La culebrilla o herpes zóster es una erupción de sarpullido o ampollas en la piel. Es causada por el virus de la varicela-zoster, el mismo que causa la varicela. Después de tener varicela, el virus permanece en su cuerpo. Puede que no cause problemas por muchos años, pero a medida que envejece el virus puede reaparecer como culebrilla. (1,2)
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Durante la varicela, el virus se disemina al torrente sanguíneo e infecta las células nerviosas (ganglios nerviosos) de los nervios espinales o craneales. En los ganglios, el virus permanece en un estado inactivo (latente) y puede no volver a causar síntomas o bien reactivarse muchos años después. (4)
Cuando se reactiva, el virus viaja por las fibras nerviosas hasta la piel, donde produce úlceras dolorosas parecidas a las de la varicela. El brote de herpes zóster casi siempre aparece en una franja de piel situada encima de las fibras nerviosas infectadas, y solo en un lado del cuerpo. Esta franja de piel, el área inervada por las fibras nerviosas de una única región nerviosa espinal, se denomina dermatoma. También pueden aparecer úlceras en los dermatomas situados junto al dermatoma afectado. (4)
El herpes zóster es más común en primavera y otoño, principalmente en adultos.
Factores y grupos de riesgo (1-4)
Antecedentes de Varicela.
Inmunodepresión: Por enfermedades (VIH/SIDA, Cáncer), algunos medicamentos, tratamiento del cáncer y trasplantes de órganos.
Edad: (el riesgo aumenta según avanza la edad).
Los grupos de riesgo más predisponentes a contraer la culebrilla son:
Adultos mayores de 60 años.
Niños que tuvieron Varicela antes del primer año de vida.
Personas inmunodeprimidas.
Síntomas | Signos
Por lo general, el zóster se diagnostica a partir de los antecedentes de dolor en un costado del cuerpo, junto con una erupción cutánea y las ampollas características.
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El herpes zóster es causado por el virus varicela-zóster y se manifiesta clínicamente por varicela o infección oculta después de la infección primaria en individuos sin inmunidad o con baja inmunidad. Posteriormente, el virus entra en las terminaciones nerviosas sensoriales de la piel y se mueve hacia el centro a lo largo de las fibras nerviosas del ganglio de la raíz dorsal o del ganglio del trigémino, acechando permanentemente en las neuronas de los ganglios de la raíz dorsal. Bajo la condición de diversas estimulaciones, el virus latente se reactiva, y crece y se reproduce, provocando inflamación y necrosis del ganglio afectado, generando dolor neuropático. Mientras tanto, el virus reactivado puede moverse a la piel a lo largo de las fibras nerviosas periféricas, dando como resultado un exantema vesicular segmentario característico del herpes zóster en la piel.
Los primeros signos de culebrilla incluyen ardor o dolor punzante y hormigueo o picazón. En general, se presenta a un lado del cuerpo o la cara. El dolor puede ser de leve a severo.
Durante los 2 o 3 días previos a la aparición del herpes zóster, la mayoría de las personas sufren dolor, sensación de hormigueo o prurito en una franja de piel (un dermatoma) en un lado del cuerpo, asi como síntomas premonitorios, como fiebre leve, fatiga, debilidad, malestar general, pérdida de apetito y sensación de ardor o neuralgia en la piel afectada. Sin embargo, la erupción cutánea ocurre en algunos pacientes que no presentan síntomas prodrómicos.
El eritema irregular se presenta en una determinada área de distribución nerviosa en 1 a 3 días, y aparecen muchas o agrupadas papulovesículas del tamaño de una cabeza de alfiler, que se desarrollan rápidamente en ampollas, que posteriormente en la franja de piel, se desarrollan racimos de pequeñas ampollas llenas de líquido con contenido transparente y claro rodeadas por una pequeña área roja.
Generalmente, aparecen nuevas erupciones en sucesión dentro de los 2 a 5 días posteriores al inicio.
El contenido de las ampollas puede ser turbio y purulento en algunos días, o las ampollas se rompen parcialmente formando erosiones.
Las lesiones cutáneas finalmente se secan y se forman costras, y se curan después de la eliminación de las costras dejando manchas o pigmentaciones rojizas temporales y sin dejar cicatrices.
