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Herpes Zóster; comúnmente CULEBRILLA
La culebrilla o herpes zóster es una erupción de sarpullido o ampollas en la piel. Es causada por el virus de la varicela-zoster.
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hace 5 añosel
Índice
Concepto
La culebrilla o herpes zóster es una erupción de sarpullido o ampollas en la piel. Es causada por el virus de la varicela-zoster, el mismo que causa la varicela. Después de tener varicela, el virus permanece en su cuerpo. Puede que no cause problemas por muchos años, pero a medida que envejece el virus puede reaparecer como culebrilla. (1,2)

Durante la varicela, el virus se disemina al torrente sanguíneo e infecta las células nerviosas (ganglios nerviosos) de los nervios espinales o craneales. En los ganglios, el virus permanece en un estado inactivo (latente) y puede no volver a causar síntomas o bien reactivarse muchos años después. (4)
Cuando se reactiva, el virus viaja por las fibras nerviosas hasta la piel, donde produce úlceras dolorosas parecidas a las de la varicela. El brote de herpes zóster casi siempre aparece en una franja de piel situada encima de las fibras nerviosas infectadas, y solo en un lado del cuerpo. Esta franja de piel, el área inervada por las fibras nerviosas de una única región nerviosa espinal, se denomina dermatoma. También pueden aparecer úlceras en los dermatomas situados junto al dermatoma afectado. (4)
El herpes zóster es más común en primavera y otoño, principalmente en adultos.
Factores y grupos de riesgo (1-4)
- Antecedentes de Varicela.
- Inmunodepresión: Por enfermedades (VIH/SIDA, Cáncer), algunos medicamentos, tratamiento del cáncer y trasplantes de órganos.
- Edad: (el riesgo aumenta según avanza la edad).
Los grupos de riesgo más predisponentes a contraer la culebrilla son:
- Adultos mayores de 60 años.
- Niños que tuvieron Varicela antes del primer año de vida.
- Personas inmunodeprimidas.
Síntomas | Signos
Por lo general, el zóster se diagnostica a partir de los antecedentes de dolor en un costado del cuerpo, junto con una erupción cutánea y las ampollas características.

El herpes zóster es causado por el virus varicela-zóster y se manifiesta clínicamente por varicela o infección oculta después de la infección primaria en individuos sin inmunidad o con baja inmunidad. Posteriormente, el virus entra en las terminaciones nerviosas sensoriales de la piel y se mueve hacia el centro a lo largo de las fibras nerviosas del ganglio de la raíz dorsal o del ganglio del trigémino, acechando permanentemente en las neuronas de los ganglios de la raíz dorsal. Bajo la condición de diversas estimulaciones, el virus latente se reactiva, y crece y se reproduce, provocando inflamación y necrosis del ganglio afectado, generando dolor neuropático. Mientras tanto, el virus reactivado puede moverse a la piel a lo largo de las fibras nerviosas periféricas, dando como resultado un exantema vesicular segmentario característico del herpes zóster en la piel.
Los primeros signos de culebrilla incluyen ardor o dolor punzante y hormigueo o picazón. En general, se presenta a un lado del cuerpo o la cara. El dolor puede ser de leve a severo.
Durante los 2 o 3 días previos a la aparición del herpes zóster, la mayoría de las personas sufren dolor, sensación de hormigueo o prurito en una franja de piel (un dermatoma) en un lado del cuerpo, asi como síntomas premonitorios, como fiebre leve, fatiga, debilidad, malestar general, pérdida de apetito y sensación de ardor o neuralgia en la piel afectada. Sin embargo, la erupción cutánea ocurre en algunos pacientes que no presentan síntomas prodrómicos.
El eritema irregular se presenta en una determinada área de distribución nerviosa en 1 a 3 días, y aparecen muchas o agrupadas papulovesículas del tamaño de una cabeza de alfiler, que se desarrollan rápidamente en ampollas, que posteriormente en la franja de piel, se desarrollan racimos de pequeñas ampollas llenas de líquido con contenido transparente y claro rodeadas por una pequeña área roja.
Generalmente, aparecen nuevas erupciones en sucesión dentro de los 2 a 5 días posteriores al inicio.
El contenido de las ampollas puede ser turbio y purulento en algunos días, o las ampollas se rompen parcialmente formando erosiones.
Las lesiones cutáneas finalmente se secan y se forman costras, y se curan después de la eliminación de las costras dejando manchas o pigmentaciones rojizas temporales y sin dejar cicatrices.
Habitualmente, las ampollas solo aparecen en la zona de piel inervada por las fibras del nervio infectado. Muy a menudo las ampollas aparecen en el tronco, por lo general en un solo lado, Pero algunas también pueden aparecer en cualquier otro lugar del cuerpo. Por lo general, las ampollas siguen formándose durante los 3 a 5 días siguientes. El área afectada suele ser sensible a cualquier estímulo, incluso a un ligero roce, y puede ser muy dolorosa.
Entre uno a 14 días después, tendrá una erupción. Esta consiste en ampollas que generalmente duran entre siete y 10 días. El sarpullido suele presentarse en una sola banda alrededor del lado izquierdo o derecho del cuerpo. En otros casos, la erupción ocurre en un lado de la cara. En raras ocasiones, usualmente en personas con sistemas inmunitarios debilitados, la erupción puede estar más extendida y parecerse a una erupción de varicela.
Algunas personas también pueden presentar otros síntomas, como:
- Fiebre
- Dolor de cabeza
- Escalofríos
- Dolor abdominal
Tipos (1,3,4,4)
En algunos casos aparecen eritema y pápulas, pero no aparecen las típicas ampollas, lo que se conoce como herpes zóster incompleto o abortivo.
Si hay ampollas, se denomina herpes zóster ampolloso.
Si el contenido de la ampolla tiene sangre, se denomina herpes zóster hemorrágico.
En pacientes con linfoma maligno o en pacientes mayores y enfermos, las erupciones variceliformes generalizadas ocurren pocos días después de las erupciones locales y, a menudo, se acompañan de fiebre alta, lo que produce daño pulmonar y cerebral, incluso conduce a la muerte, lo que se denomina herpes zoster generalizado o diseminado.
En pacientes de edad avanzada o desnutridos, las lesiones cutáneas pueden ser necróticas y pueden quedar cicatrices después de la cicatrización, lo que se denomina herpes zóster gangrenoso.
Herpes zóster diseminado, principalmente en los pacientes con linfoma de Hodgkin o con linfomas no Hodgkin (40 %). El exantema puede expandirse por toda la piel y se parece al exantema de la varicela, pero es doloroso. Frecuentemente aparece neumonía, hepatitis y encefalitis.
Herpes zóster recurrente (≤5 %), puede señalar una enfermedad neoplásica maligna o una inmunodeficiencia celular.
