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Sarampión, una enfermedad altamente contagiosa

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El sarampión es el paradigma de la enfermedad más infecciosa que existe. Mientras que una persona con gripe contagia a 1 o 2, alguien con sarampión puede infectar hasta a 18 personas. El virus queda suspendido en el aire hasta dos horas después de que el enfermo se haya ido, lo que facilita brotes explosivos en poco tiempo.

La alarma no es solo por la velocidad de contagio, sino por lo que ocurre después. El virus puede causar neumonía grave, encefalitis y la amnesia inmunológica. El virus “borra” las defensas del cuerpo contra otras enfermedades (como neumonías bacterianas), dejando al paciente vulnerable durante años tras recuperarse.

El sarampión y su peligrosidad han aumentado debido al resurgimiento de brotes globales, donde España ha perdido recientemente su estatus de “país libre de sarampión” tras un aumento drástico de casos en 2025 y 2026.

Los casos han escalado drásticamente: de apenas 11 casos en 2023, se pasó a 227 en 2024 y a 397 casos confirmados en 2025, donde se han registrado brotes importantes en el País Vasco, Cataluña y las Islas Canarias.

¿Qué debemos saber? Estrategias para calmar el picor y prevenir infecciones.

Es una enfermedad infecciosa exantemática aguda, causada por un virus.

Se transmite a través de gotitas respiratorias (tos, estornudos) o contacto directo, por lo que es altamente contagiosa.

La población de riesgo incluye niños menores de 5 años, embarazadas y personas inmunodeprimidas, aunque afecta a cualquier edad. Además de aquellas que no están inmunizadas.

El sarampión puede derivar en complicaciones graves como neumonía o encefalitis.

Cronología del contagio.

Periodo de incubación (10-14 días): El virus se asienta sin presentar síntomas visibles.

Tiene una ventana de contagio en la que la persona contagia desde 5 días antes de que aparezca el sarpullido hasta 4 días después.

Fase crítica Al 10.º día se inicia la respuesta inmune, coincidiendo con la aparición de fiebre alta y síntomas respiratorios como tos y bronquitis aguda.

Signos y síntomas principales.

Antes del sarpullido, aparece la “facies sarampionosa”:

– Fiebre elevada (hasta 40-41°C).

– Tos seca e irritativa.

–        Rinitis: Goteo nasal intenso.

– Conjuntivitis: Ojos inflamados y sensibilidad a la luz (fotofobia).

Manchas de Koplik: Pequeños puntos blancos con centro azulado dentro de las mejillas (signo exclusivo del sarampión) que aparecen antes del exantema cutáneo.

 

Imagen de manchas de Koplik.

 

El exantema (evolución de la piel)

El sarpullido tiene un orden específico de aparición:

Inicialmente con manchas rojas planas que pueden estar levemente elevadas.

Comenzando por el rostro y detrás de las orejas, que se extiende hacia el tronco, brazos y, finalmente, piernas y pies.

El aspecto inicial de las manchas rojas tiende a unirse, creando zonas de piel roja intensa.

 

Imagen de sarpullido rojo moteado por sarampión. 4

Las 4 etapas clínicas

  • Incubación (10-14 días): Asintomática.
  • Fase prodrómica (4 días): Fiebre, catarro, malestar y aparición de las manchas de Koplik.
  • Fase exantemática (5 días): Explosión del sarpullido, fiebre máxima de hasta 40 ºC, somnolencia e irritabilidad.
  • Fase descamativa Mejora general, la fiebre baja y la piel presenta una descamación fina (aspecto de harina) que puede durar hasta 10 días.

Recuperación y tratamiento

El sarpullido puede durar hasta 7 días y desaparece en el mismo orden en que apareció.

La tos y la descamación de la piel pueden durar hasta 10 días más.

No existe tratamiento antiviral específico, solo descanso, hidratación constante y cuidado de la piel para evitar la sobreinfección por rascado y aliviar la inflamación, mediante el uso de productos reparadores como productos a base de aceites ozonizados y antisépticos para evitar infecciones.

