diabético: guía basada en la evidencia. Prevención y tratamiento de la ulceración” [Internet]. Madrid: SED; 2025 [citado YYYY MM DD]. Disponible en: https://www.sediabetes.org/wp-content/uploads/guia-calzado-y-descarga.pdf
- Cavanagh PR, Simoneau GG, Ulbrecht JS. Ulceration, unsteadiness, and uncertainty: the biomechanical consequences of diabetes mellitus. J Biomech. 1993;26 Suppl 1:23-40.
- Lavery LA, Vela SA, Fleischli JG, Armstrong DG, Lavery DC. Reducing plantar pressure in the neuropathic foot: a comparison of footwear. Diabetes Care. 1997 Nov;20(11):1706-10.
- Lázaro-Martínez JL, Aragón-Sánchez J, Álvaro-Afonso FJ, García-Morales E, García-Álvarez Y, Molines-Barroso RJ. The best way to reduce reulcerations: if you understand biomechanics of the diabetic foot, you can do it. Int J Low Extrem Wounds. 2014 Dec;13(4):294-319.
- Brown D, Wertsch JJ, Harris GF, Klein J, Janisse D. Effect of rocker soles on plantar pressures. Arch Phys Med Rehabil. 2004 Jan;85(1):81-6.
- Aragón-Sánchez FJ, Lázaro-Martínez JL. El pie de riesgo. Prevención de lesiones. En: Atlas de manejo práctico en el pie diabético. Madrid: EG Editores; 2004. ISBN: 84-2565-1.
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- Mueller MJ, Strube MJ, Allen BT. Therapeutic footwear can reduce plantar pressures in patients with diabetes and transmetatarsal amputation. Diabetes Care. 1997 Apr;20(4):637-41.
- https://ortopedia.com/zapatos-postquirurgicos?srsltid=AfmBOop-yUnPyzu1sO4bwYg5fwvlFHRVIX13R_eOP1n-mvnTZQyP5AHo
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