El herpes zóster durante el embarazo no está asociado con la infección intrauterina, y el herpes zóster del recién nacido está relacionado con las mujeres embarazadas con varicela durante el embarazo.
Además, el herpes zóster puede ser inducido por traumatismos, en personas resistentes a la fatiga (defatigación), diversas infecciones y la aplicación de fármacos de metales pesados como el arsénico y el antimonio. En ocasiones, las erupciones del herpes zóster se agrupan y pueden asociarse con una infección exógena del VZV y la activación de virus latentes.
En pacientes que reciben quimioterapia citotóxica o terapia inmunosupresora, la incidencia de herpes zóster es de aproximadamente 30% en un año y aproximadamente 1/3 se diseminan. Los pacientes que reciben grandes dosis de glucocorticoides también tienen un mayor riesgo de infección por VZV (virus varicela zoster).
Diagnóstico (1,3,4)
Sobre la base de las ampollas agrupadas, distribuidas a lo largo de los nervios y dispuestas zonalmente, las lesiones unilaterales y la neuralgia evidente, el diagnóstico no es difícil.
El virus del herpes zóster se puede encontrar en cultivos de tejidos. Los anticuerpos que se unen al complemento y los antígenos del VZV en suero pueden verse en la inmunofluorescencia.
Las células del globo multinucleadas son visibles en el frotis de líquido de ampollas. El VZV se puede confirmar rápidamente en microscopía electrónica.
El ADN del VZV se puede detectar en la prueba de PCR.
Etiología (1-4)
Suele desconocerse la causa por la que el virus se reactiva, pero a veces la reactivación se produce cuando un trastorno o la administración de medicamentos debilitan el sistema inmunitario.
La exposición al sol y el estrés son factores relacionados con su aparición.
A diferencia de las infecciones por el virus del herpes simple, que pueden repetirse muchas veces, normalmente aparece un único brote de herpes zóster a lo largo de la vida de una persona. Algo menos del 4% de las personas tienen más de un brote.
El herpes zóster puede aparecer a cualquier edad, pero es más frecuente después de los 50 años. La posibilidad de desarrollar culebrilla (herpes zóster) aumenta con la edad. (4)
Complicaciones (1,3,3,4)
La culebrilla puede causar complicaciones, como:
- En la piel pueden quedar cicatrices o hiperpigmentación, aunque la mayoría de las personas se recuperan sin sufrir consecuencias a largo plazo. Algunas personas, en especial las de edad avanzada, continúan teniendo dolor crónico en la zona afectada (neuralgia posherpética). Neuralgia posherpética es la complicación más común de la culebrilla ya que causa dolor intenso en las áreas donde tuvo la erupción de culebrilla.
La neuralgia posherpética se desarrolla en aproximadamente el 10% de las personas que han tenido herpes. Es más frecuente en las personas mayores. En la neuralgia posherpética, las personas que han sufrido culebrilla continúan teniendo dolor mucho después de que la erupción haya desaparecido. El dolor ocurre en áreas de la piel inervadas por nervios infectados con herpes zóster. La neuralgia postherpética puede ser muy grave e incluso incapacitante.
En general, mejora en unas pocas semanas o meses. Pero algunas personas pueden tener dolor por neuralgia posherpética durante muchos años y puede interferir con la vida diaria.
- Si la culebrilla afecta su ojo puede tener pérdida de la visión. Puede ser temporal o permanente debido a la afectación del nervio que conduce al ojo por el herpes, este puede infectarse. La infección ocular es más común cuando se producen úlceras en la frente, cerca del ojo y especialmente en la punta de la nariz. Esta infección (llamada herpes zóster oftálmico) puede ser grave. Incluso con tratamiento, la visión puede verse afectada.

-
- Problemas de audición o equilibrio: Son posibles si tiene culebrilla dentro o cerca de su oído. También puede tener debilidad de los músculos en ese lado de la cara. Estos problemas pueden ser temporales o permanentes ya que el nervio que va hacia el oído también puede resultar afectado. Esta infección (denominada herpes zóster ótico o síndrome de Ramsay Hunt) puede causar ampollas en el conducto auditivo, dolor, parálisis parcial del rostro, pérdida de audición, zumbido en los oídos (acúfenos, tinnitus) y, algunas veces, vértigo.
En muy raras ocasiones, la culebrilla también puede causar neumonía, inflamación del cerebro (encefalitis) o la muerte.
Para evitar el desarrollo de infecciones bacterianas, las personas con herpes zóster deben mantener la piel afectada limpia y seca, y no rascarse las ampollas.
Tratamiento (1,3,3,4)
Los medicamentos antivirales pueden ayudar a que el brote sea más corto y menos severo. También pueden ayudar a prevenir la neuralgia postherpética. Los medicamentos son más efectivos si puede tomarlos dentro de los tres días posteriores a la aparición de la erupción.
Los analgésicos también pueden ayudar con el dolor..
No existe cura para el herpes zóster, pero si se lo trata sin demora con antivirales recetados por el médico se puede acelerar la recuperación y reducir el riesgo de complicaciones. Algunos de estos medicamentos son:
- Aciclovir (Zovirax)
- Famciclovir
- Valaciclovir (Valtrex)
El herpes zóster puede causar un dolor intenso, por lo que el médico también podría recetarte:
- Parche de capsaicina tópica (Qutenza).
- Anticonvulsivos, como por ejemplo gabapentina (Neurontin).
- Antidepresivos tricíclicos, como la amitriptilina.
- Agentes entumecedores, por ejemplo lidocaína, aplicados en crema, gel, espray o parche para la piel.
- Medicamentos que contienen narcóticos, por ejemplo codeína.
- Inyecciones de corticosteroides o anestésico local.
- Vitaminas e inmunoterapia : la vitamina B1, la vitamina B6 y la vitamina B12 se pueden administrar por vía oral o inyectada.
El herpes zóster generalmente dura entre dos y seis semanas. La mayoría de las personas contraen herpes zóster solo una vez, pero es posible contraerlo dos veces o más.
Tratamiento tópico: los principios terapéuticos son disminuir la inflamación, secar, astringe y prevenir infecciones secundarias. El régimen de tratamiento es de uso externo con una solución de cloruro de metilrosanilinio al 2%. Si hay una infección secundaria, se puede aplicar neomicina tópica, mupirocina o crema de ácido fusídico. Si tiene úlceras gangrenosas, se pueden aplicar compresas húmedas con solución de neomicina al 0,1% o solución de etacridina al 0,1%. Se puede usar una solución de aciclovir al 0,1% al 0,5% para tratar el herpes zóster oftálmico. La crema tópica de ácido fosfórico al 0.1% (PPA) puede aliviar el dolor y acortar el curso clínico.
Tratamiento – Manejo en casa
Aplicar frio local mediante una toalla fría.
Mantenga la piel limpia.