Así como el tratamiento de los síntomas mediante antipiréticos (paracetamol/ibuprofeno, no aspirina) y controlando complicaciones como neumonía con antibióticos si son bacterianas. En revisiones se recomienda la vitamina A para reducir gravedad en ciertos casos, siendo la vacunación triple viral clave en la prevención del contagio.

Complicaciones:

El sarampión es una enfermedad muy peligrosa y potencialmente mortal, especialmente para niños pequeños no vacunados. No es solo un sarpullido pasajero; es una de las enfermedades más contagiosas del mundo y puede dejar secuelas graves de por vida.

Alrededor del 30% de los infectados desarrollan complicaciones que pueden afectar órganos vitales:

Sistema respiratorio La neumonía es la complicación más frecuente y la causa principal de muerte por sarampión en niños.

Sistema neurológico: 1 de cada 1,000 niños desarrolla encefalitis (inflamación del cerebro), que puede causar sordera, convulsiones o discapacidad intelectual permanente.

Amnesia inmunológica El virus puede “borrar” la memoria del sistema inmunitario, dejando al cuerpo vulnerable a otras infecciones (como gripe o tuberculosis) durante meses o años después de recuperarse, así como una secuela tardía mortal donde, años después de la infección (de 7 a 10 años), puede aparecer la panencefalitis esclerosante subaguda (PEES), una enfermedad degenerativa del cerebro que siempre es mortal.

A modo de resumen, entre sus complicaciones se encuentran:

– Diarrea severa

– Otitis o infección del oído

– Bronquitis y bronquiolitis

– Laringitis

– Neumonía

– Ceguera

– Encefalitis o inflamación del cerebro

– Muerte

Las complicaciones son más frecuentes en bebés y niños menores de cinco años, donde casi 1 de cada 3 niños que contrae sarampión termina en el hospital. Se suma en los adultos mayores de 30 años y, por supuesto, en aquellas personas con sistema inmune deprimido.

Qué recomendamos.

Prevención y medidas generales

Prevención de oro: La vacunación triple vírica es la única medida eficaz
Consejos generales como mantener uñas cortas y usar ropa de algodón, mantener la piel limpia, hidratada y protegida para prevenir infecciones cutáneas, son un apoyo al cuidado, que no sustituyen el tratamiento médico si se precisa, y por supuesto aislamiento para evitar contagios.

Realización de cuidado continuo para mantener la hidratación con cremas suaves para restaurar la elasticidad de la piel, ya que el cuidado correcto de la piel previene cicatrices y complicaciones bacterianas.

NO utilizar productos que contengan alcohol sobre la piel, así como productos agresivos o exfoliantes y corticoides sin indicación médica.

Opciones de cuidado 

1. Septomida MD en baños o compresas si hay lesiones exudativas o riesgo de infección, ya que posee una triple acción terapéutica, especialmente cuando la piel está muy comprometida, porque contiene sulfato de zinc, sulfato de aluminio y sulfato de potasio eficaz por sus propiedades secantes, astringentes y antisépticas, siendo útil en casos donde hay exceso de humedad en la piel con afecciones exudativas, así como en irritaciones. Además, ofrece una limpieza antiséptica suave, limpiando la piel sin ser tan agresiva como otros antisépticos.

2. Conjugación de Lipikar y Cicaplast; ambas cremas son excelentes complementos porque abordan dos necesidades distintas durante el proceso del sarampión: la hidratación diaria y la reparación de lesiones específicas.

2.1. Lipikar (Baume AP+M) – El alivio diario del picor. Es un bálsamo relipidizante (aportación de los lípidos que le faltan a la piel, restaurando y fortaleciendo su barrera cutánea natural), diseñado para pieles con picor extremo que reequilibra la microbiota cutánea y calma el rascado de forma inmediata. Es ideal para la fase exantemática, aplicándola en todo el cuerpo para mantener la piel elástica y evitar que la sequedad aumente la sensación de picor.

2.2. Cicaplast (Baume B5+): Contiene pantenol (vitamina B5) al 5% y madecassoside, los cuales aceleran la regeneración de la epidermis y tiene propiedades antibacterianas (cobre/zinc/manganeso). Es perfecta para la fase descamativa o en zonas donde se ha rascado y hay pequeñas grietas o erosiones, además de que ayuda a que no queden marcas o cicatrices.

