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Hematoma: ¿qué es un hematoma y cómo tratarlo?

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Hematoma: ¿qué es un hematoma y cómo tratarlo?

 

En nuestra vida diaria todos corremos el riesgo de sufrir un hematoma, ya sea por un descuido o por un simple accidente, nos podemos tropezar y así tener una lesión en la piel que nos causa molestias. En la entrada de esta semana hablamos sobre las causas de los hematomas, los tipos de hematomas y que podemos hacer para que desaparezcan más rápido y de este modo las molestias causadas.

Dependiendo en que zona vivamos encontramos diferentes nombres: cardenal (Andalucía, Extremadura, Cataluña y País Vasco), brujón (Navarra, Jaén, Murcia), cototo (Chile), moretón (España, Argentina, Colombia, Perú, Uruguay, Venezuela, Chile), chipote (México, hematoma en la cabeza), chirnete (Aragón, hematoma en la cabeza), magulladura (México), morado (Cataluña, Murcia, Canarias, Cuba, Colombia), moratón (Asturias, Andalucía, Galicia, Extremadura, País Vasco), negral (Cedillo, Andalucía, Extremadura).

 

Definición de Hematoma

Un hematoma (del griego haimato= sangre y -ōma =tumor) es la acumulación de sangre causada por una rotura de los pequeños vasos sanguíneos, sus contenidos se filtran dentro del tejido blando que se encuentra debajo de la piel. Los hematomas aparecen generalmente como la respuesta de nuestro cuerpo a un posible golpe, una contusión o una magulladura.

Los hematomas son equimosis (manchas de la piel), pero también se pueden desarrollar en los órganos internos.

Estos pueden migrar gradualmente a medida que las células y los pigmentos fluidos se mueven en el tejido conectivo (por ejemplo, un hematoma en la base del pulgar se puede mover lentamente hasta cubrir todo el dedo en una semana).

 

Causas

Las causas más comunes son las caídas, lesiones deportivas, accidentes automovilísticos, golpes recibidos por otras personas o objetos, después de diferentes operaciones quirúrgicas. Existe la posibilidad de que un hematoma aparezca sin ningún traumatismo aparente, estas son otras de las posibles causas:

 

  • Contracturas musculares. Al realizar actividades físicas muy intensas y prolongadas, estas ayudan a los desgarramientos de los vasos sanguíneos y a la aparición de hematomas.
  • La edad. A medida que pasan los años la piel va perdiendo elasticidad, se hace más fina y aumenta la probabilidad de que ocurran desgarramientos internos.
  • El uso de medicamentos anticoagulantes (por ejemplo: ácido acetilsalicílico, warfarina, dabigatran, rivaroxaban, apixaban o clopidogrel), algunos anticonceptivos y los antiagregantes debilitan los vasos sanguíneos y pueden salir hematomas.
  • El color de la piel. Las pieles claras tienden con mayor facilidad a mostrar los hematomas.
  • La genética. Existen estudios que demuestran muchos casos donde un grupo familiar suele sufrir de hematomas sin razón aparente.
  • Quemaduras solares. Si nos exponemos al sol sin la protección adecuada, la pierde elasticidad y provoca hematomas.
  • Cuando una persona hace dieta sin prescripción médica, y no ingiere las vitaminas necesarias. En la mayoría de los casos hablamos de un déficit de vitamina B12, vitamina C y vitamina K.
  • Enfermedades de la sangre que pueden causar la aparición de hematomas:
    • Cáncer en la sangre, reprime la producción de las plaquetas, los glóbulos blancos y rojos.
    • El hígado está afectado, este procesa y elimina todas las toxinas del cuerpo.
    • Problemas de coagulación de la sangre.
    • Dermatosis Purpúrica. Enfermedad que ataca a los ancianos y tiene como característica principal los hematomas.
    • Las personas diabéticas pueden desarrollar hematomas como resultado de la resistencia a la insulina.