La ducha es preferible al baño ya que con el baño existe el riesgo de una invasión bacteriana de las zonas de piel afectadas.
No usar jabón o gel de ducha perfumados porque pueden irritar la piel, por esto se recomienda excluir las zonas de piel infectadas.
Eliminar los vendajes o apósitos que se utilizan para cubrir las úlceras en la piel.
Use ropa cómoda que no se ajuste al cuerpo, ya que las zonas de piel afectadas son muy sensibles al roce. Deje que el aire toque su piel, a los virus no les gusta la sequedad. Lo mejor es usar ropa de algodón holgada para no presionar las heridas.
lavar con agua caliente la ropa que tenga contacto con las úlceras/ lesiones de la piel, así como las sábanas y las toallas tras su uso.
Utilizar loción de calamina y baños de avena ya pueden ayudar a aliviar parte del picor.
No te rasques. Córtate bien las uñas para evitar sobreinfecciones por rascado.
No aplicar cremas ni pomadas en las ampollas, sin supervisión ni indicación por profesional.
Evita la exposición al sol hasta que las lesiones desaparezcan por completo, porque favorece la aparición de manchas oscuras en el proceso de cicatrización.
Mientras que las ampollas o úlceras de la piel aún estén abiertas y supurando, evite todo contacto con cualquier persona que nunca haya tenido varicela, especialmente las mujeres embarazadas.
Prevención (4)
Se recomienda la prevención de la varicela mediante la vacunación infantil y la de adultos no inmunizados.
Existen dos vacunas contra el herpes zóster (culebrilla): una vacuna recombinante nueva y una vacuna más antigua con virus vivo debilitado. Las vacunas recombinantes contienen solo fragmentos de un virus. La vacuna recombinante es la preferida y la recomendada para personas sanas de 50 años o más, con independencia de si recuerdan haber sufrido varicela o herpes zóster y de si han recibido la vacuna anterior contra el herpes zóster.
La vacuna recombinante contra el herpes zóster se administra en dos dosis como inyección intramuscular. Las dosis se administran con un intervalo de separación de 2 a 6 meses y al menos 2 meses después de la vacuna más antigua (virus vivo debilitado) para las personas que han recibido dicha vacuna.
La vacuna recombinante reduce de forma significativa la posibilidad de contraer culebrilla y neuralgia posherpética.
Cuando se produce el herpes zóster, la toma de medicamentos antivíricos reduce el riesgo de desarrollar neuralgia posherpética.
Aunque es menos frecuente en gente joven, si sospechas que tu hijo puede estar afectado por un herpes zóster, evita administrarle ácido acetilsalicílico -aspirina-, ya que puede producirle una enfermedad inusual, pero grave, llamada Síndrome de Reye.
Si crees que puedes padecer herpes zóster, acude a tu médico, porque el tratamiento precoz puede disminuir la incidencia de la neuralgia postherpética u otras complicaciones más graves, especialmente si eres mayor de 50 años, estás inmunodeprimido o tienes síntomas oculares.
¿Se contagia? Cómo el herpes lo causa el virus de la varicela el contagio es posible en personas que no han pasado esta enfermedad o no han sido vacunadas de ella. Hay que evitar el contacto directo con personas afectadas en estos casos.
Bibliografía:
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En nuestra consulta, una de las preguntas habituales es ¿por qué duelen las úlceras o las heridas crónicas? A lo que siempre respondemos: las heridas, sean como sean, tengan o no un gran tamaño, tengan o no infección, curen o no, siempre duelen, aunque los dolores se pueden intensificar o ser diferentes según el curso que lleve la herida.
Índice
- 1 ¿Por qué duelen las úlceras y las heridas crónicas?
- 2 Dolor en las úlceras venosas.
- 3 Dolor en las úlceras por presión.
- 4 El dolor nociceptivo en las heridas crónicas.
- 5 ¿Por qué por la noche duelen más las úlceras?
- 6 Pero ¿por qué una úlcera podría no doler?
- 7 Consulta especializada en heridas crónicas.
¿Por qué duelen las úlceras y las heridas crónicas?
Existen diferentes factores que hacen que una herida duela más o menos, independientemente del umbral del dolor o capacidad de tolerancia al dolor de cada persona, como lo son:
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Estimulación de terminaciones nerviosas.
Las úlceras afectan la piel o mucosa. Si alcanzan áreas donde hay muchas terminaciones nerviosas, el dolor es inevitable, como son la boca, los genitales o la piel expuesta, que están repletos de nervios, por lo que las úlceras ahí suelen ser muy dolorosas.
-
Inflamación activa.
Una úlcera con inflamación activa produce sustancias químicas como prostaglandinas que sensibilizan los nervios, por lo que genera sensación de ardor, escozor y/o dolor punzante.
-
Infección.
Cuando una herida se infecta por bacterias, virus u hongos, se agrava la inflamación, lo que aumenta el dolor.
Todos estos factores ayudan a explicar por qué duelen las úlceras y las heridas crónicas, incluso cuando la lesión no parece muy grande o visible.
-
Dolor en las úlceras venosas.
Las úlceras vasculares venosas, úlceras venosas o por insuficiencia venosa, duelen por múltiples mecanismos fisiopatológicos, los cuales están relacionados principalmente con una mala circulación, una inflamación crónica y un daño del tejido provocados por el mal retorno de la sangre al corazón, acumulándose la sangre en las venas, y eso genera inflamación y daño en los tejidos.
Tipo de dolor : ardor, pesadez, molestia constante localizado en la parte interna del tobillo o pierna con una Intensidad que va de moderada a severa, no tolerando bien estar de pie y especialmente el dolor se agrava cuando hay infección o con vendajes mal colocados o inadecuados.
Existen medidas que alivian el dolor en lesiones venosas, como elevar la pierna, mantener una compresión adecuada mediante vendajes de compresión adecuada o medias de compresión.
¿Por qué duelen las úlceras venosas?
- La inflamación crónica del tejido debido a la hipertensión venosa sostenida produce extravasación de líquidos, proteínas y células inmunes, lo que desencadena una inflamación continua, la cual estimula las terminaciones nerviosas locales, provocando un dolor persistente, ardor o escozor.
- Isquemia relativa o hipoxia. Aunque no es una úlcera arterial, los tejidos ulcerados no reciben oxígeno adecuadamente, por lo que la hipoxia aumenta la acidosis local (ambiente ácido), que activa los receptores del dolor.
- Infección secundaria. Muchas úlceras venosas se infectan con bacterias, lo que agrava el dolor por la liberación de toxinas, pus, y aumento de la inflamación, entre otros factores.
- Presión o posición. El dolor puede empeorar al estar de pie o con las piernas colgando, porque aumenta la presión venosa, aliviando el dolor al elevar las piernas, ya que se favorece el retorno venoso.