Habitualmente, las ampollas solo aparecen en la zona de piel inervada por las fibras del nervio infectado. Muy a menudo las ampollas aparecen en el tronco, por lo general en un solo lado, Pero algunas también pueden aparecer en cualquier otro lugar del cuerpo. Por lo general, las ampollas siguen formándose durante los 3 a 5 días siguientes. El área afectada suele ser sensible a cualquier estímulo, incluso a un ligero roce, y puede ser muy dolorosa.
Entre uno a 14 días después, tendrá una erupción. Esta consiste en ampollas que generalmente duran entre siete y 10 días. El sarpullido suele presentarse en una sola banda alrededor del lado izquierdo o derecho del cuerpo. En otros casos, la erupción ocurre en un lado de la cara. En raras ocasiones, usualmente en personas con sistemas inmunitarios debilitados, la erupción puede estar más extendida y parecerse a una erupción de varicela.
Algunas personas también pueden presentar otros síntomas, como:
Fiebre
Dolor de cabeza
Escalofríos
Dolor abdominal
Tipos (1,3,4,4)
En algunos casos aparecen eritema y pápulas, pero no aparecen las típicas ampollas, lo que se conoce como herpes zóster incompleto o abortivo.
Si hay ampollas, se denomina herpes zóster ampolloso.
Si el contenido de la ampolla tiene sangre, se denomina herpes zóster hemorrágico.
En pacientes con linfoma maligno o en pacientes mayores y enfermos, las erupciones variceliformes generalizadas ocurren pocos días después de las erupciones locales y, a menudo, se acompañan de fiebre alta, lo que produce daño pulmonar y cerebral, incluso conduce a la muerte, lo que se denomina herpes zoster generalizado o diseminado.
En pacientes de edad avanzada o desnutridos, las lesiones cutáneas pueden ser necróticas y pueden quedar cicatrices después de la cicatrización, lo que se denomina herpes zóster gangrenoso.
Herpes zóster diseminado, principalmente en los pacientes con linfoma de Hodgkin o con linfomas no Hodgkin (40 %). El exantema puede expandirse por toda la piel y se parece al exantema de la varicela, pero es doloroso. Frecuentemente aparece neumonía, hepatitis y encefalitis.
Herpes zóster recurrente (≤5 %), puede señalar una enfermedad neoplásica maligna o una inmunodeficiencia celular.
El herpes zóster durante el embarazo no está asociado con la infección intrauterina, y el herpes zóster del recién nacido está relacionado con las mujeres embarazadas con varicela durante el embarazo.
Además, el herpes zóster puede ser inducido por traumatismos, en personas resistentes a la fatiga (defatigación), diversas infecciones y la aplicación de fármacos de metales pesados como el arsénico y el antimonio. En ocasiones, las erupciones del herpes zóster se agrupan y pueden asociarse con una infección exógena del VZV y la activación de virus latentes.
En pacientes que reciben quimioterapia citotóxica o terapia inmunosupresora, la incidencia de herpes zóster es de aproximadamente 30% en un año y aproximadamente 1/3 se diseminan. Los pacientes que reciben grandes dosis de glucocorticoides también tienen un mayor riesgo de infección por VZV (virus varicela zoster).
Diagnóstico (1,3,4)
Sobre la base de las ampollas agrupadas, distribuidas a lo largo de los nervios y dispuestas zonalmente, las lesiones unilaterales y la neuralgia evidente, el diagnóstico no es difícil.
El virus del herpes zóster se puede encontrar en cultivos de tejidos. Los anticuerpos que se unen al complemento y los antígenos del VZV en suero pueden verse en la inmunofluorescencia.
Las células del globo multinucleadas son visibles en el frotis de líquido de ampollas. El VZV se puede confirmar rápidamente en microscopía electrónica.
El ADN del VZV se puede detectar en la prueba de PCR.
Etiología (1-4)
Suele desconocerse la causa por la que el virus se reactiva, pero a veces la reactivación se produce cuando un trastorno o la administración de medicamentos debilitan el sistema inmunitario.
La exposición al sol y el estrés son factores relacionados con su aparición.
A diferencia de las infecciones por el virus del herpes simple, que pueden repetirse muchas veces, normalmente aparece un único brote de herpes zóster a lo largo de la vida de una persona. Algo menos del 4% de las personas tienen más de un brote.