 

Acude a tu médico si tienes un hematoma inflamado, si el dolor en la zona del hematoma persiste por varios días, si aparecen hematomas frecuentes, si tu piel crea fácilmente hematomas, si tienes dudas si es un hematoma, si notas que aparece un bulto sobre el hematoma y si te salen hematomas de repente. Pues existe la posibilidad de que tengas alguna enfermedad que se esté manifestando.

 

Síntomas

Según la intensidad del golpe, hay distintos tipos de hematomas, y se muestran de la siguiente manera:

 

  • Dolor. El primer síntoma de un hematoma es sentir dolor en la zona donde se ha recibido el golpe.
  • Inflamación. La zona afectada sufrirá una inflamación que de forma natural irá bajando con el tiempo.
  • Decoloración de la piel. Según pase el tiempo la zona afectada cambiara de color. Primero tendrá un color rosáceo, luego un color amoratado, con los días sera amarillo-verdoso y según la piel va curando regresara a su color normal.

 

Tipos de hematomas

 

Según la estructura afectada y la gravedad del hematoma

  • Subcutáneo. Es el más leve y el más común, se encuentran debajo de la piel.

 

  • Puede afectar órganos internos, dentro de la parte protuberante del músculo subyacente.
  • Perióstico. Es el más grave y doloroso, el golpe ha afectado a algún hueso.

 

Según su localización en el cuerpo humano los hematomas

  • Cefalohematoma. Cuando la acumulación de la sangre se produce debajo del cuero cabelludo.
  • Hematoma epidural. Cuando la acumulación de sangre se produce entre la duramadre (la membrana que recubre el cerebro) y el sistema nervioso central y el cráneo. Puede causar debilidad, confusión y somnolencia.

  • Hematoma subdural. Es la ruptura de los vasos venosos que atraviesan los espacios subdurales, en la superficie del cerebro. Puede causar dolores de cabeza, confusión, mareos y vómitos.
  • Hematoma subaracnoideo. Una hemorragia intracraneal que se extiende hasta el lugar donde circula el líquido cefalorraquídeo.
  • Hematoma renal. La presencia de una colección hemática de formación brusca en la fosa renal. Presenta dolor abdominal, inflamación abdominal, dolor de espalda, sangre en la orina o incapacidad para orinar, reducción del estado de conciencia, somnolencia, nauseas o vómitos, piel pálida o fría al tacto.
  • Hematoma subcorionico. Cuando hay un desprendimiento del saco amniótico, se produce un coágulo para restañar la herida producida luego el coágulo ya formado se disuelve en parte y da lugar a la pérdida de sangre más o menos roja según el proceso y el tamaño del coágulo.
  • Hematoma subungueal. Debajo de la uña tras un traumatismo, puede causar dolor punzante, amoratar la uña y dar una sensación de presión bajo la uña.
  • Hematoma hepático. Dentro del hígado, puede causar dolor abdominal, náuseas y la sensación de estar lleno aún después de haber ingerido muy poco.
  • Hematomas postoperatorios. Aparecen después de una operación quirúrgica, aparecen en la zona del cuerpo que fue manipulada en la operación.

También mencionar el síndrome compartimental (poco frecuentes, por ejemplo en fracturas oseas), resultado de la presión en el tejido blando y las estructuras bajo la piel. Puede disminuir el suministro de sangre y por consecuencia de oxígeno en los tejidos

 

Tratamientos

La mayoría de los hematomas leves desaparecen solos, para aliviar las molestias podemos:

  • Aplicar frio. Ayuda a sanar más fácilmente y reduce la inflamación de la zona afectada disolviendo la sangre acumulada. Nunca aplicar directamente sobre la piel, envolver el hielo en un trozo de tela, aplicar hasta 15 minutos cada hora. Si no soportas para nada el hielo puedes utilizar compresas frías.