Por lo que, al tratar la causa, mejorando el retorno venoso mediante la compresión y controlando el edema, aliviamos el dolor, que puede verse disminuido si lo conjugamos con la toma correcta de analgésicos.
Así como también podremos controlar el dolor evitando infecciones mediante la higiene, apósitos antimicrobianos si es necesario, es decir, si realizamos unos cuidados avanzados de heridas mediante el desbridamiento, apósitos especializados y terapia compresiva, las lesiones venosas van a provocar menos dolor.
- Daño directo de la piel y tejido subcutáneo debido a las enzimas inflamatorias y productos de degradación tisular que causan necrosis parcial y activan receptores nociceptivos, sintiendo un dolor agudo o punzante.
2. Dolor en las úlceras isquémicas.
Son lesiones cutáneas causadas por una reducción severa o interrupción del flujo arterial hacia una zona del cuerpo, típicamente en las extremidades inferiores (dedos del pie, talones o borde externo del pie). Son comunes en personas con enfermedad arterial periférica (EAP).
¿Por qué duelen las úlceras isquémicas?
- Isquemia del tejido es lo mismo que hipoxia severa debido a la falta de sangre arterial que impide el aporte de oxígeno y nutrientes, lo que provoca una muerte celular, una acumulación de metabolitos ácidos (como el ácido láctico), activándose los receptores de dolor (nociceptores), provocando un dolor intenso, profundo y persistente.
- Inflamación y necrosis debido al daño isquémico que genera una respuesta inflamatoria intensa, liberando mediadores como prostaglandinas y bradiquininas, que sensibilizan aún más las fibras nerviosas, que aumentan el dolor si existe una necrosis seca o húmeda.
- Dolor de reposo arterial. Habitualmente, el dolor suele empeorar en reposo, en la cama o estando con las piernas elevadas, porque se reduce el flujo sanguíneo sin ayuda de la bomba muscular, por lo que muchas personas deben dormir con la pierna colgando para aliviar el dolor; por ello no pueden dormir en la cama y lo hacen generalmente en el sillón o en cama con la pierna colgando.
- Estimulación de fibras nerviosas superficiales, ya que la piel está más fina y debilitada, y la exposición de terminaciones nerviosas en zonas ulceradas o necróticas intensifica la sensación de dolor.
¿Cómo es el dolor de las úlceras isquémicas?
El tipo de dolor de las úlceras isquémicas es intenso, punzante, profundo y persistente.
Este dolor se localiza principalmente en los dedos, talón y el borde del pie, es decir, las zonas distales. Suele agravarse tras la elevación de la pierna, durante el reposo nocturno. En los casos más avanzados, el dolor puede acompañarse de frialdad en la extremidad, piel delgada, pulsos débiles o ausentes y una coloración pálida o negruzca.
Para aliviarlo, colgar la pierna puede favorecer el flujo sanguíneo gracias al efecto de la gravedad.
Cuando el dolor es muy intenso, puede ser necesario recurrir a opioides.
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Dolor en las úlceras por presión.
Las úlceras por presión (UPP) o lesiones por presión (LPP) o úlceras por decúbito son lesiones localizadas en la piel y tejidos subyacentes causadas por una presión continua, generalmente sobre prominencias óseas como lo son talones, caderas, sacro… En aquellas personas que tienen una movilidad reducida, como personas encamadas o aquellas que padecen lesiones medulares, entre otras.
Aunque también surgen úlceras en zonas de fricción (como en los pies por el calzado, colocación de escayolas etc.) que pueden doler más aún por el contacto constante. Sin embargo, si hay daño nervioso o disminución de la sensibilidad, no causan dolor al inicio.
¿Por qué duelen las úlceras por presión?
- Por la isquemia tisular sostenida debido a presión constante que comprime capilares y reduce el flujo sanguíneo, provocando hipoxia y necrosis, esto activa los receptores del dolor en los tejidos dañados.
- Por la inflamación aguda y crónica debido a la muerte celular que activa una respuesta inflamatoria con liberación de prostaglandinas, bradiquinina y sustancia P que aumentan la sensibilidad al dolor en la zona.
- Por la infección a la que las lesiones por presión son propensas, lo que intensifica el dolor debido a la presencia de pus, descomposición de los tejidos y la liberación de toxinas bacterianas.
- Por la exposición de terminaciones nerviosas, como ocurre en estadios avanzados como los grados III o IV en la clasificación de las lesiones por presión, el daño puede llegar a músculo, hueso o nervios expuestos, provocando dolor severo, punzante o irradiado.
- Por factores mecánicos externos como el roce, fricción, humedad (incontinencia) o presión repetida sobre la úlcera, aumentan el dolor, así como vendajes mal colocados o movilizaciones inadecuadas también pueden empeorarlo.
El dolor en lesiones provocadas por presión suele ser percibido como un ardor, punzante, presión, sensibilidad local en las zonas más propensas a lesiones por presión, como el sacro, los glúteos, los talones, las caderas y omóplatos, entre otros, que se agravan ante el movimiento, cambio de postura, contacto directo.
Cómo se manifiesta el dolor en las úlceras por presión.
Las lesiones por presión pueden ser indoloras en aquellos casos en los que hay daño neurológico, como la lesión medular, neuropatía, etc.
En pacientes con deterioro cognitivo o con dificultad para hablar, el dolor puede pasar desapercibido, de ahí la importancia de observar signos indirectos como gestos, muecas, resistencia al movimiento, agitación, sudoración.
El dolor nociceptivo en las heridas crónicas.
Así que sí, querido paciente, las úlceras SÍ duelen y existe un factor común en todos los tipos de úlceras o heridas crónicas, que es el dolor nociceptivo, es el dolor que se produce como respuesta normal y fisiológica a un estímulo nocivo que daña los tejidos, que es detectado por los nociceptores.
Este mecanismo explica por qué duelen las úlceras y otras heridas crónicas, ya que el daño en los tejidos activa directamente los receptores del dolor.
Los nociceptores son terminaciones nerviosas libres del sistema nervioso periférico que responden a estímulos mecánicos como la presión, por ejemplo, a estímulos térmicos y estímulos químicos como las sustancias liberadas por el tejido dañado.
El dolor nociceptivo es el tipo de dolor que ocurre cuando los nervios detectan daño en los tejidos del cuerpo. En el caso de las úlceras, este dolor aparece porque la piel y otros tejidos están lesionados o inflamados.
Así como también tiene una respuesta al aumento del dolor nocturno.
¿Por qué por la noche duelen más las úlceras?