Rutina con aceites ozonizados

3.La línea completa de Ozoaqua ofrece una solución integral y muy bien tolerada para el cuidado de la piel con sarampión, ya que sus productos están formulados con aceites ozonizados, que tienen propiedades calmantes, purificantes y regeneradoras.

Integrar el jabón y la crema hidratante de Ozoaqua es la rutina perfecta; por eso la recomendamos, no solo por sus propiedades, sino por poder aplicarse una rutina completa de la misma marca, asegurando la compatibilidad de los productos.

3.1. Jabón de aceite ozonizado para la higiene, ya que es un limpiador sin detergentes (syndet) que limpia sin resecar, que gracias a sus aceites ozonizados ejerce un efecto higienizante suave y calmante durante el baño. Evita la tirantez y el picor que causan los jabones tradicionales, usándose durante toda la enfermedad, en los baños tibios diarios.

3.2. Ozoaqua Crema Corporal / Fluido Facial que permite mantener el nivel de ozónidos sobre la piel tras el baño, hidratando de forma profunda y continua, con propiedades regeneradoras y antiinflamatorias que ayudan a la piel a recuperarse más rápido del exantema, por lo que recomendamos usarla inmediatamente después del baño y varias veces al día para mantener la piel nutrida y flexible, minimizando la descamación.

Además, la gama Ozoaqua Sensitive es una opción excelente y aún más específica para aquellas las pieles más delicadas, frágiles o con tendencia atópica, maximizando las propiedades calmantes del aceite ozonizado, ya que poseen una mayor emoliencia por sus ingredientes adicionales como aceite de almendras dulces y jícama que ofrecen una acción altamente emoliente, es decir, suavizan y ablandan la piel seca y escamosa.

Además de proporcionar un refuerzo de la barrera cutánea reduciendo el daño en la piel y colaborando en la integridad de la barrera cutánea, lo cual es crucial cuando el exantema la hace más frágil.

Es decir, la gama sensitive de productos ozonizados mantiene todas las propiedades del aceite ozonizado (regenerantes, higienizantes y calmantes), pero con una fórmula optimizada para la alta tolerancia.

 

Bibliografía:

1.     Organización Mundial de la Salud (OMS). Sarampión: Datos y cifras. Ginebra: OMS; 2024.

2.     Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC). Measles (rubeola): Clinical Information. Atlanta: CDC; 2024.

3.     Wikipedia. Measles enanthema [Internet]. Imagen del exantema del sarampión. Wikimedia; s. f. [citado 29 ene 2026]. Disponible en: https://es.wikipedia.org/wiki/Sarampi%C3%B3n#/media/Archivo:Measles_enanthema.jpg

4.     AboutKidsHealth. Sarampión [Internet]. Toronto: AboutKidsHealth; s.f. [citado 29 ene 2026]. Disponible en: https://www.aboutkidshealth.ca/healthaz/infectious-diseases/measles/?language=es

5.     Organización Mundial de la Salud (OMS). Sarampión: Datos y cifras globales y regionales. Ginebra: OMS; 2026.

6.     Ministerio de Sanidad, Gobierno de España. Boletín Epidemiológico Semanal: Evolución del sarampión en territorio nacional (2025-2026). Madrid: Centro Nacional de Epidemiología; 2026.

7.     Comité Asesor de Vacunas de la Asociación Española de Pediatría (CAV-AEP). Sarampión. En: Manual de inmunizaciones en línea de la AEP. Madrid: AEP; 2023.

8.     Mayo Clinic. Sarampión: síntomas y causas. Rochester: Mayo Foundation for Medical Education and Research; 2023.

9.     Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS). Ficha técnica: Productos dermocosméticos y antisépticos de cuidado cutáneo (Septomida y Ozoaqua). Madrid: AEMPS; 2024.

10.  La Roche-Posay Research. El microbioma de la piel: ciencia y cuidado. París: L’Oréal; 2023.

 

 

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