 

  • Descansar en lo posible la parte del cuerpo que presenta el hematoma, evitando sobrecargar de trabajo los músculos en esa zona.
  • Si es posible mantener la zona del hematoma levantada por encima del nivel del corazón, ayuda a evitar que la sangre se estanque en el tejido afectado.

Por otro lado, los hematomas más profundos si pueden requerir de medidas más agresivas. Por ejemplo:

  • Si aparece un síndrome compartimental es necesario una intervención quirúrgica para aliviar la acumulación extrema de presión.
  • Hematomas cerebrales. El tratamiento puede ser conservador, que consiste en reposo absoluto sin sentarse ni deambular, administrar deshidratantes cerebrales, anticonvulsivos, analgésicos si mareos o dolor intenso de cabeza. Lo más recomendable es una cirugía para asegurar que no existe una hemorragia, esta cirugía es muy complicada y consiste en retirar parte del cráneo (craneotomía), limpiar el acumulo de sangre y volverlo a colocar.
  • Hematoma renal. Existen varios tratamientos como reposo en cama, cambios en la dieta, analgésicos, observación y tratamiento para síntomas de insuficiencia renal. También puede precisar cirugía para reparar el riñón afectado, extirpar el riñón, colocar un stent o para liberar la obstrucción.
  • Técnica Roviralta. Se utiliza en hematomas subcutáneos, una alternativa terapéutica frente al abordaje tradicional. Esta técnica tiene como objetivo disolver el hematoma de una forma rápida mediante la aplicación de heparina tópica de bajo peso molecular. Y así reducir y evitar complicaciones.

 

Recomendaciones

  • Aplicar aceite ozonizado en la zona afectada, este activa la microcirculación y ayuda a disolver más rápido el hematoma.
  • Una dieta rica en vegetales, vitamina A y hierro. Ayuda a la circulación de la sangre, también ayuda mucho consumir alimentos con abundante ajo.
  • Como tratamiento natural el Aloe Vera, posee múltiples propiedades curativas.
  • La cebolla tiene propiedades que ayudan a la circulación por su alto contenido de alinasa. Puedes añadirla a tu alimentación, de esta forma ayudas a tu organismo desde adentro. Además, fortalece los vasos sanguíneos, es antioxidante, antiinflamatorio, ayuda a la coagulación de la sangre y fortalece el corazón. Pero si prefieres puedes usarla de manera tópica, como una cataplasma. Solo es efectivo si la aplicas inmediatamente haya ocurrido el golpe y la piel solo tiene un enrojecimiento cuando aún no ha aparecido el hematoma.
  • El árnica, se aplica sobre el hematoma. Tiene propiedades antiinflamatorias y analgésicas. Se utiliza para calmar el dolor que causan los golpes, actualmente existen varias opciones de productos que contienen árnica en el mercado en forma de cremas, alcoholes o incluso en capsulas.
  • La sal. Se coloca en un recipiente una cantidad generosa de sal, luego le viertes unas gotas de limón hasta hacer una pasta, se aplica sobre el hematoma. Con un paño se va frotando de manera circular, masajeando suavemente. La sal ayuda al proceso desinflamatorio y alivia el dolor. No debes aumentar el consumo de sal.
  • El jengibre. Funciona como antiinflamatorio, antiespasmódico, analgésico etc. Se puede colocar directamente sobre la piel en forma de rodajas finas y luego envolverlo con unas vendas. También puedes alternar con infusiones, toma al menos dos tazas al día mientras exista el hematoma.

 

  • La vitamina C. Las frutas cítricas tienen un alto contenido de esta vitamina, tomar todas las mañanas un vaso de zumo de naranja ayuda a fortificar los vasos sanguíneos. Las frutas como la piña tienen cualidades desinflamatorias y es muy recomendada después de una intervención quirúrgica, es efectiva para tratar los hematomas post operatorios.

 

Aprende a conocer tu cuerpo y cuidalo!

 

Emma Santiso Casanova

Enfermera en C.M.U.C. Piadela

 

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