Durante la noche aumenta el dolor. El dolor suele aumentar en la noche por varias razones psicológicas, como una menor distracción, enfocándote más en las sensaciones físicas como el dolor y por eso su intensificación. Pero además existen razones fisiológicas como los cambios hormonales relacionados con el cortisol. El cortisol es una hormona que tiene ritmo circadiano, es decir, disminuye en la noche y tiene un efecto antiinflamatorio natural, por lo que, al disminuir en la noche, aumenta la inflamación y con ello el dolor. También existen cambios circulatorios durante el sueño, ya que al disminuir el movimiento o mantenerse en una sola posición, la circulación disminuye en ciertas áreas del cuerpo, como los miembros inferiores y superiores; por ello empeora el dolor debido a esa disminución circulatoria.
También el hecho de padecer enfermedades como la artritis reumatoide, fibromialgia, neuropatías, entre otras, tiene picos de dolor nocturnos como parte de su patrón.
Por lo tanto, y como factor común, cuando una úlcera se forma por presión prolongada, mala circulación venosa o arterial o infecciones, se activan los nociceptores, que son los receptores del dolor en la piel. Estos envían señales al cerebro, lo que genera una sensación dolorosa que suele ser localizada, es decir, que se siente directamente en la zona de la herida.
Este tipo de dolor suele describirse como punzante, ardoroso o sordo. Aumenta si la úlcera se toca, se limpia o se infecta, y puede dificultar el descanso o la movilidad del paciente.
El dolor nociceptivo en las úlceras no solo es una molestia física, sino que también puede afectar el estado emocional de la persona. Por eso, es importante controlarlo con el tratamiento adecuado, que puede incluir limpieza adecuada, medicamentos para el dolor y cuidados específicos de la herida.
Si quieres saber cómo realizamos curas sin dolor en úlceras y heridas crónicas, puedes consultar el siguiente artículo:
https://www.ulceras.info/divulgacion/curas-sin-dolor/?highlight=%22dolor%22
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Pero ¿por qué una úlcera podría no doler?
Siendo al ausencia de dolor quizás más grave que la presencia de dolor, ya que podría indicar:
- Neuropatía periférica: siendo la causa más frecuente de úlceras indoloras, es la neuropatía periférica, especialmente en pacientes con diabetes mellitus. La degeneración progresiva de fibras nerviosas, tanto sensitivas como autonómicas, impide la percepción del dolor y favorece el desarrollo de lesiones crónicas, particularmente en los pies (pie diabético).
Estas úlceras suelen tener bordes bien definidos, están localizadas en zonas de presión (metatarsos, talón) y pueden avanzar sin que el paciente lo note, aumentando el riesgo de infección y amputación.
Aunque también ocurre en otras enfermedades que cursan con neuropatía, como la enfermedad genética amiloidosis hereditaria o la enfermedad Charcot-Marie-Tooth (CMT), o enfermedades autoinmunes como la esclerosis múltiple o incluso trastornos metabólicos como la insuficiencia renal o el hipotiroidismo, que pueden provocar neuropatía periférica.
- Isquemia crítica en fases avanzadas de enfermedad arterial periférica: la isquemia severa puede dañar no solo los tejidos, sino también las terminaciones nerviosas, resultando en úlceras arteriales que, paradójicamente, pueden volverse indoloras. Esta situación requiere atención urgente, ya que indica un compromiso vascular profundo y suele asociarse a necrosis y riesgo de pérdida del miembro.
- Isquemia severa, como puede ocurrir en úlceras arteriales muy avanzadas; debido a la falta de oxígeno, los tejidos como los nervios locales pueden dañarse, anulando la percepción de dolor. Sin embargo, esto suele ir acompañado de otros signos graves, como piel fría, palidez o necrosis.
- Lesión medular o pérdida sensorial localizada, como ocurre en aquellas personas con lesión medular o enfermedades neurológicas (como esclerosis múltiple), que pueden desarrollar úlceras por presión en zonas insensibles sin experimentar dolor, debido tanto a la inmovilidad como a la pérdida de sensibilidad.
La ausencia de dolor en una úlcera debe alertar al profesional sanitario sobre la necesidad de explorar causas neurológicas y vasculares. La evaluación mediante pruebas de sensibilidad mediante pin‑prick, vibración y monofilamento, así como la evaluación de reflejos, índice tobillo-brazo y estudios neurofisiológicos, puede ser clave para orientar el tratamiento.
Por lo que, si tienes una úlcera que no duele, no es necesariamente una úlcera leve. La falta de dolor suele indicar un deterioro de la función sensorial y conlleva un mayor riesgo de complicaciones, por lo que exige un abordaje diagnóstico integral y un seguimiento riguroso.
Comprender por qué duelen las úlceras es clave para poder tratarlas correctamente y mejorar la calidad de vida del paciente.
Si tienes una lesión que te provoca dolor o no, no dudes en contactar con nosotros.
Consulta especializada en heridas crónicas.
Si tienes una herida o úlcera que provoca dolor, o incluso una lesión que no duele pero no cicatriza, es importante que sea valorada por profesionales especializados en heridas crónicas.
En el Centro Multidisciplinar de Úlceras Crónicas (CMUC) contamos con experiencia en el diagnóstico y tratamiento avanzado de úlceras venosas, arteriales, por presión y pie diabético.
Puedes contactar con nosotros o solicitar una valoración a través de nuestra web: https://www.centroulcerascronicas.com
Tratamiento del dolor en úlceras y heridas crónicas.
Bibliografía.
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Divulgación
El pie diabético y sus deformidades
Publicado
hace 4 semanasel
17 de marzo de 2026Por
CMUC Admin
Hoy en ulceras.info os vamos a hablar de las deformidades del pie diabético, una de las complicaciones más frecuentes y relevantes dentro del síndrome de pie diabético. Comprender por qué aparecen estas deformidades del pie diabético y cómo influyen en el riesgo de ulceración es fundamental para su prevención y para evitar complicaciones mayores.
El síndrome de pie diabético es definido por la OMS (Organización Mundial de la Salud) como la ulceración, infección y/o gangrena del pie asociados a neuropatía diabética y diferentes grados de enfermedad arterial periférica, y es el resultado de la interacción compleja de diferentes factores, de ahí la importancia que tiene su prevención.
Por tanto, el pie diabético sufre de diferentes componentes que aumentan el riesgo de ulceración y, a su vez, de deformidades del pie diabético:
-
Pérdida de la sensibilidad: con el avance de la enfermedad se produce una afectación de la sensibilidad superficial y profunda.
-
Afectación motora: como consecuencia se desarrollan deformidades muy características, debilidad muscular, etc.
-
Anhidrosis: quiere decir que hay una falta de hidratación de la piel que va a suscitar la aparición de fisuras en la piel.
-
Problemas vasculares: se producen oclusiones vasculares periféricas que impiden que la circulación en los pequeños vasos sea eficiente.
Índice
1. Deformación del pie diabético
Las deformidades del pie diabético pueden anteceder a la aparición de la neuropatía diabética o aparecer y evolucionar negativamente como consecuencia de la misma.