El herpes zóster puede aparecer a cualquier edad, pero es más frecuente después de los 50 años. La posibilidad de desarrollar culebrilla (herpes zóster) aumenta con la edad. (4)
Complicaciones (1,3,3,4)
La culebrilla puede causar complicaciones, como:
En la piel pueden quedar cicatrices o hiperpigmentación, aunque la mayoría de las personas se recuperan sin sufrir consecuencias a largo plazo. Algunas personas, en especial las de edad avanzada, continúan teniendo dolor crónico en la zona afectada (neuralgia posherpética). Neuralgia posherpética es la complicación más común de la culebrilla ya que causa dolor intenso en las áreas donde tuvo la erupción de culebrilla.
La neuralgia posherpética se desarrolla en aproximadamente el 10% de las personas que han tenido herpes. Es más frecuente en las personas mayores. En la neuralgia posherpética, las personas que han sufrido culebrilla continúan teniendo dolor mucho después de que la erupción haya desaparecido. El dolor ocurre en áreas de la piel inervadas por nervios infectados con herpes zóster. La neuralgia postherpética puede ser muy grave e incluso incapacitante.
En general, mejora en unas pocas semanas o meses. Pero algunas personas pueden tener dolor por neuralgia posherpética durante muchos años y puede interferir con la vida diaria.
Si la culebrilla afecta su ojo puede tener pérdida de la visión. Puede ser temporal o permanente debido a la afectación del nervio que conduce al ojo por el herpes, este puede infectarse. La infección ocular es más común cuando se producen úlceras en la frente, cerca del ojo y especialmente en la punta de la nariz. Esta infección (llamada herpes zóster oftálmico) puede ser grave. Incluso con tratamiento, la visión puede verse afectada.
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Problemas de audición o equilibrio: Son posibles si tiene culebrilla dentro o cerca de su oído. También puede tener debilidad de los músculos en ese lado de la cara. Estos problemas pueden ser temporales o permanentes ya que el nervio que va hacia el oído también puede resultar afectado. Esta infección (denominada herpes zóster ótico o síndrome de Ramsay Hunt) puede causar ampollas en el conducto auditivo, dolor, parálisis parcial del rostro, pérdida de audición, zumbido en los oídos (acúfenos, tinnitus) y, algunas veces, vértigo.
En muy raras ocasiones, la culebrilla también puede causar neumonía, inflamación del cerebro (encefalitis) o la muerte.
Para evitar el desarrollo de infecciones bacterianas, las personas con herpes zóster deben mantener la piel afectada limpia y seca, y no rascarse las ampollas.
Tratamiento (1,3,3,4)
Los medicamentos antivirales pueden ayudar a que el brote sea más corto y menos severo. También pueden ayudar a prevenir la neuralgia postherpética. Los medicamentos son más efectivos si puede tomarlos dentro de los tres días posteriores a la aparición de la erupción.
Los analgésicos también pueden ayudar con el dolor..
No existe cura para el herpes zóster, pero si se lo trata sin demora con antivirales recetados por el médico se puede acelerar la recuperación y reducir el riesgo de complicaciones. Algunos de estos medicamentos son:
Aciclovir (Zovirax)
Famciclovir
Valaciclovir (Valtrex)
El herpes zóster puede causar un dolor intenso, por lo que el médico también podría recetarte:
Parche de capsaicina tópica (Qutenza).
Anticonvulsivos, como por ejemplo gabapentina (Neurontin).
Antidepresivos tricíclicos, como la amitriptilina.
Agentes entumecedores, por ejemplo lidocaína, aplicados en crema, gel, espray o parche para la piel.
Medicamentos que contienen narcóticos, por ejemplo codeína.
Inyecciones de corticosteroides o anestésico local.
Vitaminas e inmunoterapia : la vitamina B1, la vitamina B6 y la vitamina B12 se pueden administrar por vía oral o inyectada.
El herpes zóster generalmente dura entre dos y seis semanas. La mayoría de las personas contraen herpes zóster solo una vez, pero es posible contraerlo dos veces o más.
Tratamiento tópico: los principios terapéuticos son disminuir la inflamación, secar, astringe y prevenir infecciones secundarias. El régimen de tratamiento es de uso externo con una solución de cloruro de metilrosanilinio al 2%. Si hay una infección secundaria, se puede aplicar neomicina tópica, mupirocina o crema de ácido fusídico. Si tiene úlceras gangrenosas, se pueden aplicar compresas húmedas con solución de neomicina al 0,1% o solución de etacridina al 0,1%. Se puede usar una solución de aciclovir al 0,1% al 0,5% para tratar el herpes zóster oftálmico. La crema tópica de ácido fosfórico al 0.1% (PPA) puede aliviar el dolor y acortar el curso clínico.