Existen estudios que abalan que las personas con neuropatía tienen mayor riesgo de sufrir ulceraciones en los pies, aunque no presenten deformidades. Hay muchas teorías que intentan explicar el por qué el pie del diabético es más susceptible a sufrir deformidades. La teoría más aceptada es que la debilidad y pérdida muscular se produce por la neuropatía motora. Cuando existe una inestabilidad muscular, hay unos músculos que sobreactúan más que otros, provocando deformidades.
2. Tipos de deformaciones causadas por el pie diabético
2.1 Juanete (Hallux valgus)
Se produce una serie de desviaciones en las falanges y el primer metatarsiano, dando lugar a ese bulto tan característico que llamamos juanete, que no es más que una prominencia ósea resultante a dichas desviaciones.
Al principio, cuando aparecen los síntomas, son leves y preocupa más la estética; sin embargo, cuando evoluciona, encontramos los primeros síntomas:
-
Dolor al calzarse
-
Ineficiencia del primer radio en la marcha, por tanto, va a sobrecargar a los demás radios, produciendo dolor en los mismos.
-
Bursitis
-
Durezas y callosidades
-
Se puede asociar a esta patología dedos en garra, martillo, maza…
2.2 Dedo en martillo
Es una deformidad que se caracteriza por la flexión excesiva de la última articulación del dedo y extensión de la articulación metatarsofalángica.
Este tipo de patología es más frecuente en personas que utilizan a diario calzado estrecho, ya que oprime el pie y obliga a los dedos a realizar una flexión. Es muy común la aparición de callosidades (helomas) en el dorso del dedo a consecuencia de esa flexión y por consiguiente si no se elimina el roce con el calzado puede derivar a una úlcera.
A consecuencia de esto, las cargas plantares se alteran, aumentando la presión en la parte del antepié (es la parte anterior a los dedos) provocando un adelgazamiento de la almohadilla grasa plantar, con lo cual disminuye la capacidad de amortiguación.
Dedos en martillo
2.3 Dedo en garra
Encontramos la articulación metatarsofalángica extendida y la flexión de las articulaciones interfalángicas. Esta deformidad es muy frecuente en mujeres, ya que suelen utilizar tacones con punta estrecha, esto favorece la garra de los dedos.
Al principio, cuando se va consolidando la deformidad, la garra es flexible; es decir, se puede volver a recolocar el dedo. Sin embargo, cuando la deformidad se establece, los tendones ya se han anquilosado y la garra permanece.
Se debe tener precaución a la hora de poner el calzado ya que ocurre como el caso anterior, puede aparecer una callosidad que roce con el zapato y puede desencadenar una herida.
Dedo en garra
2.4 Dedo en mazo
Observamos la última articulación del dedo flexionada. En este caso podemos observar una callosidad en la parte dorsal del dedo como en la punta del dedo por el apoyo del mismo.
Dedo en mazo
2.5 Arco normal
Estructura del pie correcta.
arco normal
2.6 Pie plano
Se caracteriza por una pérdida o disminución del arco interno del pie (bóveda plantar). Se asocian problemas en las articulaciones, tendones, musculatura, etc.
Puede producirse dolor en la planta del pie a consecuencia de un apoyo ineficiente, causando puntos de presión excesiva que puede provocar una úlcera.
pies planos
2.7 Pie cavo
Es el caso opuesto al anterior. Podemos observar un aumento del arco interno. Las manifestaciones que encontramos son principalmente el apoyo excesivo del antepié y la parte del talón pudiendo dolor en los metatarsianos, fascitis plantar, dificultad para calzarse, deformidades en los dedos, dolores musculares/articulares, etc.
Caso Clínico
Calzado en el pie diabético
Publicado
hace 1 mesel
3 de marzo de 2026Por
Ramón Burgos
El cuidado del pie es un aspecto fundamental en la práctica enfermera, especialmente en personas con factores de riesgo como diabetes, neuropatía periférica, deformidades del pie, edad avanzada o mala circulación. Un problema común y prevenible que observamos habitualmente en consulta es la aparición de úlceras derivadas del uso de calzado o plantillas inadecuadas, por eso es importante que, como personal especializado en tratamiento de lesiones, conozcamos los requisitos ideales tanto de calzado como de ortesis plantares, para poder identificar los riesgos, así como tratar las lesiones y evitar recidivas.
El cuidado del pie en personas con diabetes representa un reto constante en la práctica clínica y comunitaria. Las úlceras del pie diabético no solo afectan la calidad de vida del paciente, sino que constituyen una de las principales causas de infecciones, hospitalizaciones y amputaciones evitables. En este contexto, el calzado adecuado deja de ser un simple complemento para convertirse en una herramienta terapéutica fundamental.
La enfermera, por su cercanía con el paciente y su papel clave en la prevención, educación y seguimiento, debe contar con conocimientos sólidos sobre el uso del calzado terapéutico, la descarga de presiones plantares y la identificación temprana de factores de riesgo. Comprender cómo un zapato mal ajustado puede generar puntos de presión, rozaduras o microtraumatismos es tan importante como saber reconocer los signos iniciales de una úlcera.
En esta entrada abordaremos la relación entre el calzado y la aparición de úlceras, así como los conocimientos esenciales que toda enfermera debe manejar para orientar, prevenir complicaciones y promover un cuidado integral del pie diabético desde la práctica diaria.
El uso de un calzado inadecuado representa un factor de riesgo silencioso pero determinante en la salud del pie, especialmente en personas con diabetes, neuropatías de miembros inferiores y deformidades, ya que un zapato mal ajustado, rígido o con costuras internas puede generar puntos de presión, fricción continua y microtraumatismos que pasan desapercibidos cuando existe pérdida de sensibilidad.
Estas pequeñas lesiones iniciales, si no se detectan a tiempo y se aplican los tratamientos o cambios necesarios, pueden evolucionar hacia úlceras de difícil cicatrización.
Además, un mal calzado altera la biomecánica de la marcha, favoreciendo la aparición de deformidades, inestabilidad y sobrecarga en determinadas zonas del pie, lo que incrementa el riesgo de caídas, dolor y fatiga, afectando la movilidad y la autonomía de las personas. En casos más avanzados, la presión mantenida puede provocar callosidades, ampollas e infecciones que comprometen seriamente la integridad del tejido.
Por ello, la elección adecuada del calzado no debe considerarse un aspecto secundario. La enfermera desempeña un papel clave en la identificación de estos riesgos, en la educación de personas de riesgo y en la prevención de complicaciones, promoviendo hábitos seguros que contribuyan a proteger el pie y preservar la calidad de vida.
- Riesgos de usar un calzado inadecuado
- Presión excesiva en zonas específicas; puede causar callos, ampollas y úlceras.
- Fricción constante; favorece la formación de heridas y erosiones en la piel.
- Alteración de la marcha; provoca dolor, fatiga y riesgo de caídas.
- Deformidades del pie; como dedos en garra, juanetes o colapso del arco.
- Reducción de la circulación y ventilación; favorece infecciones y mal olor, como onicomicosis, pie de atleta, infecciones por hongos etc
- Complicaciones en personas con neuropatía; las lesiones pueden pasar desapercibidas y empeorar rápidamente.
- Impacto en la calidad de vida ya que provoca dolor, limitación de la movilidad y dependencia en actividades diarias.
- ¿qué calzados recomendados en nuestros centros?
En personas con alteraciones en el pie, el calzado que más recomendamos es la marca Calzamedi ®, ya que es una marca española, que ofrece calzado muy cómodo, con velcro, hormas anchas adaptadas para pies sensibles.
Entre otras, las que mas cumplen nuestros objetivos son Orthofeet ®, Drcomfort ®, Propet ® …. Por supuesto no todos los calzados son adecuados para todas las personas, por eso es importante valorar las necesidades de forma individualizada y buscar como norma general las siguientes características:
- Punta ancha y con espacio suficiente para que los dedos no estén apretados ni comprimidos, es decir que tenga una forma anatómica que respete la estructura natural del pie alojando todos los dedos sin comprimirlos, por eso siempre decimos que deben tener un alto y ancho especial cuya puntera sea cuadrada o redonda evitando el uso de zapatos de punta estrecha prestando atención al quinto dedo que es el que se expone más al roce en el zapato.
- El contrafuerte del zapato (pieza de refuerzo situada en la parte posterior del talón, diseñada para dar estructura, estabilidad y soporte al pie) debe ser rígido, para recoger el talón durante el impacto del choque de talón en la marcha y evitar que el pie se venza, especialmente cuando el pie está deformado en pronación o en supinación.
- Cierre ajustable con cordones, velcro o hebillas, y nosotros recomendamos preferiblemente velcro para facilitar su colocación sobre todo en personas de edad avanzada y en edad infantil, así como para aquellas personas con problemas de agilidad, con obesidad, ya que es más fácil a la hora de adaptar el calzado al pie. además, recomendamos que siempre tengan una buena sujeción en el talón para evitar movimientos excesivos, así como que posea lengüeta acolchada para proteger el dorso del pie de la presión de cordones o hebillas.
- Que contemple una buena amortiguación en la suela para absorber el impacto al caminar o estar de pie, además de aportar soporte en el arco del pie, especialmente importante para quienes tienen arcos planos o altos.
- Disponibilidad siempre de la opción de plantillas extraíbles para poder usar plantillas ortopédicas personalizadas si es necesario.
- La suela es preferible blanda y acolchada ya que estos diseños absorben el impacto al caminar y reducir la presión en áreas sensibles, evitando la formación de durezas y úlceras, sobre todo en aquellas personas con pie diabético y/o neuropatía o Suela Semirrígida en aquellos casos cuando existen deformidades o neuropatía, para proteger el pie sin ser totalmente rígida y preferiblemente con suela corrida, ya que se evita así el hueco que forman puntera y tacón, lo cual evita que el pie colapse hacia la parte interna y que el arco plantar pierda su estructura.. Además, que sea antideslizante ya que es fundamental para proporcionar estabilidad y disminuir el riesgo de caídas. El Grosor Adecuado de la suela debe tener entre 2 y 4 cm para mayor estabilidad nunca mayor para mantener una pisada más natural, teniendo en cuenta que cada cm de altura que se incremente en el tacón aumenta entre el 10%- 15% la presión que se recibe en el antepié.
- Forma de Balancín o Rocker, Facilita el despegue del antepié durante la marcha, aliviando la presión en la zona delantera del pie, estando recomendado este tipo de calzado para Los zapatos con forma de balancín (rocker) se recomiendan para reducir dolores articulares, aliviar la fascitis plantar, tendinitis de Aquiles, artritis y mejorar el equilibrio en personas mayores o con movilidad reducida. Su suela curva facilita la pisada, optimizando la transición y despegue del pie al caminar o correr.
- Materiales externos del calzado que sean transpirables, suaves y elásticos o maleables (como cuero natural piel, malla, licra) con forro interno liso, que permitan una correcta ventilación y evitar la acumulación de humedad, sudor e infecciones, así como el interior del zapato debe estar libre de costuras y protegido con un forro continuo, transpirable y que no forme arrugas en el interior con el uso, a consecuencia de la humedad del sudor y facilite el posterior secado.
- Tamaño o número de pie, ya que el calzado debe alojar el pie no sólo en longitud, sino también en anchura y en altura, por ello es un error en personas que tienen el pie muy ancho usar un número mayor al que necesitan perjudicándoles por el aumento de los movimientos de fricción con el pie, así como la perdida de la relación anatómica que el zapato tiene previamente diseñado de forma estándar.
Caso clínico 1:
Paciente varón 79 años, independiente para las actividades de la vida diaria que acude a nuestro servicio de enfermería derivado por servicio de podología por úlcera en zona plantar desde hace 5 meses tras retirada de heloma, que no evoluciona, en paciente con antecedentes personales de Diabetes Mellitus en tratamiento con insulina e hipertensión arterial en tratamiento.
Se observa ausencia de vello y dermopatía diabética, uñas engrosadas, piel seca, dermopatía diabética y buen relleno veno capilar. Pulsos distales positivos con un índice tobillo brazo de 1.1 mmhg y pruebas de sensibilidad disminuida casi ausente.
Imagen úlcera en pie diabético. CMUC
Imagen úlcera en pie diabético. CMUC
Procedemos a la realización de curas en ambiente húmedo según las necesidades de la lesión por presión junto con descargas selectivas, adaptadas al paciente y al calzado que debe ser cambiado inmediatamente, consiguiendo una epitelización de la lesión en 5 meses, con tratamientos interrumpidos por ingresos hospitalarios por otras patologías.
El calzado que presentaba en el momento de la valoración era un calzado tipo ejecutivo, sin puntera muy estrecha, pero le indicamos porque, aunque parezca un buen calzado no lo es:
- Excesiva presión en el antepié, que, aunque no tenga una puntera muy estrecha sigue siendo estrecha, concentrando la carga obre la cabeza del 1º dedo pie., as como aumenta la máxima presión plantar máxima lo cual favorece a la que herida se mantenga abierta, se retrase la cicatrización y pone en riesgo que esta lesión se profundice.
- No posee descarga selectiva, es decir no permite el uso de plantillas personalizadas o descargas temporales, lo cual impide que la presión se redistribuya lejos de la lesión.
- Material del calzado rígido, ya que, aunque parezca “bueno” por ser de piel es una piel dura y poco adaptable lo cual provoca fricción y cizallamiento.
- Suela fina y poco amortiguada, lo que impide la absorción impactos y además provoca un aumento del estrés repetido en la zona lesionada mientras camina.