Tratamiento – Manejo en casa
Aplicar frio local mediante una toalla fría.
Mantenga la piel limpia.
La ducha es preferible al baño ya que con el baño existe el riesgo de una invasión bacteriana de las zonas de piel afectadas.
No usar jabón o gel de ducha perfumados porque pueden irritar la piel, por esto se recomienda excluir las zonas de piel infectadas.
Eliminar los vendajes o apósitos que se utilizan para cubrir las úlceras en la piel.
Use ropa cómoda que no se ajuste al cuerpo, ya que las zonas de piel afectadas son muy sensibles al roce. Deje que el aire toque su piel, a los virus no les gusta la sequedad. Lo mejor es usar ropa de algodón holgada para no presionar las heridas.
lavar con agua caliente la ropa que tenga contacto con las úlceras/ lesiones de la piel, así como las sábanas y las toallas tras su uso.
Utilizar loción de calamina y baños de avena ya pueden ayudar a aliviar parte del picor.
No te rasques. Córtate bien las uñas para evitar sobreinfecciones por rascado.
No aplicar cremas ni pomadas en las ampollas, sin supervisión ni indicación por profesional.
Evita la exposición al sol hasta que las lesiones desaparezcan por completo, porque favorece la aparición de manchas oscuras en el proceso de cicatrización.
Mientras que las ampollas o úlceras de la piel aún estén abiertas y supurando, evite todo contacto con cualquier persona que nunca haya tenido varicela, especialmente las mujeres embarazadas.
Prevención (4)
Se recomienda la prevención de la varicela mediante la vacunación infantil y la de adultos no inmunizados.
Existen dos vacunas contra el herpes zóster (culebrilla): una vacuna recombinante nueva y una vacuna más antigua con virus vivo debilitado. Las vacunas recombinantes contienen solo fragmentos de un virus. La vacuna recombinante es la preferida y la recomendada para personas sanas de 50 años o más, con independencia de si recuerdan haber sufrido varicela o herpes zóster y de si han recibido la vacuna anterior contra el herpes zóster.
La vacuna recombinante contra el herpes zóster se administra en dos dosis como inyección intramuscular. Las dosis se administran con un intervalo de separación de 2 a 6 meses y al menos 2 meses después de la vacuna más antigua (virus vivo debilitado) para las personas que han recibido dicha vacuna.
La vacuna recombinante reduce de forma significativa la posibilidad de contraer culebrilla y neuralgia posherpética.
Cuando se produce el herpes zóster, la toma de medicamentos antivíricos reduce el riesgo de desarrollar neuralgia posherpética.
Aunque es menos frecuente en gente joven, si sospechas que tu hijo puede estar afectado por un herpes zóster, evita administrarle ácido acetilsalicílico -aspirina-, ya que puede producirle una enfermedad inusual, pero grave, llamada Síndrome de Reye.
Si crees que puedes padecer herpes zóster, acude a tu médico, porque el tratamiento precoz puede disminuir la incidencia de la neuralgia postherpética u otras complicaciones más graves, especialmente si eres mayor de 50 años, estás inmunodeprimido o tienes síntomas oculares.
¿Se contagia? Cómo el herpes lo causa el virus de la varicela el contagio es posible en personas que no han pasado esta enfermedad o no han sido vacunadas de ella. Hay que evitar el contacto directo con personas afectadas en estos casos.
Bibliografía:
Culebrilla (herpes zóster) [Internet]. National Library of Medicine; [citado 29 de marzo de 2021]. Disponible en: https://medlineplus.gov/spanish/shingles.html
Zóster – Diagnóstico y tratamiento – Mayo Clinic [Internet]. [citado 29 de marzo de 2021]. Disponible en: https://www.mayoclinic.org/es-es/diseases-conditions/shingles/diagnosis-treatment/drc-20353060
Herpes zoster: causas, síntomas, diagnóstico, tratamiento y prevención | Medcubic [Internet]. [citado 29 de marzo de 2021]. Disponible en: https://medcubic.com/node/144
Herpes zóster (culebrilla) – Infecciones [Internet]. Manual MSD versión para público general. [citado 29 de marzo de 2021]. Disponible en: https://www.msdmanuals.com/es-es/hogar/infecciones/infecciones-por-el-virus-del-herpes/herpes-z%C3%B3ster-culebrilla