- Limitación del volumen interno, comprimiendo de forma directa la lesión, así como dificulta el uso de vendajes, apósitos avanzados entre otros.
- Alteración de la biomecánica, ya que favorece la presión del antepié, sometiéndolo a una hiperpresión del antepié y del primer dedo, agravando deformidades asociadas como juanetes, dedos rígidos, prominencia del metatarso como es este caso en particular.
Desde un inicio indicamos la necesidad de cambio de calzado ya que porta un calzado inadecuado para su pie y patologías, no pudiendo permitir la realización de descargas selectivas, indicando el uso de calzado postquirúrgico con descarga delantera si no es posible acceder rápidamente a otro calzado con las características necesarias. Algunos de los calzados especializados temporales (médicos/ortopédicos), que recomendamos cuando existen lesiones activas, como en este caso, donde necesitamos descargar la parte delantera son los llamados zapatos offloading o post-operatorio, ya que es lo más recomendable clínicamente para aliviar la presión en la zona afectada como mostramos en las imágenes siguientes, diferentes modelos (12):
Imagen de diferentes modelos de calzados pos-operatorios. (12)
Imagen de diferentes modelos de calzados pos-operatorios. (12)
Imagen de diferentes modelos de calzados pos-operatorios. (12)
Tras conseguir la epitelización recomendamos la realización de plantillas personalizadas con descarga de esa zona por tener una cabeza del metatarso muy pronunciada, la cual provoca metatarsalgia (dolor/inflamación en la bola del pie) por sobrecarga, a menudo causada por mala mecánica al caminar, calzado inadecuado que se manifiesta con con dolor punzante, ardor y callosidades (hiperqueratosis) al apoyar, cuyo tratamiento principal y para evitar recidivas es el uso del plantillas personalizadas y calzado adaptado y cómodo.
Caso clínico 2:
Paciente varón 79 años, independiente para las actividades de la vida diaria que acude a nuestro servicio de enfermería por lesión en pulpejo del primer dedo del pie derecho desde hace unas semanas. Antecedentes personales de Diabetes Mellitus en tratamiento con insulina, insuficiencia venosa crónica, e hipertensión arterial en tratamiento.
Presenta lesión con fibrina desnaturalizada con gran cantidad de hiperqueratosis y costras secas sanguinolentas muy adheridas. Se observa ausencia de vello y dermopatía diabética, uñas engrosadas, piel seca, dermopatía diabética y buen relleno venocapilar. Pulsos distales positivos con un índice tobillo brazo de 1.1 mmhg y pruebas de sensibilidad ausente.
Imagen úlcera en pie diabético. CMUC
Imagen úlcera en pie diabético. CMUC
Procedemos a la realización de curas en ambiente húmedo según las necesidades de la lesión por presión junto con descargas selectivas, adaptadas al paciente y al calzado que debe ser cambiado inmediatamente, consiguiendo una epitelización de la lesión en 3 meses, con tratamientos interrumpidos por ingresos hospitalarios por otras patologías.
En la valoración acude con zapatilla de deporte de una marca comunmente usadas por sus buenas caracteristicas, pero que para esta persona con esas patologias no son las mas adecuada, habiendo otras opciones dentro de la marca, que pueden ser beneficiosas.
En este caso las zapatillas deportivas no son las mas recomendadas por los sieguientes motivos:
- Poseen un exceso de flexibilidad en el antepie ya que son blandas y flexibles, de manera que el pie se “hunde” cuando camina y provoca una hiperpresion repetida en el pulpejo del primer dedo, que se ve acentuado y empeorado por la ausencia de dolor debido a la neuropatia diabetica, siendo desapercibido el microtraumatismo constante , ya que al ser un material blando no descarga sino que concentra la presion enla zona.
- Puntera aunque aparentemente es ancha no es baja, es decir la altura interna es escasa, provocando roce constante sufriendo el dedo una presion dorsal y frontal.
- El tejido, es un tejido tipo mesh el cual provoca transpiracion al ser un tejido con estructura abierta y perforada, muy ligero y transpirable ideal para calzado deportivo, pero es un tejido que no protege y se deforma con la marcha provocando friccion y cizallamiento .
- La plantilla que posee el calzado es muy blanda sin descarga en el primer radio y no controla las presiones aumentando el tiempo de apoyo del hallux.
- Ausencia de suela tipo rocker, no poseen balancin anterior real por lo que el dedo gordo empuja mas tiempo en la fase final d ela marcha sobrecargandose continuamente.
Por lo que este tipo de calzado blando y cómodo para una persona diabética permite demasiado movimiento y presión en el primer dedo que de forma continua con ausencia de la sensibilidad provoca una úlcera.
El conocimiento en calzado y sus características no es una moda, es una parte más del conocimiento necesario del personal encargado en cuidados del pie, aún más para aquellos profesionales que tratan o en aquellas personas que tienen alguna alteración tanto en sensibilidad, anatomía y/o alguna patología con afectación en los pies como la neuropatía, diabetes etc.
Por ello, no cualquier calzado por “bueno”, “caro” y que se pueda comprar en ortopedias es adecuado para cualquier pie, he aquí la importancia del conocimiento en los diferentes calzados existentes y las necesidades de cada persona, aun más en aquellas que padecen diabetes, deformidades u otras alteraciones que puedan ocasionar lesiones por presión en los pies.
Si tienes alguna patología en los pies y te interesa conocer más en profundidad no olvides consultar nuestras publicaciones:
- Pincha aquí , si quieres saber sobre: Juanetes (HAV): Qué son, diagnóstico y tratamiento: https://www.ulceras.info/divulgacion/juanetes-hav-que-son-diagnostico-y-tratamiento/?highlight=%22calzado%22
- Pincha aquí , si quieres saber sobre: Fascitis Plantar – Etielogía y tratamiento: https://www.ulceras.info/noticias/fascitis-plantar-etielogia-y-tratamiento/?highlight=%22calzado%22
- Pincha aquí , si quieres saber sobre: espolón calcáneo: https://www.ulceras.info/divulgacion/espolon-calcaneo/?highlight=%22calzado%22
- Pincha aquí , si quieres saber sobre: Helomas; heloma nicotínico: https://www.ulceras.info/divulgacion/2024-ano-nuevo-y-nuevos-propositos/?highlight=%22calzado%22
- Pincha aquí , si quieres saber sobre: La importancia de las descargas selectivas en el pie: https://www.ulceras.info/caso-clinico/la-importancia-de-las-descargas-selectivas-en-el-pie/?highlight=%22calzado%22
- Pincha aquí , si quieres saber sobre: Descargas aplicadas al PIE Diabético: https://www.ulceras.info/noticias/podologia-descargas-aplicadas-al-pie-diabetico/?highlight=%22calzado%22
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